La británica Zoë Bäckstedt ha vivido una semana para olvidar. La joven de 21 años del equipo CANYON//SRAM, que venía de cerrar una sobresaliente campaña en carretera, tenía previsto estrenarse entre la élite del ciclocross. Sin embargo, sus planes se han visto truncados tras sufrir un accidente en entrenamiento que ella misma ha calificado como “potencialmente mortal”.
Hija del exprofesional Magnus Bäckstedt y conocida por su versatilidad en carretera, pista y barro, Zoë se ha ganado un hueco entre las grandes promesas del ciclismo internacional. Campeona del mundo júnior de ciclocross en 2022 y doble campeona sub-23 (2024 y 2025), este año había firmado además un brillante curso en ruta: título nacional contrarreloj, tres etapas y la general del Baloise Ladies Tour y un cuarto puesto en el Simac Ladies Tour antes de proclamarse campeona del mundo sub-23 de contrarreloj en Ruanda.
Tras unos días de descanso, Bäckstedt había retomado su preparación de cara al barro con sesiones tanto en el lluvioso Reino Unido como en zonas de montaña más soleadas. Todo marchaba según lo previsto hasta la caída del pasado viernes. “Un mes de entrenamientos y ‘vacaciones’ perfectos… hasta ahora”, escribió en sus redes. Las pruebas médicas revelaron dos pequeñas fracturas en la mano y la muñeca, lo que le obligará a parar unas semanas.
“Es una pena perderme las primeras carreras, pero necesito tiempo para recuperarme. Volveré más fuerte”, aseguró la corredora. En su mensaje, quiso dejar también una advertencia: “Sé con certeza que mi casco me salvó la vida. Gracias, Giro”.