Se enteró ayer por la noche, estando en Sevilla, donde remató una breve gira andaluza de precampaña. La fuerza del rumor ya había cristalizado en noticia, pero, hasta entonces, Alberto Núñez Feijóo no le había contado ni al cuello de su camisa que su número dos por Madrid iba a ser ella: Cayetana Álvarez de Toledo. Un nombre propio en la política española. Por su marcada personalidad, su implacable lucha contra el nacionalismo y el Gobierno de Pedro Sánchez y por su verbo afilado.

Junto a ella irá de número tres el portavoz nacional del partido: Borja Sémper, referente del «moderantismo» por su talante conciliador. Los dos comparten un nexo: la militancia en unas siglas y la identificación con el liberalismo. Sus caracteres son tan diferentes como complementarios, y se han convertido en los dos pilares de la candidatura de Feijóo, su terna para ensanchar el partido desde el centro hasta la derecha de aquí al 29 de noviembre. «El mensaje es que vamos con todo y con todos», resumen en el comité de campaña.

Para neutralizar la fuga de votos del PP hacia un Vox que las encuestas sitúan al alza, Feijóo aúpa a una persona que gusta a la derecha. Por la manera en la que se enfrenta a la izquierda. Sus rifirrafes en el Congreso de los Diputados con Félix Bolaños o José Manuel Albares ya forman parte de la antología del sanchismo.

La paradoja, sin embargo, es que la retórica de Cayetana contrasta con los postulados de Vox. «Es la dureza bien entendida», dice de ella un colega de su partido. «Nunca deja a nadie indiferente. Es de las políticas que cuando suben a la Tribuna, se hace el silencio. Genera expectación», apostilla otro. «En realidad es lo contrario de Vox: libertad, razón y ciudadanía frente al nacionalismo y el populismo identitario», defiende un miembro del Comité Ejecutivo.

Nacida en Madrid, Cayetana eligió ser española tras pasar su infancia y su adolescencia a caballo entre dos países históricamente enfrentados: Inglaterra y Argentina. Doctora en Historia por la Universidad de Oxford, saltó de las páginas de opinión a la política en 2006. «Cuesta abajo y sin frenos», se compadeció de ella su maestro, John Elliott.

Durante años, estuvo en la sombra de los gabinetes, con Ángel Acebes. Estrenó escaño en el Congreso en 2008, y dejó el partido por sus discrepancias con Rajoy en 2015. Años más tarde, regresó por la puerta grande: como cabeza de lista por Barcelona en las generales de 2019 y como portavoz parlamentaria. Un idilio que duró poco. Su creciente popularidad, su apuesta por la batalla ideológico y su rechazo a decisiones como el reparto del Poder Judicial le enseñaron la puerta de salida.

Hasta que Feijóo, cuando llegó, apostó por mantenerla en el Parlamento. Su nombramiento es el reconocimiento a una trayectoria que encontró su segunda vida en la extinta legislatura. Miguel Tellado decidió devolverle los trastos y en estos años se ha consagrado como uno de los principales arietes de su bancada contra el Gobierno de Sánchez.

Ironías del destino, en el pasado, los caminos de Álvarez de Toledo y Sémper se cruzaron. De forma casi simultánea ella era elevada a los altares y él daba un paso atrás, por su malestar con el rumbo que tomaba la dirección. Años más tarde, Feijóo lo rescató para convertirlo en uno de sus principales exponentes. Es la voz del partido y el vicesecretario de Cultura. Dirigente de fuste resucitado tras haber atravesado el «túnel oscuro» del cáncer, que a punto estuvo de enseñarle la puerta de salida de la vida. Ahora, los dos se reconocen en un mismo equipo y recorren de la mano un camino: el del candidato popular hacia la Moncloa.

«Gracias, Núñez Feijóo, por el liderazgo y la confianza. España necesita un Gobierno decente, inteligente y valiente. Y lo tendrá», escribió Álvarez de Toledo nada más conocerse su nombramiento como dos por Madrid. «Contar con la confianza de Feijóo es un honor y, sobre todo, una inmensa responsabilidad. Haremos una España mejor y repararemos el daño causado. Unidad, esperanza e ilusión», añadió Sémper.

«El Partido Popular es un proyecto amplio en el que caben todas las sensibilidades. No somos el PSOE. Somos una formación abierta donde los matices y los acentos no incomodan a nadie, sino que enriquecen a todos», recalcan desde la cúpula de la formación. «Las diferencias en el PP no se combaten, se respetan. Y Feijóo es un candidato en el que pueden confluir españoles de diferente signo y condición. Como siempre dijimos, la España sin muros».