Rebeca Toribio jamás pensó que la religión le salvaría la vida. Sin embargo, dejó atrás una vida de excesos y fiestas y eligió la fe como forma de vida, porque hubo un momento en el que fue su verdadera salvación.

Recién llegada a Madrid, Rebeca comenzó a codearse con famosos, como su expareja Miguel Ángel Silvestre, a salir de fiesta y a pasar noches sin dormir. Aquella rutina, sumada a la bulimia, la depresión y la ansiedad que sufría, la sumieron en un pozo de oscuridad que parecía no tener fondo. «Me refugiaba mucho en la fiesta, el alcohol, las redes…», nos cuenta.

Tras romper con su pareja, Rebeca se encontró sola y llena de responsabilidades en plena depresión. Perdida y sin tener claro el propósito de su vida, pronunció una frase que le cambió la vida: «Jesucristo, si existes, sálvame».

«Toqué fondo, me sentí demasiado expuesta», señala, «empecé a escuchar vocecitas que me decían que no quería ese estilo de vida vida».

A partir de ese momento, la vida de Rebeca cambió por completo. La joven se centró en unos hábitos más saludables, en los valores cristianos y en ayudar a los demás. «Me considero una persona muy mundana, pero conectada con la vida de Jesús en la Biblia, me ayuda a ser mejor hermana, hija, empresaria…», afirma Rebeca Toribio.

Hoy, su vida está centrada en Dios, en organizar eventos solidarios y vivir en la fe. Una vida que jamás imaginó, pero que para Rebeca se ha convertido en su mayor fortuna.