Brad Pitt vuelve esta semana a los cines con En el corazón de la bestia, una película de aventuras en la naturaleza bastante clásica que, pese a alguna que otra carencia, logra transmitir emotividad. Te lo contamos en el vídeo que puedes ver arriba.

La dirige David Ayer, un cineasta muy cómodo en el thriller de acción y el cine bélico, que ya trabajó con Pitt en Corazones de acero. Aquí vuelve a terrenos que conoce bien: un antiguo boina verde que intenta dejar atrás el trauma de la guerra y que se refugia en la naturaleza junto a su perro, otro veterano de cuatro patas.


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La película apuesta por la sencillez y apenas dura 95 minutos. Prácticamente todo recae sobre Pitt y el animal, con muy poco reparto alrededor, y funciona mejor cuando se centra en esa relación entre ambos que cuando intenta buscar una tensión convencional. No hay un gran villano: el enemigo es el trauma, la soledad y una naturaleza que tampoco se lo pone fácil.

Puede acusarse a la película de cierta falta de ritmo, pero también es parte de su encanto. Hay algo casi de novela de aventuras clásica en sus paisajes, sus silencios y en la relación entre hombre y perro. Y resulta especialmente agradable comprobar que el animal funciona por su expresividad y no como una criatura digital fabricada por ordenador.

En una cartelera cada vez más ruidosa, En el corazón de la bestia apuesta por algo bastante más sencillo: una historia adulta, pequeña y con alma, de esas que no necesitan dos horas y media ni una montaña de efectos especiales para contar algo.