Nadie quiere ser quien entierre deportivamente a Tiger Woods, pero lo cierto es que ver al mejor golfista del siglo, el mejor de la historia si la capacidad de transformar un deporte fuera algo cuantificable, en una versión siquiera cercana a lo que un día fue es algo cada vez más lejano, por no decir imposible.

El californiano, que ha sufrido cerca de una treintena de problemas físicos graves a lo largo de su carrera, recientemente se sometió a la enésima cirugía en su espalda, esta vez para reemplazar un disco lumbar. Este mismo año, en marzo, ya pasó por quirófano a causa de una rotura en el tendón de aquiles. El ocaso forzado al que las lesiones han llevado a un jugador que, por edad (49 años), todavía debería tener algo que decir en la élite de un deporte favorable a la longevidad (Phil Mickelson ganó su último grande, el PGA de 2021, a los 50), ahora tiene un reflejo numérico.

Porque el pasado día 5, Tiger Woods dejó de figurar entre los 2.000 primeros del ranking mundial. Entonces cayó al puesto 2.001, y en la última actualización, el lunes pasado, aparecía como el 2.048. Es la consecuencia de la inactividad a la que le ha conducido su maltrecho cuerpo. Desde que ganara el Masters de Augusta en 2019, el triunfo que parecía reactivar su persecución a Nicklaus, del que seis años después le siguen separando tres majors (15 contra 18), y unos meses después se adjudicara el Zozo Championship en su 82ª victoria en el PGA (marca solo igualada por Sam Snead), Tiger ha jugado 19 torneos oficiales, ninguno este año.

El fin de una era

Por entonces ocupaba la sexta plaza del ranking. Después llegó la pandemia, sus problemas de espalda, el accidente de coche en Riviera que casi le cuesta una pierna… El desplome se fue produciendo sin prisa pero sin pausa: a finales de 2020 era el 41º, el 566º a finales de 2021, el 1.274º a finales de 2022, sorprendentemente el 887º a finales de un 2023 en el que solo jugó dos torneos y se retiró en uno, el Masters, y el 1.124º a la conclusión del año pasado.

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Y el escenario será todavía más descorazonador para el próximo abril si es que Woods, como parece, sigue sin competir en eventos que repartan puntos. El estadístico conocido en Twitter como Nosferatu (@vc606) vaticina que se quedaría sin registros, y por tanto desaparecería de la tabla, llegado el Masters. Un drama para un golfista que fue número uno durante 683 semanas a lo largo de 13 años, incluyendo 281 seguidas entre junio de 2005 y octubre de 2010. Si para algo sirve hoy en día una clasificación deslegitimada por la fractura en el sistema que provocó la aparición del LIV, es para atestiguar el fin de una era, la era del Tigre.

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