Alfonso Sanmartín resta importancia al premio a su trayectoria que el Concello de A Estrada le dará en la próxima Gala do Deporte, aunque no puede evitar sonreír ante las felicitaciones que recibe en nuestro camino por el centro de A Estrada hacia las canastas de los jardines. El pasado verano, Sanmartín puso punto y final a una trayectoria de más de 30 años como presidente del EDM Estradense. Lo hizo tras la desaparición del club que él mismo ayudó a fundar en 1990.

-Es usted conocido por su labor como presidente del EDM pero, ¿alguna vez llegó Alfonso Sanmartín a jugar a este deporte?

-En el año 1964 jugué mi único partido de baloncesto. Fue en el Campamento Paco Leis. Jugamos un partido de gente de A Estrada contra otros de Marín. Recuerdo que en una acción robé el balón y metí la única canasta que hubo en el partido. Ganamos 2-0. Ese día decidí que no iba a volver a jugar porque no me gustaba. Luego pasé por otros deportes. En 1966, estando internado en Peleteiro, jugué con el equipo de rugby. También disputé los Campeonatos Provinciales de la O.J.E, y logré la plata en lanzamiento de jabalina. En 1975 jugué en la liga local de fútbol sala y también participé en la organización de la Subida a Chantada. Soy socio del Estradense desde que mi padre me hizo en carné infantil. Ahora soy el número 5.

-¿Cómo y cuándo comienza su relación con el EDM Estradense?

-Fue en año 1990, cuando fundamos las escuelas y el club. El año anterior, el baloncesto era una sección dentro del Club Deportivo Estradense que presidía Alfonso Varela, pero aquello no funcionó y se decidió crear un club nuevo, la Escola Deportiva Municipal de baloncesto. Su primer presidente fue José López Vilariño. Mis hijos, Alfonso y Luis, jugaban en cadetes y juveniles, y nosotros íbamos a todos los partidos, así que entramos en la directiva. Cuando José lo dejó, me incorporé al cargo de presidente. A partir de ahí ya nos quedamos unos pocos.

-Estamos hablando de 35 años que habrán dado para mucho.

-En aquellos primeros años lo pasábamos muy bien. Recuerdo una anécdota cuando se inauguró el puente de la isla de Arousa.. Al haber puente, incluyeron al equipo de allí en nuestra liga y nos tocó ir a jugar a la isla. La primera vez que fuimos íbamos todos encantados por el puente pero cuando llegamos al pabellón detrás nuestra no venía el segundo coche que conducía Pablo Canedo. Se habían pegado un porrazo en el puente y no cayeron abajo de milagro. Los primeros que salieron tuvieron que agarrar del coche para que pudiesen salir los últimos.

-¿Cómo era aquel primer EDM Estradense?

-Desde el principio ya teníamos equipos en todas las categorías, desde infantil hasta Sub-22, y los sénior. Lo que no había de aquella era el Mini Basket y las categorías más pequeñas. En A Estrada ya había mucha afición al baloncesto de aquella.

-¿Cuál considera que fue el mejor equipo que pasó por el EDM Estradense?

-Con diferencia, el que fue a jugar a Salamanca por el ascenso a Liga EBA en 1999, el mayor logro de este club. Estaba José, el exalcade, Diego Pardal, Fran Camba, los Varela, Bilba, Miji, Taibo… Recuerdo que antes de ir a esa fase había la discusión de si podíamos ascender o no. Aquella EBA no era como la de ahora y tenía muchos gastos. Nos hacía falta un aval de 25.000 pesetas, que de aquella era mucho. Tuvimos una reunión en el San Onofre para debatirlo y cuando llegué puse encima de la mesa el aval. Todo dependía entonces de los jugadores, pero no ganamos. Se le ganó al Burgos pero nos eliminó Ribadavia. Es normal que perdiésemos porque había mucho cachondeo. Los jugadores salían a escondidas por la noche y así es complicado. No fue la única vez que pasó algo así.

-Por aquel entonces no contaban sin embargo con las instalaciones que tienen ahora?

No, solo estaba el Coto Ferreiro y había que compartirlo. Nosotros entrenábamos muchas veces en la pista de tenis que había al lado del pabellón. Al aire libre. Incluso se jugaban algunos partidos allí. A pesar de eso, por aquí pasaron grandes jugadores y especialmente grandes entrenadores, como Moncho Fernández.

-¿Cómo se gestionaba un club como este?

-Nosotros teníamos la fama de que pagábamos tarde, pero siempre pagábamos. Hablo de los entrenadores claro, porque los jugadores nunca cobraron. Aquí no tenían duda de que acabarían cobrando. Alguno prefería irse por eso pero después se daban cuenta de que en otros lados prometían mucho pero después les quedaban meses sin cobrar. En mi caso era una gestión que compaginaba con mi cargo en la Federación Gallega. Incluso me saqué los cursos de árbitro y entrenador.

-El club fue además creciendo con el paso de los años.

-Sí, el último año del EDM tuvimos nueve equipos en competición y 124 fichas. Fue la temporada que más tuvimos. Fuimos creciendo, a lo mejor no en calidad, al menos sí en cantidad. Hubo también épocas en las que el equipo sénior movía mucha gente. La mayor parte de los jugadores eran de aquí y venían muchos aficionados al pabellón.

«Mi premio es ir por la calle y ver que de 50 personas que me cruzo me saludan 40»Alfonso Sanmartín

Alfonso Sanmartín / Bernabé/Javier Lalín

-¿El baloncesto le dio mucho?

-Creo que le di más a baloncesto de lo que él me dio a mí. Le di muchos años de mi vida y mucho esfuerzo. Detrás de esto había mucho trabajo todos los años. Solo hacer las fichas cada temporada llevaba mucho tiempo. Pasábamos nueve meses al año metidos en el Coto Ferreiro, especialmente los fines de semana. Un sábado podíamos estar allí 14 horas.

-¿Le da pena cómo acabó la a aventura del EDM Estradense?

-Al contrario, fue un alivio a todos los niveles. Lo que no nos pareció correcto fue la forma de hacerlo. No tenían por qué crear un club nuevo. Yo me ofrecí a dejar la presidencia y dejar que se hiciesen cargo del EDM. Nos dijeron que el nombre del EDM no les interesaba y que podía haber deudas detrás a pesar que teníamos un certificado diciendo que se debía nada.

-¿Cómo se siente con este reconocimiento que le otorgan ahora desde el Concello?

-No haces las cosas por los premios, sino porque te sale de dentro. Los que me conocen saben cómo soy. Mi premio es ir por la calle y ver que de 50 personas que me cruzo me saludan 40. Eso no es solo del baloncesto. Todo el mundo en A Estrada sabe quién es Alfonso Sanmartín. Allí donde fui, siempre intenté ayudar a todos.

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