Xavier Sala i Martín ha puesto voz a una confesión que en Oregon prefieren no airear. El catedrático de Economía de la Universidad de Columbia ha revelado en el ‘Versió RAC1’ de Toni Clapés que un directivo de Nike le ha reconocido que perder a Lamine Yamal ha sido un golpe de enormes dimensiones para la compañía. “Nike reconoce que perder a Lamine es el error más importante de la empresa en décadas”, afirmó el economista.

La frase llega en el peor momento para la marca. Según se expuso en el programa, Nike ha salido del S&P 100, el índice que agrupa a las cien empresas con mayor capitalización y liquidez de la bolsa estadounidense, por primera vez en 18 años. Además, su facturación ha caído en casi 5.000 millones de dólares respecto al récord de 51.400 millones del ejercicio 2023-2024, y la acción ha perdido el 77% de su valor.

“Nike tiene caídas catastróficas que nadie esperaba”, resumió Sala i Martín, que recordó que no hace tanto el patrocinador del Barça era “la empresa más respetada del mundo de la ropa y las zapatillas deportivas”.

Por qué Lamine eligió Adidas

El economista situó la marcha del extremo azulgrana como el tercero de los grandes errores de la compañía. Según su relato, Lamine recibió una oferta de Adidas y la aceptó porque Nike solo le planteaba formar parte de un grupo de estrellas en el que no quedaba claro que él fuera la figura principal, ya que en ese mismo escaparate estaban Kylian Mbappé y Vinícius Júnior.

Adidas, en cambio, le ofreció el papel de protagonista absoluto. Una decisión que, según se explicó en la radio, el jugador de Rocafonda considera la mejor de su vida y de la que está plenamente satisfecho.

La “idea brillante” que salió cara

Antes de llegar a Lamine, Sala i Martín repasó los otros dos fallos que, a su juicio, explican el desplome. El primero lo atribuye al anterior consejero delegado, John Donahoe, sustituido en 2024 por Elliott Hill. “Tuvo una idea brillante que ha resultado ser catastrófica”, explicó.

Donahoe apostó por vender directamente al consumidor y reducir la presencia en grandes distribuidores como Foot Locker. “Dijo: ‘Ahora saldremos de Foot Locker, de las grandes compañías, y lo venderemos todo nosotros’”, relató el catedrático. La lógica era quedarse con todo el margen sin intermediarios, pero el cálculo falló: “Los beneficios no solo están en el margen, también en la cantidad de zapatillas que vendes”.

La competencia ocupó el hueco

El segundo error, siempre según Sala i Martín, fue estratégico. Nike optó por apostar por sus líneas tradicionales y dejó de lado la innovación tecnológica. Rivales como Asics y Adidas aprovecharon ese vacío, invirtieron en nuevos modelos con tecnología puntera y ocuparon el espacio que la marca del ‘swoosh’ había abandonado.

El cóctel se completa con la fuga de estrellas. Y ninguna duele tanto, según la fuente del economista, como la de un futbolista que apunta a dominar el fútbol mundial durante la próxima década.