Anticipo electoral; abucheos y gritos contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el desfile de las Fuerzas Armadas y, de fondo, la crisis de Ceuta con la última novedad publicada por EL PAíS sobre la incursión en aguas españolas de barcos de guerra de Marruecos en los días 30 y 31 de julio durante el salto masivo de inmigrantes. Todos estos temas han sobrevolado la sala de columnas del Palacio Real, donde se celebra la tradicional recepción a todos los poderes del Estado a celebración por la Fiesta Nacional este 12 de octubre. Una coctelera de personalidades y actualidad este año aderezada, además, por unos comicios que se celebrarán en 48 días y el viaje que los Reyes hacen martes y miércoles a Ceuta y Melilla.
En la Casa del Rey hay ganas de viajar a ambas ciudades autónomas y esta visita se ha planeado con mucha ilusión. Llevan meses preparándolo, incluso antes de la entrada masiva del pasado julio, según La Zarzuela. “La visita de los Reyes a Ceuta y Melilla da normalidad”, ha dicho Sánchez a los periodistas, en línea con el deseo también de Felipe VI, quien se ha mostrado “ilusionado” a nivel personal por esta visita.
Mañana martes, los Reyes viajarán a primera hora de la mañana a Ceuta con una agenda apretada y “ambiciosa”, según consideran en La Zarzuela. Al día siguiente, y tras pernoctar en suelo ceutí —insólito en democracia— el 14, viajarán a Melilla. El programa en las dos ciudades autónomas será prácticamente un calco: reunión con autoridades locales, visita a colegios, evento con la sociedad civil y discursos de Felipe VI. En Ceuta, además, los Reyes se desplazarán hasta el cementerio musulmán de Sidi Embarek, donde están enterrados los cuerpos de decenas de inmigrantes —unos 80— que aquellos fatídicos días de finales de julio intentaron cruzar a nado desde Marruecos por la frontera del Tarajal.
La reina Letizia saluda al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el besamanos celebrado en el Palacio Real durante la recepción de la Fiesta Nacional.Mariscal (EFE)
En el aire está ahora una posible respuesta de Rabat. Fuentes militares no dudan de que la visita de los Reyes va a tener represalia por la parte marroquí, aunque la percepción en los círculos de poder es ahora de calma y confianza. De esperar y ver. Las mismas fuentes opinan que Rabat podría ahora dejar pasar un tiempo, y que la respuesta llegue más adelante.
En conversación informal con los periodistas, el presidente ha confirmado que buques de guerra marroquíes penetraron en aguas españolas, coincidiendo con el cruce de más de 80.000 personas por la frontera del Tarajal. Pedro Sánchez ha reconocido que existió un momento de “tensión”, pero que inmediatamente fue resuelto “al más alto nivel”. Ha añadido, además, que son situaciones que pueden suceder entre dos vecinos y que el Ejecutivo actuó con “transparencia”, pese a que se ha sabido más de dos meses después de la crisis y con una comparecencia, el 3 de septiembre, del jefe del Ejecutivo en el Congreso de los Diputados de por medio, sin que hiciera alusión alguna al conflicto con la Armada marroquí.
Sánchez ha asegurado que las relaciones entre Madrid y Rabat son “muy fluidas”. Altas fuentes militares, sin embargo, no son tan optimistas repecto a la relación con sus homólogos marroquíes y aseguran que esos rifirrafes en aguas del Estrecho no suelen ser habituales. Félix Bolaños, ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, ha querido también quitarle hierro y, pese a que ha calificado el tema de “peliagudo”, se ha limitado a achacar a una coincidencia temporal la presencia de la Armada marroquí en aguas españolas con la entrada masiva. “Podría haber sucedido en cualquier otro momento”, ha deslizado.
De precampaña en Palacio
Pese a que queda oficialmente un mes para que comience, la precampaña se instaló de lleno en el Palacio Real. Tanto Sánchez como el líder de la oposición, el popular Alberto Núñez Feijóo, son optimistas ante el 29N. “Hay movilización del electorado progresista y veo al PP con miedo y muchos nervios”, ha dicho Sánchez, quien ha disparado con sorna que las encuestas —que dan la mayoría absoluta al bloque de derechas— las ponen para levantar el ánimo a Feijóo. “Vamos a ganar. Pinta bien”, decía un Sánchez convencido a los periodistas. Un presidente sorprendido por la movilización de la izquierda. Al mismo tiempo, Bolaños ha añadido que el PSOE será la primera fuerza, pero ha reconocido una fuerte subida de Vox. “Hay sensación de que vamos hacia arriba”, desliza. Y es que las encuestas que manejan en Ferraz son claras: sube el PSOE y sube Vox.
A pocos metros, en la sala contigua, el líder de la oposición ha asegurado que su partido “no va a bajar” en número de votos -“espero ir de menos a más”, ha dicho- y ha asegurado que no le hará a Vox, su aliado para alcanzar -o superar, según las encuestas publicadas- la mayoría absoluta, “ni cordón sanitario, ni cordón umbilical”. Ambos líderes, ha revelado Feijóo, han estado últimamente en contacto. Según la última encuesta de 40dB. para EL PAÍS y la cadena SER, el PP estaría 1,2 puntos por debajo de su resultado de julio de 2023, mientras que a Vox le dan entre 63 y 74 diputados, según esas mismas proyecciones. Hoy tiene 33 diputados.
Feijóo ha sido muy contundente en su opinión sobre la formación ultra. “Es la tercera fuerza política en el Congreso y, por tanto, se le debe un “respeto institucional”, ha opinado. El líder popular, sin embargo, ha evitado valorar la decisión de Santiago Abascal, líder de Vox, de ausentarse por segundo año consecutivo de los actos del 12 de octubre en Madrid (desfile de las Fuerzas Armadas, recepción con el jefe del Estado). En su lugar, Abascal ha viajado a Ceuta por su cuenta para celebrar la Fiesta Nacional.