El Gobierno insta al Senado a aprobar “con carácter prioritario”, tras haber obtenido el aval por unanimidad del Tribunal Constitucional, el Tratado de Amistad y Cooperación entre España y Francia en el pleno de la próxima semana que se celebrará el martes y el miércoles. La premura se debe a que Emmanuel Macron tiene prevista una visita de Estado para los días 29 y 30 de septiembre en Madrid en la que los Reyes le invitarán a una cena de gala, se reunirá con Pedro Sánchez y mantendrá citas empresariales al máximo nivel. “Ruego que tenga en cuenta la pertinencia de que el Tratado sea ratificado lo antes posible, dada la visita que el Presidente de la República Francesa llevará a cabo en nuestro país”, solicita Rafael Simancas, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes, al presidente de la cámara Alta, Pedro Rollán, en un escrito al que ha tenido acceso EL PAÍS.
El PP bloqueó en julio el Tratado precisamente en el Senado, que controla con su mayoría absoluta. La cámara aprobó un requerimiento para que el Tribunal Constitucional se pronunciase sobre la constitucionalidad del acuerdo, que ambos países firmaron en Barcelona en 2023 y había sido ratificado en junio por el Congreso con el rechazo de PP y Vox. La consulta al Constitucional supuso que el tratado quedase bloqueado en el Senado. Su tramitación se suspendió, pero desde el miércoles se puede retomar de inmediato. Simancas requiere que se incluya en el orden del día basándose en el artículo 71.1 del Reglamento del Senado, que dispone que, si bien el orden del día del Pleno será fijado por el presidente del Senado de acuerdo con la Mesa y oída la Junta de Portavoces, “el representante del Gobierno podrá incluir un solo asunto con carácter prioritario”.
En el supuesto de que el PP, que controla el Senado con mayoría absoluta, ignorase su petición, el Gobierno pide un pleno extraordinario para que las Cortes ratifiquen el Tratado según dictamina el artículo 70.1 del Reglamento del Senado: “El Pleno del Senado y las comisiones y sus órganos podrán reunirse en sesiones extraordinarias a petición del Gobierno, de la Diputación Permanente o de la mayoría absoluta de los Senadores”.
La razón que el PP esgrimió para impedir la aprobación del Tratado fue una cláusula que prevé que un ministro español y otro francés participen por turno rotativo en la reunión del Consejo de Ministros del otro país, al menos una vez cada tres meses. La fórmula no era excepcional: Francia emplea una fórmula similar con Alemania, Italia y Polonia. Pero según el partido de Alberto Núñez Feijóo se vulneraba la Constitución. El artículo 98 de la Ley Fundamental establece que el Gobierno “se compone del presidente, de los vicepresidentes, en su caso, de los ministros y de los demás miembros que establezca la ley”.
El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, intercambió en abril con su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, unas cartas interpretativas del tratado según las cuales la incorporación del ministro del país vecino tendría lugar siempre ”en los márgenes” de la reunión del Consejo de Ministros, en un encuentro “por separado” y por tanto no en la reunión ejecutiva del Gobierno.
Sin embargo, la solución no convenció al PP. Su senador Miguel Ángel Jerez justificó en el pleno del 8 de julio que su partido pedía “seguridad jurídica” y “respeto a la Constitución”. “Pedimos que el máximo intérprete de nuestra norma fundamental haga su trabajo. Es una petición sencilla, razonable y coherente con nuestro Estado de Derecho”, argumentó. Unos días antes, Albares, que ya anticipaba el voto de los populares, les acusó de “sabotear los intereses de los españoles” y “obstruir y boicotear” la entrada en vigor del primer tratado de amistad y cooperación con el principal vecino de España y su primer socio comercial en el mundo.
El Tribunal Constitucional da la razón al Gobierno y establece en su fallo que “no existe contradicción” con la Carta Magna. La sentencia recoge que en el cruce de cartas entre España y Francia ya se aclaraba que “la invitación al miembro del Gobierno francés no tiene por objeto su participación en una reunión del Consejo de Ministros español, sino su participación ‘en los márgenes’ de este y ‘en una reunión por separado”. El auto deja por tanto sin pretextos al PP, presionado para dar luz verde al Tratado: su aprobación sería un gesto con el país vecino aprovechando la visita oficial de Macron. El presidente francés no hablará en el Senado en su visita de Estado pese al ofrecimiento de España. Fuentes del Congreso y del Gobierno lo atribuyen a una manera diplomática de protesta por la paralización del PP del Tratado de amistad bilateral. Otro motivo por el que La Moncloa le otorga tanto simbolismo a que el Senado ratifique el acuerdo la próxima semana.