Dos nuevas personas se unen a la lista de inculpados este sábado con relación al robo del Louvre del pasado 19 de octubre. Uno de ellos por su presunta participación directa y el otro por complicidad, lo que eleva a cuatro el número de procesados por el delito cuyo botín todavía sigue sin aparecer.

La Fiscalía de París ha indicado en un comunicado que «las investigaciones prosiguen» y que ambos inculpados han sido puestos bajo arresto preventivo. Son dos de los cinco detenidos el pasado miércoles, tres días después de que se arrestara dos hombres sospechosos de ser los que penetraron en la galería Apolo del museo y se llevaran las joyas de la corona francesa, valoradas en 88 millones de euros.

Esos dos, cuyo ADN fue encontrado en la escena del crimen, fueron inculpados de robo en banda organizada y asociación de malhechores, los mismos cargos que fueron imputados este sábado contra una tercera persona, que como los dos anteriores tenía antecedentes judiciales. Este último, de 37 años, «solicitó un careo» que tendrá lugar en los próximos días, según ha detallado la Fiscalía, pero mientras tanto estará en detención preventiva.

Según la televisión BFMTV, los investigadores también encontraron su ADN en alguno de los elementos relacionados con el robo, un extremo que no confirmó la Fiscalía.

Ambos «niegan toda implicación en los hechos»

La segunda inculpada es una mujer de 38 años, residente en La Courneve, a las afueras de París, y los investigadores le imputan un delito de «complicidad» con el robo. Ambos «niegan toda implicación en los hechos», ha indicado la Fiscalía, algo que el abogado de la segunda, Adrien Sorrentino, ha confirmado a los medios.

«Está hundida, niega los hechos que le imputan y no entiende nada», ha señalado el letrado poco después de que su clienta prestara declaración ante el juez, que ordenó su inculpación y su detención preventiva. La Fiscalía ha informado también que los otros tres detenidos el pasado miércoles fueron puestos en libertad. Los investigadores consideran que han dado con los dos autores materiales del robo y, posiblemente, con uno de los individuos que les ayudó en su fuga.

Según ha señalado la fiscal de París, Laure Beccuau, los dos primeros detenidos son sospechosos de haber participado en el robo, puesto que los investigadores encontraron restos de su ADN en la escena del crimen y confesaron «parcialmente» su participación.

Uno de ellos fue arrestado en el aeropuerto Charles de Gaulle, cuando se aprestaba a tomar un avión con destino a Argelia, su país natal, lo que precipitó la operación policial. El otro cerca de su domicilio en Aubervilliers, a las afueras de París.

Entre los cinco últimos detenidos figura una persona que estaba «en el punto de mira» de los investigadores, también por su presunta participación directa en el robo, ha señalado la fiscal. Faltaría, entonces, el cuarto miembro del comando que en la mañana del 19 de octubre procedió a un robo espectacular y rápido.

Un robo de película

Solo había pasado media hora desde que el museo más visitado del mundo había abierto sus puertas, cuando cuatro ladrones encapuchados lograron burlar la seguridad del Louvre para llevarse un botín de valor incalculable. Llegaron en dos motos y un camión por el flanco sur del museo, junto al río Sena, una zona en obras. Equipados con pequeñas motosierras, subieron por la escalera de un montacargas hasta la primera planta. Rompieron la ventana para acceder al interior de la galería de Apolo, que alberga joyas, diademas y broches de la era napoleónica. Consiguieron llevarse nueve piezas, aunque, tal vez por las prisas, perdieron una por el camino. El atraco, al puro estilo Hollywood, apenas duró unos minutos.

Los ladrones lograron burlar cada medida de seguridad del museo en un robo con muy pocos precedentes. De los nueve objetos que intentaron robar, se llevaron ocho, aunque perdieron la corona de la emperatriz Eugenia, que resultó dañada. Solo esta vale decenas de millones de euros.

El robo plantea serias dudas sobre la seguridad del museo, que alberga obras como la Mona Lisa y que, el año pasado, recibió 8,7 millones de visitantes. En enero, su dirección pidió ayuda urgente al Gobierno francés para renovar las salas y reforzar la protección de las obras. Macron, delante de la mismísima Gioconda, prometió una renovación integral para este templo del arte.

Por su parte, el senador comunista Ian Brossat denunció días después del robo que el Ejecutivo francés no hubiera hecho caso de las advertencias que habían lanzado los empleados del Louvre, que el pasado 16 de junio organizaron una huelga sorpresa para alertar sobre la falta de personal, sobre todo en la seguridad. Hizo notar que en los últimos cinco años la plantilla del museo se ha reducido en 200 personas.