Escribe Grafton Tanner en su ensayo ‘Las horas han perdido su reloj‘ (2021) que la nostalgia «es una manera en la que podemos enfrentar la inevitabilidad y aceptar la devastadora realidad de que algunas cosas desaparecen». Natalia Lacunza habla en las entrevistas sobre su nuevo disco de la pérdida de «referencias» y de un «círculo concreto» que la ha marcado, llevándola a preguntarse si lo que hace realmente «es suficiente» y a desconectarse de su «deseo e instinto creativo».
Lacunza se refiere en concreto a la «crisis de los 25», que tanto inspiró a Adele. Ella misma cantaba en ‘Hello’ que «el tiempo lo cura todo, pero yo no me he curado mucho» (que, así traducida, parece una letra de Amaia), y ese sentimiento atraviesa ‘N2STAL5IA’, un disco de título «disléxico» que suena como una cicatriz cerrándose poco a poco.
El segundo álbum de Lacunza recorre un arco emocional que va desde la angustia en ‘Apego feroz’, el himno de estilo indie-pop-rock que abre el álbum, con Barry B perceptiblemente entre sus autores, hasta algo parecido a la paz en la preciosa canción de cierre, la bucólica ‘Plastilina’, donde Lacunza se aferra a la esperanza de un día volver a «ser de aire y volar ligero».
Como un bebé que aprende a caminar (en ‘UnDosTres’), pero que ahora tiene 25 años y se enfrenta al camino de la vida, Lacunza transmite emociones de forma transparente. Se permite una «rabieta» en el single ‘Sabes Qué???’, de aires post-punk, porque desea dejar de ser «correcta» y dinamitarlo todo; se sumerge en la apatía en ‘Canciones sobre nada’, de sonido indietrónico; y en ‘Lo de antes’ ofrece una mezcla de calma y resignación que conduce al hallazgo de la luz.
En medio, Lacunza busca anestesiar el dolor en el funky ‘Un castigo‘, con Jesse Baez, uno de sus mejores singles. A pesar de haber dudado de su propio talento durante la creación de este disco, las melodías de ‘N2STAL6IA’ muestran una sensibilidad extraordinaria, muy evidente en esta canción llena de melancolía, pero también en la bossa de ‘Rápido’ o ‘Te enamoraste’, con la holandesa BEA1991, que, a su delicado paisaje bedroom-pop, suma lo que parece una referencia al gran clásico de Radio Futura. «Para enamorarse hace falta valor», canta la madrileña.
Creado junto a su mano derecha Pau Riutort y desarrollado con contribuciones de Diego 900, Gara Durán, Andry Kiddos, Teresa Gutiérrez (Ganges) o Pablo Stipicic, ‘N2STAL5IA’ es un disco continuista que no lleva la propuesta de Lacunza a un siguiente nivel evidente, pero sí da una vuelta diferente a la fórmula del disco anterior, ‘Tiene que ser para mí‘ (2022), uno de los mejores debuts de la historia de Operación Triunfo, si no el mejor y con perdón de Vega.
Predomina una sensibilidad bedroom-pop e indietrónica en cortes como ‘Canciones sobre nada’, ‘Lo de antes’ o la electrónica ‘Faber Castell’. El detalle en la producción sigue siendo minucioso (‘Plastilina’), y la exploración de estilos nuevos lleva a Lacunza a marcarse una preciosa bossa en ‘Rápido’, o a subirse a lo que parece un ritmo de dembow acelerado en la pegadiza ‘Singapur‘. Otras pistas, como la trap-pop ‘Mal de 2’, desconciertan sonando al pop de hace un lustro.
Aunque ‘Singapur’ es demasiado breve para producir un impacto duradero, y ese es el problema de varias pistas de ‘N2STAL6IA’. De manera notoria, la folki ‘NOKIA’ podría haber sido la mejor canción del disco, pero Lacunza la cierra antes de que alcance los dos minutos. Esto, unido a que las composiciones no muestran una evolución clara, y al menor impacto de algunos cortes como ‘Mal de 2’ o ‘Lo de antes’, deja la sensación de disco continuista.
Quizá no era una opción abandonar por completo el estilo del disco anterior, que personalmente escuché hasta la obsesión -y me consta que otras personas también-, recordándome aquellos vínculos que de pequeños establecemos con la música y los discos que nos marcan.
La pieza más radical de ‘N2STAL5IA’ es, de hecho, una balada a piano devastadora llamada ‘Tu culito‘. Alguien dice que «es como escuchar una letra de reguetón en 0,5x», y es cierto. Es una muestra de lo necesario que es el pop de Natalia Lacunza en la música actual. Aunque ella dude, sus canciones siguen siendo tremendamente personales, y aún son capaces de generar un «apego feroz».