Un equipo científico internacional ha demostrado que el trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas ralentiza sustancialmente el adelgazamiento de ciertas capas retinianas en pacientes con esclerosis múltiple. En comparación con una cohorte control tratada con terapias modificadoras de la enfermedad y, dependiendo de la capa examinada, la disminución de la …


Un equipo científico internacional ha demostrado que el trasplante autólogo de células madre hematopoyéticas ralentiza sustancialmente el adelgazamiento de ciertas capas retinianas en pacientes con esclerosis múltiple. En comparación con una cohorte control tratada con terapias modificadoras de la enfermedad y, dependiendo de la capa examinada, la disminución de la atrofia fue casi 0,3 micrómetros por año menor, a excepción de la capa nuclear interna (CNI), que no mostró variaciones significativas. El trasplante también mostró eficacia a nivel global, ya que la probabilidad estimada de mantener el estado libre de actividad de la enfermedad a los 12 meses se situó en el 96%, reduciéndose al 75% a los 36 meses en la variante recurrente-remitente.

Veronika Kana, investigadora del Hospital Universitario de Zúrich y directora del estudio, afirma que un mayor grosor de la CNI antes del trasplante fue predictivo de una mejor evolución clínica posterior. Específicamente, los pacientes con la variante recurrente-remitente y un grosor de la CNI por encima de la media del grupo mostraron una reducción del 64% en la probabilidad anual de progresar hacia la siguiente categoría de discapacidad, mientras que, en la forma progresiva de la enfermedad, esta reducción alcanzó el 88%.

La científica prosigue indicando que la ausencia de alteraciones tempranas en las fibras nerviosas de la retina demuestra la estabilidad de estas estructuras y las posiciona como biomarcadores no invasivos para monitorizar la neuroprotección tras el trasplante. Los resultados observados con esta intervención sugieren que sus beneficios van más allá del control de los brotes inflamatorios agudos, atenuando los procesos neurodegenerativos subyacentes en el sistema nervioso central, concluye Kana.



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