La jugadora de Perfumerías Avenida se abre sobre todo lo experimentado este pasado verano y sus dos etapas este año con problemas de salud.

Iyana Martín ha compartido un rato de charla con Amaya Valdemoro en la que ha tratado multitud de temas diferentes, tanto de actualidad como del camino hasta llegar a la élite. La jugadora asturiana, inmersa en su segunda temporada en Perfumerías Avenida, se ha abierto por completo y ha contado todo lo vivido en los últimos meses, incluyendo los problemas de salud que ha ido superando en 2025. Estas han sido algunas de sus reflexiones y confesiones más destacadas al respecto.

Las palabras de Iyana Martín

«Estar en la convocatoria de la Selección Española fue increíble. Es lo que toda niña sueña. De verlo en la tele a formar parte de la rutina es increíble, no tenemos que normalizarlo. Cada vez que voy debo estar agradecida, disfrutarlo como la primera vez. Cuando supe que iba al EuroBasket fue una ilusión por dentro que es complicado explicar. En el primer partido tenía muchos nervios, mucho muchos nervios. Pero saltas a la pista, ves a la gente con la que llevas un mes, así como Miguel Méndez, y eso te da tranquilidad y confianza.

Yo estaba muy bien, jugué los tres partidos. Teníamos un día de descanso. Yo esa noche empecé a tener dolor de tripa. No me pareció muy grave porque yo cuando me pongo nerviosa, me pasa a veces. Pensé que eran nervios. Pero era diferente, sentía un pinchazo. No podía moverme demasiado. Avisé a una compañera para que llamase a la doctora, me vino a buscar y me dijo que teníamos que ir al hospital. Lo pasé muy mal, fue muy duro. Me veía jugando los cuartos y de repente estaba en la cama del hospital, sin saber qué me pasaba. Me hacían muchas pruebas, no sabían si era apendicitis. Estaba en Grecia, mis padres no estaban. Fue una experiencia muy dura.

Yo llegué a tener miedo. Me encontraba muy mal, me dolía muchísmo la barriga, me hacían pruebas y pruebas. Y no es lo mismo estar fuera de España. No me había pasado nunca. Hasta que encontraron lo que me pasaba.

A mí la experiencia me pareció muy dura, pero me hizo darme cuenta de toda la gente que tenía a mi lado, de todos los mensajes que recibí del grupo. El grupo me tuvo súper presente siempre, llevaban mi camiseta… Acabar el partido y ver mi camiseta en la tele cuando estaba tan mal fue muy chulo. Que acabasen el partido y, en vez de irse a cenar o lo que sea, sacasen un rato para venir a verme… Pues estas experiencias al final te quitan mucho, porque me quitaron un sueño, me lo arrancaron de repente, pero te dan muchísimo más. Y a mí me dieron personas y sentirme muy querida, que al final lo agradecí mucho. Y ahora me da mucha pena pero lo recuerdo con mucho amor, la verdad.

Lo del Europeo tampoco fueron muchos días. Estuve ingresada 5 días o así, pude ir a ver la final, a vivirla desde el banquillo. Luego sí que es verdad que cuando volví a casa me hice revisiones, estaba todo bien, y fui poco a poco recuperándome, entrenando un poco, volviendo un poco a coger fuerza porque perdí mucha fuerza. Y durante el verano entrené, me preparé para la pretemporada. Yo al llegar a Salamanca me notaba rara, muy cansada, me costaba todo mucho. Y fue como “siento que me está pasando algo”. No era ese cansancio típico de pretemporada; era un cansancio de “es que me da igual dormir 10 horas, que estoy devastada”. Anna Montañana y mis compañeras me decían: “¿Qué te pasa, que parece que te ha atropellado un tren antes de venir a entrenar?”. Yo decía “no lo sé, no lo sé”. Hasta que llegó un día en que ya no podía ni ir a entrenar, me encontraba muy mal, fui al hospital, me hice unas pruebas y vimos que tenía algo. Entonces estuve más tranquila, porque dije “vale, me pasa algo”. No es que no tenga ganas de entrenar, o me canse porque sí… me pasa algo, tiene solución. Y fue como tomármelo con más calma»

Foto: Alberto Nevado


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Noviembre 2025

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