Un coleccionista encontró en un almacén de materiales recuperados de Wiltshire, en el suroeste de Inglaterra, una estatua que aparentemente no tenía demasiado valor. Sus propietarios creían que estaba hecha de hormigón y el hombre decidió comprarla por 300 libras, unos 350 euros.
La sorpresa llegó cuando llevó la pieza a la casa de subastas Woolley & Wallis para conocer su valor. Los especialistas descubrieron que en realidad era una escultura de mármol de 68 centímetros realizada hacia 1736 por Pietro Bracci y que representa al papa Clemente XII.
La sorpresa llegó cuando llevó la pieza a la casa de subastas Woolley & Wallis para conocer su valor. Los especialistas descubrieron que no estaba hecha de hormigón, como se pensaba cuando fue vendida, sino de mármol. La estatua, de 68 centímetros, había sido realizada hacia 1736 por Pietro Bracci y representa al papa Clemente XII.
De 400 dólares a varios miles
La escultura saldrá a subasta los próximos 7 y 8 de octubre con un precio estimado de entre 5.000 y 10.000 libras, aproximadamente entre 5.900 y 11.700 euros. No resulta fácil calcular cuánto puede alcanzar porque las obras de Bracci apenas aparecen en el mercado, aunque la casa de subastas asegura que ya ha recibido interés de posibles compradores de otros países.
A su valor se suma la historia de la propia escultura. Las investigaciones de Woolley & Wallis apuntan a que es el único modelo que se conserva de una gran estatua de bronce de Clemente XII que Bracci recibió el encargo de realizar para el Palazzo Nuovo de Roma.
La obra de tamaño natural fue trasladada posteriormente y acabó fundida en 1798, durante la República Romana. Con ella desapareció la escultura original y, hasta que apareció este modelo de mármol, solo se conocía su aspecto gracias a un grabado realizado en el siglo XVIII.
La conexión con la Fontana di Trevi
Pietro Bracci fue uno de los escultores destacados de la Roma del siglo XVIII y trabajó para varios pontífices. Sin embargo, su obra más conocida está en la Fontana di Trevi, donde fue el encargado de esculpir la figura de Océano que ocupa el centro de la fuente.
Antes de aparecer en el almacén, la estatua había estado en el jardín de una propiedad de Hampshire, pero se desconoce su recorrido anterior. Mark Yuan Richards, especialista de Woolley & Wallis, cree que pudo llegar a Inglaterra en el siglo XVIII de la mano de algún noble británico que viajara por Europa durante el Grand Tour o incluso como un regalo diplomático. Ninguna de estas posibilidades ha podido confirmarse.