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Barcelona rendirá homenaje a Freddie Mercury y Montserrat Caballé con una escultura que recordará su histórica colaboración en el himno olímpico Barcelona. La ciudad quiere perpetuar el legado de dos artistas que marcaron una época y que siguen siendo símbolo del espíritu olímpico que transformó la capital catalana.
El monumento estará ubicado en el Parc de les Glòries, recientemente renovado, y ha sido anunciado por el alcalde Jaume Collboni durante una entrevista en el pódcast de Catalunya Ràdio Rapsòdia bohèmia, coincidiendo con el 50 aniversario de la canción Bohemian Rhapsody de Queen. Aunque el diseño aún no se ha definido, la escultura servirá como tributo a los intérpretes del tema que sonó en la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1992, evocando aquel momento histórico en el que la música unió a toda una ciudad bajo los valores del arte, la amistad y la superación.
Una deuda pendiente con la Barcelona olímpica
Collboni ya había promovido en 2018 un proyecto para que ambos artistas tuvieran calles con su nombre en la ciudad, que confluyeran precisamente en el entorno del parque de Glòries. Según el dirigente socialista, la ciudad tenía una deuda pendiente con Mercury y Caballé «por todo lo que significaron para la Barcelona olímpica», cuya banda sonora inspiró a toda una generación y proyectó una imagen renovada de la ciudad al mundo.
El homenaje llega tras varios intentos de reconocer públicamente la contribución de los dos intérpretes. En mayo de este mismo año, el Ayuntamiento ya instaló en el parque dos sillas dedicadas a ellos, preludio de este nuevo tributo permanente que aspira a convertirse en uno de los símbolos musicales más emblemáticos de Barcelona.
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El encuentro que cambió la historia de la música
La colaboración entre Freddie Mercury y Montserrat Caballé comenzó en 1987, cuando el cantante de Queen expresó su deseo de cantar junto a la soprano barcelonesa. La conexión fue inmediata: se reunieron en el Hotel Ritz de la ciudad y, poco después, grabaron el álbum Barcelona, una fusión inédita entre el rock y la ópera que culminó con la canción del mismo nombre.
Un año más tarde, ambos interpretaron el tema frente a la Font Màgica de Montjuïc en un concierto que quedó grabado en la memoria colectiva. Aunque Mercury falleció en 1991, antes de los Juegos, su voz sonó en la ceremonia de apertura de 1992, acompañada por la de Caballé, convirtiéndose en un himno eterno para Barcelona y en uno de los momentos más recordados de su historia reciente.
¡Barcelona! 💃🏻 #FreddieMercury #MontserratCaballe #Barcelona #España pic.twitter.com/vDbS1YSZ6e
— A Queen Of Magic (@aqueenofmagic) February 21, 2021
Más de tres décadas después, la ciudad vuelve a mirar hacia aquel verano en el que la música, el arte y el deporte se unieron para transformar su identidad. La nueva escultura promete ser mucho más que un monumento: será un recordatorio físico de la emoción compartida por millones de personas en torno a una canción que hizo vibrar al mundo.