La Real Sociedad se pide otra ronda en Europa. Necesitaban las txuri-urdin un triunfo que revertiera esa tendencia autodestructiva generada tras la marcha inesperada … de Arturo Ruiz y las guipuzcoanas eligieron el marco europeo para destapar el tarro de las esencias. La goleada al Heart of Midlothian ya debió llegar en el partido de ida en Edimburgo, pero las realistas se olvidaron la caja de la pólvora en Gipuzkoa. Se habían reservado los goles para brindárselos a su gente en la vuelta. Sólo el diluvio caído tras el descanso evitó una goleada de escándalo porque dejó un césped pesado, casi impracticable. Las de Gorka Álvarez estarán este viernes en el bombo de los octavos de final. Están a seis partidos de una final y a ocho de un título continental. Como todos los rivales sean como el escocés…
Un apagón general desató el estado de pánico en Zubieta minutos antes del inicio del partido y esa sensación de oscuridad parecía trasladarse al juego durante los primeros minutos. El acoso, o el abuso, fue total desde el primer minuto hasta el último, pero para ganar hay que marcar y a la Real le costó reventar el muro escocés, transformado en un 5-3-2 con medio equipo dentro del área. No obstante, ya con los potentes y flamantes focos estrenados a todo tren, llegó la luz, derrocharon corazón ante el Hearts y tiraron de ambición para que comenzara a materializarse el chorreo ante algo más de 1.000 personas en el Estadio Zubieta.
Gorka Álvarez planteó un sistema muy ofensivo: una especie de 4-1-4-1, pero con las dos laterales, Camino y Moraza, vestidas de extremo para doblar a Marín y Cecilia, las puñales txuri-urdin.Las 10 jugadoras de campo tenían derecho a pisar área contraria ante un Hearts timorato y pusilánime consagrado únicamente a que la sangre no llegara al río.
19 minutos de espera
Hasta el primero, en el minuto 19, no pasaron muchas cosas más que un doble penalti por mano provocado por Intza, pero no decretado por la colegiada finesa Vuorio, no auxiliada por el VAR.
Y fue en la propia jugada del 1-0 donde quedó patente el tono del encuentro y la ambición de una Real deseosa de quitarse el lastre de un inicio de campaña un tanto deprimente. Robó una lateral como Camino en tres cuartos, el balón fue de lado a lado hasta acabar en las botas de Ainhoa Marín, con la moral por las nubes por su reciente convocatoria con la selección absoluta española. Su centro preciso lo cabeceó a la red Camino. Había seis realistas en el área, entre ellas dos defensas: la propia goleadora y Nahia Aparicio, la central.
A partir de ahí, todo fue mucho más fácil. El Hearts no se rebeló, ni mucho menos. De hecho, no tuvo una sola ocasión en todo el partido. La nada más absoluta. No obstante su misión de no encajar más goles duró 22 minutos. La Real ya había activado el modo destructor y las ocasiones caían como el agua minutos después. Lo intentaron Intza, una muy desafortunada Seelenfreund delante de la portería y Paula Fernández desde lejos, pero al final llegó de penalti. Una pena máxima forzada por la siempre bulliciosa Intza. Marcó Paula Fernández, sin que le temblaran las piernas, pese a fallar en primera instancia unos días antes ante el Real Madrid.
Ya no quedaban dudas. La única incógnita era saber cuántos les iban a caer a las de Edimburgo. Antes del descanso, hubo lugar para un gol más de la Real. Cecilia se fue con una facilidad máxima de su par, aceleró para superar a la que fue en su ayuda y le brindó más de medio tanto a Ainoa Campo, que empujó el cuero a la red sobre la raya.
En el descanso, se hacían cábalas para saber cuántos le podían caer al Hearts. Su suele decir que ‘nunca llueve a gusto de todos’, pero en este caso las escocesas bendijeron la llegada del líquido elemento. La tromba de agua fue tal que hubo un momento en que se temió la suspensión del encuentro.
Marín luce con luz propia
Álvarez introdujo un triple cambio para dosificar el esfuerzo de las suyas y premiar al mayor número de jugadoras posible. El problema era que el césped pasó a estar impracticable, el balón no corría, se frenaba, pero aun así, las realistas trataron de coronar la goleada. Y en ese escenario tan extraordinariamente complejo la que brilló volvió a ser una enorme Ainhoa Marín.
Poco le importaba que la camiseta le pesara una tonelada. Percutió por su banda, destrozó a toda la defensa con sus caracoleos por la banda derecha. En las dos primeras tentativas, las defensas del Hearts pudieron despejar a duras penas, pero a la tercera, llegó el cuarto.
Fue en un saque de puerta del Hearts. Un despeje realista, un fallo y una carrera de Marín con Wade. La realista le ganó el sprint y la posición y en su intención de despejar, la defensa británica introdujo el cuero en su propia portería.
El encuentro tuvo un último detalle esperanzador para las txuri-urdin. Por fin salió su fichaje estrella, la chilena Sonya Keefe, llamada a cambiar la suerte realista en el futuro.
La Real estará en el bombo europeo del viernes, en la que va evitar a los rivales alemanes. Es cabeza de serie y tiene estos nueve posibles rivales: Torreense, Spartak de Myjava, Malmo, PSV, Feyenorrd, Brondby, Fenerbahce y Czarni Sosnowiec. La temporada, que comenzó con trauma, todavía puede acabar en modo rave.