Más de media hora después de haber quedado eliminado, en el pabellón Jorge Garbajosa de Torrejón de Ardoz no había ni rastro de Carlos Cantero. El entrenador del Casademont Zaragoza, junto a su cuerpo técnico y toda la plantilla disponible, se encerró a cal y canto en el vestuario local y mantuvo una prolongada charla con sus jugadoras. No fue una conversación más. Fue, tal y como admiten los propios protagonistas, un diálogo «importante» en el que, por primera vez, se fijaron los objetivos del conjunto femenino para la temporada 2026-27.