En dos años, Leonardo Batalla pasó de comenzar a leer de manera constante a lanzarse en el mundo de la escritura, sacando un libro tras otro. Ahora, que lleva cuatro novelas publicadas, en el título de la última, Voraz, recupera mucho de este maratónico proceso.

“Mis géneros favoritos son los thriller, los policiales, los bélicos (sobre todo lo relacionado a la Segunda Guerra Mundial) y obviamente el terror. Aunque debo reconocer que me estoy alejando un poco del terror tanto como lector como escritor”, plantea. En su cuenta de Instagram (@leonardobatalla_egl), comparte fragmentos de sus textos y también reseñas de libros de otros autores que va descubriendo.

Con una fuerte impronta de Stephen King, pasando por Carlos Ruiz Zafón, selecciones de relatos curadas por Alfred Hitchcock y la obra de Ray Bradbury, Leonardo va buscando también su propio recorrido como escritor. Nacido y criado en Avellaneda, se lanzó al oficio a ver qué pasaba si él mismo creaba mundos de ficción: “Ahí empecé con mis primeros cuentos. Obviamente fueron de terror, pero contrariamente a lo pensado, Inevitable, mi primera novela, dista mucho de ese género”.

Indagando en otras formas de encarar las temáticas que más le atraen como lector, empezó a sacar sus primeros libros: “Mis novelas se mueven más en el margen del suspenso, y el terror se lo imprimo únicamente a través del accionar del ser humano. Me fascina mucho tanto la psicología como la ambición del hombre, de lo que es capaz de hacer. Eso es lo que considero más escalofriante, y lo trato de plasmar en mis novelas”.

La primera salió en 2021, bajo el título de Inevitable, Anormal en el 2022, Vil en el 2023 y este año fue el turno de Voraz. En los próximos meses, ultima detalles para otro libro que coescribió con dos autores amigos. Muy prolífico, Leonardo también asegura que no tiene un proceso preestablecido para escribir y que nunca es algo que se proponga por anticipado: “No digo ‘quiero escribir sobre esto’ sin tener un por qué. Siempre pasa algo como puede ser una noticia, una charla, algo que ví en las redes o en la calle, que me hizo un chispazo en el cerebro. Cuando eso sucede, empiezo a pergeñar las historias para que reflejen eso que vi y de lo que me interesa hablar”.

De esa forma fueron saliendo cada uno de sus libros. Inevitable habla sobre el destino; Anormal sobre la mente humana, Vil sobre los secretos y Voraz sobre la maldad y la desolación. En ese proceso, el estado de ánimo resulta clave, y en ocasiones lo compara a un parto: con Voraz, por ejemplo, estuvo un año entero.

“Me agarró un bloqueo escritor fulminante y no me dejó escribir por meses. La primera historia ya la tenía, pero las otras dos no salían. Estaban ahí, en mi cabeza, pero al momento de sentarme a escribir simplemente mis dedos no se movían. Después de varios meses de nada, se empezaron a solucionar problemas de mi vida y a raíz de eso se volvió a ‘abrir la canilla’ como le digo yo. La última historia la escribí en un fin de semana, creo que ese finde no vi la luz del sol”, cuenta. Voraz consta de tres cuentos que, para descubrir en qué punto se interrelacionan, hay que leerla.

“Me caracterizo por tener muchos personajes en mis novelas (alrededor de 15) que en algún punto se cruzan y donde el accionar de uno afecta al otro, aún sin conocerse”, adelanta. La muerte de un hijo, la destrucción de un matrimonio, la desesperación por escapar de la rutina, la infidelidad, la traición, el descenso a la locura son los temas que gravitan alrededor de la novela.

Y, una vez completado el proceso de escritura, llega otra cuestión no menor: la publicación. “Desde Anormal (mi segunda novela) me autopublico. No consigo una editorial de confianza, una que no me haga sentir solo un número. Así que tengo mi grupo de lectores beta y correctores, mi diseñadora y mi artista que me hace las tapas. Una vez que está todo, registro la novela y la mando a imprimir”.

En ese camino de “hágalo usted mismo”, también distribuye los ejemplares entre quienes quieran uno y le escriban por Instagram. Así, creciendo en los márgenes, va avanzando en su camino con una comunidad de lectores habituales atenta a sus novedades.