«Vales lo que tu última película». Esta es una máxima que ha regido, no ya la industria hollywoodiense, sino casi todas las cinematografías del globo terráqueo. No obstante, si alguien viene de rodar algunos de los grandes éxitos del cine reciente, la presión ante cada nuevo proyecto está servida, y el golpe tras la hipotética caída puede ser duro de superar.
Poco importa que hayas ganado un Oscar a la Mejor película de animación, o que vinieras de ponerte al frente de una franquicia cuyas tres primeras películas se saldaron con una recaudación estimada en 2.000 millones de dólares. Un solo movimiento en falso puede salirte caro, y Gore Verbinski bien lo sabe.
Bautizado bajo el signo del audiovisual en el mundo del videoclip y la publicidad, el cineasta protagonizó un meteórico ascenso codeándose con la primera división nada más empezar, con Julia Roberts, Brad Pitt, Nicolas Cage y Johnny Depp involucrados en sus proyectos cuando apenas era un recién llegado al largometraje.
Encargado de la versión americana de The Ring, y máximo responsable —con permiso de Jerry Bruckheimer— de las tres primeras entregas de la saga Piratas del Caribe, Verbinski consiguió alzarse con la estatuilla dorada con Rango, aunque lo que vino a continuación fueron dos películas que no terminaron de encandilar al gran público.
Tras la arriesgada apuesta de resucitar a El llanero solitario en un despendole de altos vuelos que costó la friolera de 215 millones de dólares, el cineasta subió la apuesta con una producción no tan holgada pero sí bastante impecable, cuyos 40 millones de presupuesto se vieron algo descompensados por una recaudación final de algo menos de 27. La película era La cura del bienestar y se trataba de la obra más personal del director que, tras una década alejado de la primera línea, ha vuelto con una propuesta con la que pretende reinventarse.
Verbinski en pequeño
Good Luck, Have Fun, Don’t Die es el regreso de este gran nombre del Hollywood del último cuarto de siglo, uno de sus estilistas más destacados, que siempre es capaz de levantar cualquier proyecto con su genuina aproximación visual. Con un presupuesto más modesto, pero amparada bajo un high concept prometedor, su nueva propuesta de género apunta a ser uno de los grandes sleepers del año. Protagoniza Sam Rockwell, Haley Ru Richardson, Michael Peña, Zazie Beetz, Asim Chaudhry y Juno Temple, nominada al Emmy por Ted Lasso.
Rockwell interpreta a un personaje que afirma venir del futuro con el fin de reclutar a un equipo que le ayude en su misión de salvar el planeta de la amenaza de una peligrosa inteligencia artificial. Como el fin justifica los medios, el buen hombre considera oportuno hacerlo por las bravas, secuestrando a un grupo selecto de desconocidos que se encontraba almorzando en un diner cualquiera de Los Ángeles.
Descrita por sus artífices como «una obra original y desbordante», la película promete ser un cóctel explosivo de comedia y ciencia ficción aderezadas con algo de crítica social. Una premisa que sin duda recuerda a la recientemente estrenada Bugonia, y que parece enmarcarse dentro del subgénero de la ciencia ficción de corte minimalista, como la cinta de culto Moon, también protagonizada por Rockwell hace ya 16 años.
Tráiler y fecha de estreno
Así lo parece sugerir su estreno el pasado 28 de septiembre en el Beyond Fest de Los Ángeles, un espacio para cintas de género más innovadoras, como parece ser este regreso del cineasta, acostumbrado a los grandes presupuestos, pero capaz de manejarse en propuestas más intimistas como The Mexican o El hombre del tiempo. Mientras aguarda su estreno en salas norteamericanas el 13 de febrero de 2026, y termina de perfilarse el lanzamiento en nuestro país, el tráiler ya adelanta una mezcla de ingredientes que no dejará indiferente a nadie.