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https://www.archdaily.cl/cl/1036399/casa-haras-cinco-solidos
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© Monica Barreneche
En esta casa la luz y la arquitectura dialogan a diario. Un lugar donde materiales nobles y espacialidades generosas honran la belleza de lo sencillo.
Una evidente admiración por la arquitectura monumental y brutalista abrió la conversación y la posibilidad creativa entre el estudio de diseño antioqueño Cinco Sólidos y quien habita esta casa de campo de 780m2 en las montañas colombianas. «Era claro que lo que se buscaba era que la casa en sí misma fuera una escultura. Decidimos mantener el diseño lo más limpio posible para que al momento de escalarlo a grandes volúmenes la materialidad no nos jugara en contra», cuenta María José Fernández, cofundadora del estudio.
Aunque la geometría del proyecto se percibe como básica o elemental, no lo es en su dimensionalidad ni en sus detalles constructivos. Desde una perspectiva aérea, dos volúmenes rectangulares se superponen entre sí creando una simétrica en donde las cubiertas son tratadas con la misma relevancia de una fachada frontal, «pocas veces se piensa el diseño desde arriba, lo que puede resultar en descuidos tanto de la visual como de los acabados, por eso quisimos recubrirlas con piedras naturales de río para darle la misma relevancia de sus otras cuatro fachadas», agrega María José.
Desde abajo y desde fuera el objetivo de mantener un diseño sencillo se evidencia en la selección de los materiales: acero, aluminio en fachadas y concreto en entablillado vertical. Una propuesta que delimita el interior del exterior, asegurando la intimidad de la vida interna de la casa. Esta privacidad desaparece al cruzar el portal de entrada, donde la sensación de solidez volumétrico, propia de la arquitectura de tintes brutalistas, se desvanece dentro en un espacio etéreo.
© Monica Barreneche
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«La comunicación fluida entre todos marcó la pauta de una confianza que se develó en lo honesto de este proyecto. No cualquiera se arriesga a vivir entre muros, pisos y techos en concreto«, asegura el estudio de diseño. Es aquí donde la decisión de recubrir la imponente escalera en caracol, la columna adyacente, la puerta y clósets ocultos de la entrada en chapilla de roble americano fue una elección más que acertada, ya que no sólo enmarca las paralelas volumétricas, sino que también aporta calidez al interior. Este efecto afable lo enfatiza la selección del mobiliario en manos de Studio KP2, en colaboración con Cinco Sólidos, las texturas en tapetes de gran formato de algodón y las cortinas de lino de las habitaciones.
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En este primer encuentro con el interior de la casa, una amplia sala a doble altura mira tanto al interior como al exterior conectando la totalidad de la zona social, que cuenta con diferentes momentos; un comedor de diez puestos, cocina, piscina y sala de estar exterior. Al habitar esta gran área es inevitable ignorar un elemento que según sus creadores es el eje central de la casa. Se trata de una columna de concreto en forma de V que se sumerge en la piscina de baldosas en piedra Bali negra, ésta no sólo sostiene el ala derecha superior, sino que también le da una identidad a la casa. «Jugando con la funcionalidad estructural del proyecto, le dimos la vuelta para sacarle el mayor provecho», añade Daniel Correa, cofundador de Cinco Sólidos.
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En esta planta también se encuentran ambientes ocultos como un gimnasio que se conecta con el exterior, un baño social, una sala de cine, una habitación privada, una cocina auxiliar con habitaciones de servicio y, por último, el garaje. Al recorrer la escalera escultural se llega a la segunda planta donde el acertado manejo de la luz natural envuelve un hall que separa el dormitorio principal de las cuatro habitaciones secundarias. «Desde este hall se puede ver el origen de las columnas verticales que se repiten como un patrón en la parte interior de la fachada principal. Este elemento, además de darle coherencia al edificio, es un factor importante para el manejo de la luz», agrega Fernández.
«La robustez de esta casa da una sensación de seguridad y, para mí, representa también lo importante y lo bonito que es estar ubicado en su propio centro», afirma quien ahora habita esta casa de exterior impenetrable y de interior amable y acogedor.





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