Mark Cavendish, una de las grandes leyendas vivas del ciclismo, ha sido testigo de varias generaciones dentro del pelotón. Con el récord absoluto de victorias de etapa en el Tour de Francia, el británico conoce como pocos la evolución del deporte desde los tiempos de Lance Armstrong hasta el ciclismo moderno. En una entrevista de estos días con talkSPORT, el corredor del Isle of Man reflexionó sobre su carrera, las dificultades que atravesó y el eterno debate sobre el dopaje.
El “Manx Missile” recordó los años más duros de su trayectoria, cuando el virus de Epstein-Barr le apartó de la competición: “Normalmente te tomas un par de meses para recuperarte, pero en mi caso fue mal diagnosticado y me dejó de rodillas durante un par de años”. Su regreso fue lento y plagado de dudas. Tras fichar por Astana en 2023, anunció su retirada en el Giro… aunque luego dio marcha atrás para cumplir su sueño: sumar esa victoria que le igualó en la cima de la historia del Tour.
Pese a ese cierre dorado, Cavendish admite que su carrera estuvo marcada también por la frustración y las lesiones: “Cuando no puedes practicar tu deporte al nivel que quieres, todo se tambalea. Es tu vida, tu identidad, tu forma de ganarte el pan. Yo tuve la suerte de contar con una familia y un entorno que me sostuvo”.
El británico recordó especialmente el año 2020, cuando su futuro era una incógnita: “Después de mi paso por Bahrain-Victorious, nadie me ofrecía un sitio. Había corredores que nunca habían ganado nada y encontraban equipo antes que yo. Fue duro aceptar eso”. Finalmente, Patrick Lefevere le dio una nueva oportunidad en el Soudal-Quick Step, donde renació y volvió a brillar en el Tour de Francia.
“El ciclismo dedica más recursos que nadie a luchar contra el dopaje”
Preguntado por la reciente suspensión de Oier Lazkano, Cavendish se mostró prudente pero claro: “El ciclismo nunca podrá desprenderse del todo de su pasado, pero dedica tiempo, esfuerzo y dinero a combatir el dopaje. Siempre habrá tramposos, pero también un sistema fuerte que los detecta”.
Sobre su relación con Lance Armstrong, con quien mantiene una buena amistad, fue sincero: “Sí, fue un ídolo para mí cuando era niño. Lance me trató muy bien cuando yo empezaba. Ganó más que nadie y también perdió más que nadie. Así es este deporte”.
Para Cavendish, el problema del dopaje no es exclusivo del ciclismo: “No se trata de decir: ‘Soy un tramposo, así que seré ciclista’. No funciona así. Pasa en todos los deportes, en el entretenimiento, en los negocios… en cualquier lugar donde se mueva dinero o poder. Siempre habrá quien busque atajos. La diferencia es que el ciclismo ha invertido más que ningún otro deporte en detectarlos”.
El veterano corredor considera, sin embargo, que el panorama actual es mucho más limpio: “Yo no habría podido hacer lo que hice si el ciclismo siguiera siendo como hace veinte años. Hoy se compite con controles, transparencia y un sistema que protege a los honestos”.