El seleccionador alemán, Christian Wück, bajó pulsaciones tras el empate en Kaiserslautern y, en declaraciones a la ZDF, reconoció que su enfado del postpartido con Sonia Bermúdez fue “un calentón” del que ya empieza a arrepentirse. El técnico explicó que la tensión del choque le pudo: “Son emociones que ocurren durante el partido… si tuviera que irme a tomar un café con ella, me iría”.
Wück, que había estallado por varias acciones que le parecieron “cosas pequeñas. Como cuando sujetaban a una jugadora para que no le sacaran tarjeta amarilla a pesar de ser una clara falta táctica. Y luego, cuando estaban cambiando a una jugadora que salía por un lado del campo de repente quiso salir por mitad del campo«. Rebajó el tono y reconoció que quizá esas situaciones “son así en el fútbol internacional”, incluso admitiendo que “en España seguramente hacemos lo mismo”. El seleccionador, más centrado ya en lo deportivo, insistió en el paso adelante de su equipo: “Hemos demostrado que no solo podemos seguir el ritmo, sino dominar a un equipo como España. Es un avance que pocos creían posible”.
Mientras, Sonia Bermúdez quitó hierro al cruce y mantuvo la calma en zona mixta. “He ido cordialmente a saludarlo y él ha reaccionado así… no te puedo decir mucho más. Tampoco lo he entendido mucho”, explicó la seleccionadora española, sorprendida por la reacción inicial del técnico germano pero sin darle más recorrido.