- El monumento que tienes que visitar una vez en la vida en Galicia: de los más antiguos de A Coruña y Bien de Interés Cultural
- Sigue a El Confidencial en Google Discover para enterarte de todas las noticias
España es un país ideal para practicar el turismo en cualquier momento del año. Desde las inmensas y reconfortantes playas para refrescarnos durante la estación estival, hasta las rutas más interesantes que recorrer para los más aventureros este otoño. No obstante, uno de los elementos por los cuales podemos valorar una localidad es, sin duda, sus monumentos.
Desde los más históricos hasta los más curiosos, nuestro país está inundado de ellos en cada región, dotándolos de un componente cultural de lo más especial. En el caso de los segundos, su particularidad puede residir en lo diferente que supone con respecto al resto de los existentes o en su extravagancia y significado.
TE PUEDE INTERESAR
S.C.
Podemos encontrar un claro ejemplo en Cádiz, concretamente en el parque acuático del Puerto de Santa María. Se trata de una escultura de un grifo gigante que parece estar suspendido en el aire y que expulsa un fuerte chorro de su extremo, el cual concluye en una fuente del recinto. Y es que tanto adultos como niños quedan prendados de su originalidad.
El grifo ‘volador’
La obra recibe el nombre de ‘El grifo mágico’ y su autoría pertenece al escultor francés Philippe Gabriel Thil. Este artista experto en el estilo contemporáneo diseñó dicha escultura en 2006, en coherencia con gran parte del resto de sus obras, que consiste en el aumento exagerado de objetos y materiales cotidianos, así como su colocación en posiciones extrañas y sugerentes.
El grifo mágico. Se encuentra en Cádiz pero encontramos otras réplicas en buena parte de España. Obra de P. Thill. pic.twitter.com/92E2tAk89D
— Spain Is Diferent (@La_Otra_Espana) July 12, 2015
En este caso, la particularidad no reside únicamente en el desproporcionado tamaño del grifo, sino en su aparente capacidad para mantenerse paralizado en el aire sin nada que lo sujete. Si bien parece fruto de una ilusión, en realidad en el intenso flujo de agua descendente, que además de servir como conducto para hacer llegar agua al grifo, también supone el punto de apoyo sobre el que la obra se sostiene.
Se trata de una de las mayores atracciones del parque acuático de Cádiz. Y es que, durante la época veraniega, el lugar está repleto de visitantes que buscan pasar un día divertido y refrescante con todo tipo de actividades. Sin embargo, la presencia de esta original escultura supone un factor diferenciador con el resto de ubicaciones de la misma índole.