que»No tiene sentido contratar a un especialista y luego intentar decirle cómo hacer el trabajo. Así que contraten a las personas adecuadas para cada puesto, asígnenles objetivos claros. Luego, capacítenlos, colóquenlos en un entorno donde puedan hacer lo que mejor saben hacer y que se diviertan haciéndolo. Eso es lo que pretendemos en Red Bull«.
Christian Horner ejemplificaba su filosofía de gestión en Red Bull. También había dirigido con esa filosofía el equipo de Fórmula 1. Veinte años después, el máximo especialista está fuera de la organización. El lunes se conoció la rescisión contractual entre Horner y Red Bull de los cinco años pendientes, tras su despido el pasado 9 de mayo. En las cifras del acuerdo, ninguna publicada baja de los 60 millones de euros, una cantidad astronómica.
Que sus actuales directivos paguen semejantes cifras refuerza la importancia estratégica de la salida de Christian Horner. Qué habrá hecho el artífice de los éxitos de Red Bull para que compense ser neutralizado y pagado con semejante y millonaria moneda.
Nadie ha dado las razones de la salida. Aunque desde el fallecimiento de Dietrich Mateschitz se dibuja un escenario de pugna de egos y poder. Los líos de faldas, la pérdida de competitividad de Red Bull o las querencias de Max Verstappen ejercen como telón de fondo.
El correo enviado a la F1 en Baréin dañó más su reputación. (EFE/Alejandro García) Adiós a la independencia
Durante casi dos décadas, Horner actuó con carta blanca y acceso directo a Mateschitz. Ambicioso, pero pragmático, reunió un potente equipo con Adrian Newey como gran golpe de mano personal, a quien empoderó en el aspecto técnico y dio también capacidad de decisión en la gestión del equipo. Al dejar Horner su despacho veinte años después de su entrada, las vitrinas de Milton Keynes acumulaban los trofeos de ocho títulos de pilotos, seis de Constructores y 124 victorias.
Por el camino, Horner controlaba, además del equipo, Red Bull Powertrains (motores) y Red Bull Technologies, además del área de marketing y comunicación. Polémico, protagonista, audaz y ambicioso, se había convertido en uno de los poderes fácticos de la Fórmula 1. Parece también que demasiado en Red Bull.
En tal escenario entró en juego el nuevo consejo de administración designado por Dietrich Mateschitz para la gestión de Red Bull tras su fallecimiento. Además de su hijo Max, el triunvirato gestor quedaba integrado por Franz Watzlawick (negocio de bebidas), Alexander Kirchmayr (director financiero) y Oliver Mintzlaff, director general de proyectos e inversiones corporativas, bajo cuya responsabilidad recaían todas las actividades de marketing, con la Fórmula 1 como guinda. El choque de trenes parecía inevitable.
Christian Horner dedicates @redbullracing‘s incredible 2022 season to the one and only Dietrich Mateschitz ❤️ pic.twitter.com/5E1Sh5j6An
— Formula 1 (@F1) December 9, 2022
El especialista debía ahora de reportar a una cúpula que querrá meter la cuchara donde antes regía una llamada de teléfono y decisiones casi instantáneas (el fichaje de Newey fue un perfecto ejemplo, como contaba en su día Horner). Pero todos los interruptores estaban en manos del británico, creando un enfrentamiento confirmado por los acontecimientos que salían a la superficie en 2024.
El día que la suerte estaba echada
Empezando por la «conducta inapropiada» y «abuso sexual» de Horner con una empleada. Aunque absuelto en primera instancia, a continuación siguió aquel famoso correo electrónico anónimo durante el GP de Baréin a periodistas, directores de equipo y figuras relevantes de la Fórmula 1, en el que revelaba el contenido de los intercambios entre Horner y la empleada, lo que confirmaba que sus enemigos eran poderosos y persistentes.
En el duelo de poder interno, saltó también la figura de Helmut Marko, parte de la bicefalia de Red Bull desde la llegada de Horner. La marcha del gran jefe dejaría descolgado al austríaco en la cuota de poder y concernido por el poder del británico en todas las áreas. Obviamente, se alineaba con la empresa y la facción austríaca.
En 2005 Dietrich Mateschitz le dio a Horner un equipo de carreras pequeño, que hizo crecer hasta ser la fuerza más dominante en la F1 de la actualidad con dos épocas de preponderancia notable. A la muerte del creador de Red Bull, Horner adquirió mucho poder y es acusado de haber… pic.twitter.com/wIwepduFMV
— Luis Manuel López (@chacho_lml) July 9, 2025
Que entre Horner y Marko también habría sus cuitas se confirmó en Yeda, cuando aquel descubrió una cláusula en el contrato de Verstappen que vinculaba el destino de este al de Marko. El británico despidió al austríaco, como Marko anunciaba aquel sábado por la tarde. Solo provisionalmente.
Max Verstappen dio un paso adelante: «Donde vaya él, vamos nosotros». El padre también había hecho campaña antes contra Horner, alineada la familia neerlandesa con Marko y, por ende, con la cúpula de Red Bull. Aquel día se supo que Horner duraría lo que el apoyo de la vertiente accionarial tailandesa, la familia Yoovidhya: un año.
Mejor mal acuerdo que buen pleito
La salida de Newey fue otro torpedo a su línea de flotación. Solo este sabrá si su marcha respondía a haber perdido el predicamento interno de antaño (la evolución de los monoplazas eran responsabilidad de Pierre Wache, el director técnico), a que cuestionaba el comportamiento de Horner o porque olía el fin de un ciclo en Red Bull.
Marko y Horner cruzaron espadas en Yeda 2024. (Xavi Bonilla/DPPI/AFP7)
¿Se justificaba entonces el despido de Horner por la pérdida de rendimiento del equipo tras la sensacional racha de triunfos desde 2021? A fin de cuentas, Verstappen había logrado su último título hace pocos meses. Desde 2014 hasta aquel año, Red Bull vivió una travesía del desierto bajo la dirección de Horner y nadie tomó medidas. Dietrich Mateschitz aún vivía.
Al margen de su posición, habituado a una enorme autonomía y capacidad de decisión, es de suponer que Horner habrá sido cuestionado por decisiones de carácter interno que la cúpula no compartiría, con la sensación de no tener el control, pero sí poner la pasta.
En el acuerdo de rescisión de contrato consta que Horner puede volver a la Fórmula 1 a mediados de 2026, lo que apunta a una cláusula negociada porque, con semejante indemnización, Red Bull podría haber impuesto condiciones más draconianas. O quién sabe, también se han querido compensar los éxitos y servicios prestados, aunque fuera de la casa.
O quizás su consejo de administración consideró que mejor un mal acuerdo que un buen pleito. Porque tan alto coste ha sido el precio para erradicar de la faz de Red Bull a Christian Horner cinco años antes de expirar su contrato. Todo empezó con una reunión que ni el propio afectado esperaba, como reconoció en mayo. Ha terminado enterrado en dinero. ¿Qué hizo Christian Horner? Algún día se conocerá toda la verdad.