Nueve meses después, el partido UCAM Murcia-Tenerife que se disputó el pasado mes de febrero y que acabó con triunfo en el último segundo del conjunto insular, sigue en candelero. En esta ocasión porque se ha conocido el fallo del Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), que como ya ocurrió con el Comité de Competición y el Comité de Apelación de la Federación Española de Baloncesto, no ha satisfecho las demandas del club murciano. En este caso porque basándose en la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, este órgano se declara «incompetente» para resolver una cuestión derivada de un error arbitral, una resolución esperada en el club, que ahora está valorando acudir a la justicia ordinaria, como anunció en su día, para que no que impune un fallo de los colegiados que le perjudicó.

Sito Alonso, en el encuentro Basquet Girona-UCAM Murcia

Sito Alonso / David Borrat/Efe

El partido se disputó el pasado 8 de febrero en el Palacio de los Deportes de Murcia. Una falta personal sobre Kaiser Gates a ocho décimas de segundo del final llevó al estadounidense a la línea de tiros libres. Tiró a fallar y los árbitros decretaron que invadió la línea de personal, dando el balón al Tenerife, que sacó desde el centro del campo. En ese momento, ni los colegiados ni el UCAM Murcia se percataron de que cuatro jugadores -el reglamento solo permite tres- se situaron en busca del rebote. Los tinerfeños sacaron posteriormente de banda y un triple sobre la bocina le dio el triunfo en un partido que el UCAM Murcia dominaba con claridad a falta de cinco minutos para el final.

Cuando concluyó el encuentro y revisando las imágenes del tramo final, el club murciano comprobó la infracción. La entidad lanzó un comunicado donde anunció que llegaría hasta el final para, aun sabiendo que era improbable que se repitiera el último segundo, al menos sí que se tomaran las medidas para evitar este tipo de situaciones en el futuro. Recurrió en primer lugar al Comité de Competición, que desestimó el recurso. Después continuó en Apelación, que hizo lo mismo. Y hace unos meses elevó, como es preceptivo, el caso al TAD.

Tras el fallo del Tribunal Administrativo del Deporte, que depende del Consejo Superior de Deportes, ya no quedan instancias por la vía deportiva a las que recurrir. Por tanto, ahora solo le resta al club emprender una vía a través de la justicia ordinaria y que está valorando tanto la dirección como el abogado Antonio García Montes, que es quien lleva el caso.