Las empresas europeas prefieren evitar el parquet. Para financiarse, mejor endeudarse. A diferencia de lo que ocurre en el resto de grandes bloques económicos, donde salir a bolsa es cada vez más popular y una de las opciones más comunes.

Es la fotografía que emerge del informe anual AFME- Indicadores de la Unión de los Mercados de Capitales, que se presenta hoy en Bruselas.

Los unicornios europeos también recelan de la bolsa y pocos se atreven a cotizar

Los datos dicen que el volumen de la emisión de acciones para la bolsa se desploma: los estrenos bursátiles en Europa (sin Reino Unido) en el primer semestre de este año cayeron un 23% interanual y marcaron su nivel más bajo desde 2012, mientras en EE.UU., China, Japón o Australia los crecimientos oscilan entre el 20 y el 60%.

El 66% del PIB español está acciones o fondos, muy por debajo de la media europea (94%) 

Hacía más de una década que en Europa no había tanta sequía entre los nuevos cotizantes. De esta manera, los mercados privados (capital riesgo, private equity , private credit ) pasaron de representar el 8% del total de financiación en 2014 al 20% de la actualidad. Asimismo, este recelo bursátil se extiende a los unicornios europeos, aquellas empresas de rápido crecimiento que valen más de 1.000 millones de dólares (cerca de 860 millones de euros) y que supuestamente están sedientas de dinero.

Mientras el 70% de este tipo de compañías europeas en 2016 completaron una salida a cotizar en un plazo de cuatro años en 2025, el 90% de los unicornios europeos de 2021 seguían siendo privados. Únicamente el 5% se había atrevido a pisar el parquet bursátil.

Un tercio de los países de la UE no utiliza prácticamente la financiación de mercado. Varios motivos explican esta situación, según el informe.  Por un lado, aunque las valoraciones bursátiles en Europa se sitúan por encima de sus promedios históricos y la volatilidad es baja, esto no se traduce en más salidas a bolsa, muchas compañías prefieren la financiación privada, que ofrece mayor rapidez, menos requisitos regulatorios y mayor flexibilidad y sin la exigencia de transparencia que implica cotizar. Además, los inversores institucionales en Europa están más centrados en bonos y otros tipos de activos en lugar de las acciones.

En España, hay una fuerte dependencia de la financiación bancaria e igual que en Europa donde las salidas a bolsa son esporádicas y de bajo volumen. En el primer semestre, las ofertas públicas de venta en el mercado accionarial experimentaron una caída del 49%, hasta los 800 millones de euros y las ampliaciones de capital se redujeron un 31%, hasta los 400 millones de euros.

Si las empresas españolas coquetean poco con la bolsa, en comparación con otros países del mundo, los inversores tampoco están entusiastas con el parquet. El informe señala que los hogares en España mantienen un bajo nivel de inversión en los mercados de capitales. En 2025, el equivalente al 66% del PIB español se encuentra invertido en acciones cotizadas, bonos, fondos de inversión y productos de seguros o pensiones, muy por debajo de la media europea (94%) y de economías como Dinamarca (194%) o los Países Bajos (164%).

“A pesar de unas condiciones favorables, incluidas valoraciones elevadas de las acciones y una baja volatilidad, la actividad de OPV sigue siendo reducida. Mientras tanto, los mercados privados están remodelando la financiación empresarial en Europa, ya que muchas empresas de alto crecimiento —incluidos los unicornios— optan por permanecer privadas durante más tiempo”, reconocía el director ejecutivo Adam Farkas. de AFME.

“Para que las empresas sean competitivas a escala global, necesitan acceso a los mercados de capitales internacionales, un acceso que proporcionan los bancos. Por ello, es esencial contar con un entorno competitivo”, concluyó.