Es difícil encontrar una localidad española con relación con el deporte federado del ciclismo en la que no se conociese el nombre de Ángel García … Rubio, el director deportivo de Medina de Rioseco que llevó al Club Ciclorioseco a ganar muchas de más importantes competiciones del calendario nacional, en especial en las categorías de escuela, cadete y juvenil, siempre tenido muy presente que las palabras fundamentales deporte eran participación y educación. García Rubio acababa de fallecer a los 77 años, tras haber conseguido el difícil reconocimiento del mundo del ciclismo, en especial en su localidad natal, donde propulso este deporte.
Fue en lejano año de 1992, cuando Ángel García Rubio, sin apenas experiencia deportiva alguna, se embarca en el mundo del ciclismo, fundado, junto a un grupo de aficionados, el Club Ciclista Cicliorioseco, tras realizar los distintos niveles de director deportivo provincial y regional. Un año después, con la colaboración del Ayuntamiento riosecano y de la mano del entonces concejal de Deportes, su amigo Ángel Perrote, constituye la escuela municipal de ciclismo, donde el riosecano encontrará vocación y aptitud para la enseñanza. Unos primeros años de iniciación y encuentros de escuelas en circuitos urbanos por las calles de Rioseco en los que su propio hijo Ángel García de Castro se perfilará como una prometedora figura sobre las dos ruedas.
Entre 1997 y 1998, García Rubio formaliza el equipo cadete que, participando en el calendario de carreras de Castilla y León, consigue el campeonato individual y por equipos, además de títulos tan importantes a nivel nacional como la Subida a Montjuic o la Escala al Naranco. Son años en los que su hijo brilla con luz propia alzándose con dos segundos puestos en el Campeonato de España de Ciclismo en Pista.
Los triunfos continúan durante los años 1999 a 2003 con el equipo juvenil obteniendo por varias veces el campeonato regional, logrando su hijo el Campeonato de España de Fondo y participando con la Selección Española en el Campeonato del Mundo. De esta manera, García Rubio, que había brillado como gran profesional de la carpintería metálica, entraba ahora por la puerta grande del mejor ciclismo, sin ninguna pereza para coger el coche y, con sus ciclistas, hacer cientos de kilómetros metálica. Una importante trayectoria deportiva que no le impidió colaborar activamente en la organización de pruebas deportivas municipales, como los campeonatos de ciclismo o el triatlón y el duatlón Canal de Castilla.
Son años en los que el Club Ciclorioseco y la Ciudad de los Almirantes suena por toda las regiones españolas, en los que Ángel García siempre destacó la grandeza de la convivencia con sus ciclistas. Una larga carrera de éxitos que no hizo olvidar al director riosecano que la esencia del ciclismo en las categorías inferiores es la participación en el deporte sin grandes objetivos. Por eso no dejaba de insistir en el componente educacional que tiene que tener el ciclismo como deporte, de ahí que su club siempre tuviera por bandera el buen comportamiento. Y junto Ángel, desde el principio, siempre su esposa, María Jesús de Castro, como pieza fundamental en el equipo de cara a la intendencia, para cuidar con gran cariño a los jóvenes ciclistas como si fueran sus hijos. En 2017, en la gala de deporte, el Ayuntamiento riosecano otorgó a García Rubio el premio a la leyenda deportiva.
La pasión de este riosecano por el ciclismo la contagió a otros miembros de la familia, y de esta forma mientras que su otro hijo, Rubén, lograba importantes triunfos en el deporte de ciclismo en pista y de ciclocrós, su hija, Rocío, hacía lo propio en duatlón, al igual que su yerno, Javier Mulero. Todo ello sin olvidar que de la mano de este director deportivo la riosecana María San José llegará a conseguir un palmarés con varios campeonatos regionales en ruta, ciclocrós y pruebas de pista, así como algunas medallas de plata y bronce en los nacionales y Copa de España.
Ángel García Rubio siempre demostró un intenso riosecanismo, habiendo pertenecido por tradición familiar a la Hermandad de Jesús Atado a la Columna, el popular Ceomico, en una histórica Semana Santa en la que un año ejerció de Pardal por enfermedad de su tío Luis García. Además, era el número uno de los hermanos de la Cofradía del Cristo de las Puertas. En la memoria queda también los años de su juventud en los que fue valiente novillero, apodado Junquerillo, volviendo al coso del Carmen con motivo de la becerrada solidario de la Asociación Taurina Riosecana en 2013.
La capilla ardiente está instalada en el Tanatorio San Juan de Medina de Rioseco. El funeral tendrá lugar este viernes en la riosecana iglesia de Santa María, a las 16.00 horas.