Un año más, la epidemia de gripe ya está aquí. Eso sí, este año ha llegado varias semanas antes, como venían avisando las autoridades europeas, que también alertaban del nuevo linaje del virus A(H3N2), el subclado K. Esta semana conocíamos que se ha alcanzado el umbral epidémico tras un nuevo repunte de contagios en los centros de salud durante la última semana: se han alcanzado 112,2 casos por cada 100.000 habitantes, frente a los 12,8 que había en el mismo periodo del año pasado.
Pero no solo ha entrado fuerte la gripe, el último boletín epidemiológico del Instituto de Salud Carlos III refleja un aumento generalizado de todas las infecciones respiratorias, que también incluyen el covid-19 y el virus respiratorio sincitial (VRS), el principal causante de la bronquiolitis.
Aunque mucha gente menosprecie la gripe, lo cierto es que cada año causa más de mil muertes en España. Una enfermedad que no debemos infravalorar, como señala a este periódico la Dra. Isabel Jimeno: “La gripe no es un catarro fuerte, es una infección diferente causada por el virus de la gripe (influenza), que afecta a todo el organismo y puede causar complicaciones graves, por ejemplo, cardiovasculares, sobre todo a personas en riesgo”. “Un catarro es más localizado, en nariz y garganta, suele ser leve y rara vez provoca problemas serios”, apostilla la Dra. Jimeno, que es responsable Grupo de Vacunas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).
Con los virus respiratorios desatados, preguntamos a la especialista qué debemos hacer para esquivarlos este invierno, a lo que responde que “lo mejor es implementar las medidas clásicas de prevención, en las que tanto insistimos en la pandemia: higiene de manos, mantener la distancia con personas con síntomas, estornudar o toser en el codo, utilizar pañuelos desechables, ventilar espacios cerrados, mascarilla en espacios cerrados o al estar con personas vulnerables si estamos con síntomas y, lo fundamental, la vacunación contra la gripe”.
TE PUEDE INTERESAR
Europa alerta sobre la gripe: ¿por qué todo el mundo a tu alrededor está enfermo?
F. S. B.
La médico hace especial hincapié en la importancia de la vacunación tanto contra la influenza como para el covid-19 y recuerda que deben vacunarse todos los años los grupos recomendados por las autoridades sanitarias. Además, aunque no estén en los grupos de máximo riesgo, la experta considera especialmente recomendable la vacunación en:
- Adultos de 18 a 64 años sin patologías crónicas, pero con contacto frecuente con grandes grupos (por ejemplo, transporte público o determinados entornos laborales).
- Personas que quieren contribuir a la protección comunitaria.
- Quienes desean proteger su salud y reducir las ausencias laborales por enfermedad.
Sueño, estrés y alimentación
Más allá de las vacunas y la higiene, el estado general del organismo también influye en la facilidad con la que “nos engancha” un virus.
“Tanto dormir bien, no tener estrés y una correcta alimentación ayudan a nuestro sistema inmunitario”, explica Jimeno. Un buen descanso, un nivel de estrés razonable y una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y agua, favorecen que las defensas funcionen mejor y respondan con más eficacia frente a los virus respiratorios.
Y no hay, según recalca, un alimento milagroso o un suplemento concreto que permita “esquivar” la gripe, pero sí una pauta general: alimentación sana y equilibrada como base del sistema inmune.
Frío, abrigos y mitos
Uno de los clásicos del invierno es el debate sobre si el frío “provoca” catarros o gripe. La respuesta de la doctora es tajante: El frío no provoca infecciones virales; estas están causadas por virus y se contagian de persona a persona.
Entonces, ¿tiene sentido abrigarse? Sí, pero no por el motivo que solemos creer. Para Jimeno, es importante mantenerse abrigado para que la temperatura corporal no baje demasiado, porque el frío extremo puede debilitar las defensas y favorecer las infecciones, especialmente en niños y personas vulnerables. No es el frío el que “crea” el virus, pero sí puede ponérselo más fácil.
Gimnasio, ocio y transporte: ¿hay que limitar actividades?
En cada pico de virus respiratorios reaparece la duda: ¿conviene evitar el gimnasio, el ocio nocturno o el transporte público en hora punta?
“Limitar las actividades en picos de circulación del virus tiene sentido desde el punto de vista epidemiológico”, responde Jimeno, aunque matiza que la decisión debe hacerse “de forma individual y basada en la evidencia”.
TE PUEDE INTERESAR
Los consejos europeos para proteger a los niños del virus respiratorio sincitial
El Confidencial
En el caso de personas con factores de riesgo, la recomendación es más clara: mejor evitar los lugares cerrados y concurridos para proteger su salud durante los periodos de máxima circulación viral.
Ventilar aunque haga frío
Durante la pandemia se normalizó hablar de aerosoles, ventilación y CO₂. Para la doctora Jimeno, esa lección no debería olvidarse:
Aunque fuera haga frío, “es fundamental ventilar espacios cerrados, tanto en casas como en lugares de trabajo, para reducir la concentración de virus en el aire y prevenir contagios”. Lo ideal, explica, es abrir ventanas y puertas de forma regular y cruzada, varias veces al día durante 5–10 minutos, en función del tamaño del espacio y del número de personas que lo ocupan.
¿Tiene sentido seguir usando mascarilla?
Otra herencia de la pandemia es la mascarilla. ¿Deberíamos guardarla definitivamente en el cajón o sigue teniendo sentido para esquivar la gripe?
Jimeno recuerda que el uso de mascarilla en espacios cerrados, transporte público, hospitales o cuando se está cerca de personas de riesgo sigue siendo “una medida sencilla y útil para prevenir contagios”. De hecho, durante la covid-19 se vio que las mascarillas redujeron no solo los casos de SARS-CoV-2, sino también los de gripe y otros virus respiratorios.
La doctora recomienda especialmente su uso en:
- Transporte público
- Espacios cerrados y mal ventilados
- Hospitales y centros sanitarios
- Visitas o contacto estrecho con personas vulnerables (mayores, inmunodeprimidos, embarazadas o pacientes con patologías crónicas)
- Picos epidémicos de gripe o de alta transmisión de virus respiratorios
Respecto al tipo de mascarilla, diferencia claramente entre quirúrgica y FFP2:
- Mascarilla quirúrgica: evita la dispersión de gotículas por parte de quien la lleva. Es decir, protege sobre todo a los demás.
- Mascarilla FFP2: ofrece mayor filtración de partículas en suspensión, incluidos aerosoles, se ajusta mejor a la cara y filtra hasta el 94% de las partículas. Protege mejor al usuario, por lo que se recomienda en situaciones y personas de mayor riesgo.
Aunque las quirúrgicas “son una buena opción para la mayoría”, la FFP2 aporta “una protección superior” en contextos de alto riesgo o para los más vulnerables.