A sus veintisiete años, Marco Penge está viviendo un año de locura en este 2025. El golfista inglés se había convertido en una de las grandes sensaciones de la temporada del DP World Tour, pero llegaba al Open de España con el objetivo de reivindicarse en un escenario todavía mayor: lo hizo.
El logrado en Madrid fue el tercer título de la temporada para un Penge ya campeón en abril en el Hainan Classic y en agosto en el Campeonato de Dinamarca. Dominador en las jornadas previas, no estuvo a su máximo nivel el domingo, pero supo aguantar la presión en el playoff para imponerse a un Dan Brown que llegaba con fuerza desde atrás con el deseo de arrebatarle el título. No pudo conseguirlo.
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Penge volvió a alzar los brazos en una temporada a la que llegó sin haber hecho previamente mucho ruido en cuanto a resultados, pero en la que ha derribado la puerta a lo grande. Además de sus tres victorias suma otros cuatro top10 en ella, lo que le vale la segunda posición de la ‘Race to Dubai’, tan solo por detrás del flamante ‘Chaqueta Verde’ Rory McIlroy. Ello colocó su nombre entre los candidatos a estar en una Ryder Cup que seguirá teniendo como reto pendiente en 2027.
Pero fuera de toda duda queda su nivel. Es el suyo un premio a la perseverancia, puesto que Penge ha llegado a la primera línea tras varios problemas en el pasado. Debutó en un torneo de máxima división en el circuito europeo en 2019, en una época en la que luchaba todavía por asentarse en las categorías inferiores del circuito. Con ello demostró es posible llegar al máximo nivel en el golf a pesar de que un Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), totalmente contrario a las características que requiere su deporte, le fuera detectado de niño.
Aunque su mayor lucha llegó en 2022. Le fue detectada una artritis crónica de rodilla mientras se estaba haciendo un gran nombre entre las divisiones inferiores del circuito europeo, lo que dejó su carrera contra las cerdas. Decidió levantarse, de tratamiento en tratamiento, para poder jugar sin dolor.
Así, regresó al Challenge Tour, segunda división del escalafón continental. En él no solo compitió, sino que, quince meses después del inicio de sus problemas, los superó por completo: se proclamó campeón de la general con victorias incluidas en el Open de Portugal y en el torneo final, el Tour Grand Final.
Tenía en la mano la tarjeta para el DP World Tour, ya como miembro de pleno derecho de cara a la temporada 2024. En su año de ‘rookie’, Penge ya se dejó notar con un cuarto puesto en el Alfred Dunhill Classic y con otros dos top15 en un año de adaptación, a pesar de que no pudo derribar la puerta como su potencial parecía apuntar. Eso sí, Penge había cogido el rodaje necesario para intentar crecer en 2025.
Un parón obligado para tomar un impulso imparable
Sin embargo, todo se torció para él a finales de ese 2024, ya con la temporada 2025 en marcha. El DP World Tour anunció que había sancionado a Marco Penge por una infracción de apuestas. El inglés admitió los cargos, que no estaban relacionados con ninguno de los torneos en los que había jugado. Se le impuso una suspensión de tres meses, reducida después a dos.
Así, tras la gira asiática, Penge tuvo que parar, pero lo cierto es que ello le sirvió para tomar impulso para el grueso de la temporada, en este 2025. Completísimo de tee a green, ha empezado a despegar en él un recital de golf: acumula esos top10 esta temporada, puesto que además de esas tres victorias terminó segundo en el Open de Escocia, tercero en el Open de Sudáfrica, sexto en el British Masters y octavo en el European Masters.
No se han quedado ahí los pasos adelante. Penge ha jugado su tercer British, en el que se le resiste el corte, y ha debutado con un vigesimoctavo puesto en el PGA Championship. Toda su suma de resultados le vale ese segundo puesto anual en la clasificación del circuito, con McIlroy, que no juega en él con tanta regularidad, disparado a ritmo de ‘major’.
La victoria en el Open de España le garantiza a Penge el billete para su cuarto British el próximo año, además de cumplir uno de los retos que hasta hace unos meses veía imposible. “Augusta es un sueño para mí. He jugado un par de veces y ahora podré hacerlo en el torneo. Jugar allí es algo con lo que soñaba de pequeño, es el torneo que más me gusta ver», contaba Penge tras ganar en Madrid. En efecto, jugará el Masters de 2026, una recompensa ganada a pulso por un hombre que brilla en el circuito europeo tras otear en múltiples ocasiones el precipicio.