La decoración de interiores es mucho más que elegir muebles bonitos o combinar colores agradables; se trata de crear espacios que reflejen personalidad, equilibrio y funcionalidad. Sin embargo, al intentar lograr ese ambiente ideal, es fácil caer en errores que, aunque parecen pequeños, pueden alterar por completo la armonía del entorno. Desde una mala distribución del mobiliario hasta un uso inadecuado de la iluminación, cada decisión cuenta a la hora de transformar una casa en un hogar acogedor y estéticamente coherente.
Para la interiorista Sandra Marcos, responsable de la empresa Sandra Marcos Interiorismo, uno de los principales errores que cometemos a la hora de decorar y que compromete el confort y la estética de los espacios es colocar los muebles pegados a la pared, ya que una distribución rígida da sensación de frialdad y desaprovecha el potencial del espacio, especialmente en salones y dormitorios.
“Es un error pensar que de esta manera se gana espacio, ya que provoca el efecto contrario: un ambiente poco acogedor y visualmente desequilibrado. Sin embargo, dejar espacio entre los muebles y las paredes, o crear pequeñas zonas dentro de una estancia, hace que la estancia se perciba más dinámica y habitable. En este caso, una butaca bien ubicada puede actuar como punto focal o como elemento de transición entre dos zonas”, explica.
Además, estos muebles que coloquemos han de ser proporcionados con el espacio, tal como explica la profesional. “Elegir muebles sin tener en cuenta las dimensiones reales de la estancia puede romper el equilibro visual y funcional del espacio, como, por ejemplo, un sofá demasiado grande que bloquea el paso, una mesa minúscula en un comedor amplio o una cama que apenas deja espacio para circular”.
Funcionalidad
Por otro lado, Marcos apunta que un solo punto de luz en el techo no es suficiente, y que lo más recomendable es combinar distintas capas de luz: general, ambiental y puntual. Ella, en concreto, se decanta por las lámparas de pie, apliques o tiras LED, ya que “ayudan a crear atmósferas más cálidas y funcionales”.
Además, insiste en que a la hora de decorar no hay que olvidarse del almacenaje. “No prever suficiente espacio para guardar provoca acumulación y caos visual. El almacenaje debe pensarse desde el primer plano, integrado en la estética del proyecto. Soluciones como armarios empotrados, muebles multifunción o baldas ocultas permiten mantener la casa ordenada sin renunciar al estilo”.
Asimismo, para Marcos, un exceso de elementos decorativos “resta personalidad y convierte el espacio en un collage sin identidad, además de saturar el ambiente y generar ruido visual. “La clave está en seleccionar pocas piezas, pero con carácter y coherencia. Por ejemplo, un objeto con historia o presencia, como un globo terráqueo clásico con base de madera, que puede convertirse en un punto de interés visual mucho más potente que una acumulación de adornos sin criterio”, explica.
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