El nuevo cometa descubierto por Euclid, el telescopio de la Agencia Espacial Europea. (Daniel Resa)
El telescopio espacial Euclid, de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha descubierto un nuevo cometa, aunque no es el primero detectado por la misión, es el primero desconocido hasta ahora.
La misión fue diseñada para tomar imágenes profundas y estables de galaxias distantes, no para seguir objetos rápidos como los cometas, compuestos por hielo y polvo del nacimiento del Sistema Solar, hace unos 4.600 millones de años, detalla la ESA en una nota. Por ello, han descrito el hallazgo como algo «impresionante».
Han añadido que el rápido tiempo de respuesta entre la identificación y la validación del nuevo cometa ha demostrado que Euclid puede detectar estos objetos cuando aún están relativamente lejos del Sol, lo que podría convertirlos en un objetivo adecuado para la futura misión de la ESA, Comet Interceptor.
La misión Comet Interceptor será la primera en visitar un cometa prístino procedente directamente de los confines del universo solar, uno formado por material intacto desde los albores del Sistema Solar, y la misión está prevista para finales de 2028 o 2029.
El hallazgo, una raya difusa
El software de detección de objetos en movimiento desarrollado por Mikko Pöntinen, de la Universidad de Helsinki, y el Grupo de Trabajo de Ciencia de Objetos del Sistema Solar del Consorcio Euclid, fue con el que se realizó el hallazgo.
«Me emocionó ver que mi software señalaba una ‘raya’ difusa en varias imágenes, resultado de un objeto que se movía rápidamente. Al predecir su posición, pude identificarlo en otras imágenes, encontrándolo en total en cinco conjuntos de imágenes. Una inspección posterior reveló que tenía una nube difusa a su alrededor, indicativa de un objeto activo como un cometa que está desprendiendo polvo y gas», explica el investigador.
Después del hallazgo, comprobó que no figuraba en los catálogos de cometas y asteroides, y el investigador informó al Centro de Planetas Menores de la Unión Astronómica Internacional, que posteriormente confirmó el hallazgo. En ese momento el cometa se bautizó como C/2026 S1 (Euclides).
El descubrimiento que se hizo entre el 16 y el 24 de septiembre está a 1.300 millones de kilómetros de la Tierra.
Paso a paso, hasta el cometa
Para poder obtener imágenes sensibles, Euclid evita la franja del cielo rica en asteroides y cometas del Sistema Solar para reducir el brillo no deseado del polvo. Por eso, han aclarado que el descubrimiento de nuevos objetos del Sistema Solar es particularmente difícil para la misión.
«Si bien este cometa en particular no es un candidato adecuado para el Comet Interceptor, el proceso de descubrimiento y alerta nos brinda una prueba real de cómo se coordinarán nuestros dos equipos de misión en el futuro. Y, por supuesto, nos complace haber descubierto un cometa previamente desconocido para que la comunidad del Sistema Solar pueda darle seguimiento», ha subrayado la científica del proyecto Euclid, Valeria Pettorino.