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Con ocho décadas de vida, la actriz, ganadora de un Oscar, encarna
como nadie el lujo de cumplir: no el de acumular tiempo, sino el
de habitarlo con una mezcla de arrojo y firmeza, como quien se
prueba un vestido antiguo y descubre que le sienta mejor que
nunca.

Helen Mirren posando para la portada del segundo Bookazine de Magas

Fecha de publicación:

10 noviembre 2024, 1:06h

Actualizada:

24 noviembre 2024, 21:32h

Sucedió el 8 de febrero de 1975.
Una joven actriz llamada Helen Mirren, reconocida
ya por sus papeles en películas como El mesías salvaje o
Un hombre de suerte,
aceptó conceder una entrevista a Michael Parkinson en la . ¿El motivo? Hablar de sus proyectos, sus planes, sus ilusiones. Lo
que no imaginaba era que el periodista acabaría preguntándole por
sus pechos.

“Eres, entre comillas, una actriz seria”, le dijo Parkinson mientras
acompañaba sus palabras con un gesto descarado de las manos. Ella,
incrédula, le preguntó qué quería decir exactamente con ese
comentario. “Que eres lo opuesto a una actriz ‘no seria’.
Pero,
¿no crees, de hecho, que lo que podríamos llamar tu equipamiento
impide que puedas ser considerada como tal?

Me refiero a tus atributos físicos”, prosiguió el comunicador.

Con la elegancia natural que la caracteriza, Mirren —con el cabello
alborotado y un modernísimo choker de brillantes en el
cuello— lo miró a los ojos, seria, serena, mientras él le ojeaba el
escote. “¿Te refieres a mis dedos? ¿O acaso crees que las actrices
serias no pueden tener pechos grandes?
Qué mal si la gente está obsesionada con el tamaño de los pechos. Confío en que la representación, la obra y la relación que se
establece entre los actores y el público estén por encima de estas
preguntas tan aburridas”, le respondió la actriz.
Ahí nos brindó la primera lección, ahí nos enseñó a trazar la
línea roja ante el machismo.

La actriz se encuentra respondiendo a las desafortunadas preguntas del presentador de la BBC, Michael Parkinson. Años más tarde, el comunicador declaró que no le debía ninguna disculpa.

La actriz, respondiendo a las desafortunadas preguntas del
presentador de la BBC, Michael Parkinson.

Fotografía de la BBC.

50 años después de aquella entrevista infame,
Helen Mirren es una de las mujeres más influyentes de la cultura
global,
un icono del feminismo, una activista comprometida con los derechos
de las mujeres y una de las actrices más premiadas en la historia
del cine. En su vitrina personal conviven seis de los galardones más
prestigiosos de la industria: el Oscar, el BAFTA, el Globo de Oro,
el Emmy, el Tony y el Premio del Sindicato de Actores.

El pasado mes de julio cumplió 80 flamantes años. Cumplir, en Helen
Mirren, no es solo contar días, semanas y meses, sino celebrar con
la misma elegancia con la que se pronuncia una verdad. Y de eso ella
sabe bastante.
Con ocho décadas de vida a sus espaldas, hoy encarna como nadie
el lujo de cumplir:

no el de acumular tiempo, sino el de habitarlo con una mezcla de
arrojo y firmeza, como quien se prueba un vestido antiguo y descubre
que le sienta mejor que nunca.

Miniatura de la noticia

Una oda al lujo consciente con Helen Mirren en su portada: el
nuevo ‘Bookazine’ de Magas homenajea el arte de vivir

En su mirada hay algo de oro gastado y de fuego intacto.
Se atusa el pelo, cruza las piernas y responde con firmeza a las
preguntas de Magas.

No titubea a la hora de dar una nueva lección sobre lo que significa
llegar lejos sin renunciar a ser una misma. Porque cumplir —cuando
se hace con arte— es una forma de seguir debutando.

Helen, ¿qué representa para usted el lujo de cumplir? ¿Valora
aspectos de esta etapa que antes no apreciaba?

Honestamente, no siento ninguna diferencia, y nunca he celebrado ni
reconocido los cumpleaños de esa manera. Tener 49 años y medio o 50
y tres cuartos es prácticamente lo mismo. El día que cumples 30, 40,
50, 60… en realidad no me parece un día de ningún interés. Es solo
otro día en el transcurso de tu vida, ¿sabes? Y algunos días en ese
recorrido son más importantes que otros. Y normalmente esas son
fechas concretas, como cuando pierdes un ser querido o llega al
mundo alguien a quien amas, como un hijo. Así que, ya ves, los
cumpleaños nunca han significado nada para mí. Los otros son los
hitos que cuentan.

La actriz se encuentra respondiendo a las desafortunadas preguntas del presentador de la BBC, Michael Parkinson. Años más tarde, el comunicador declaró que no le debía ninguna disculpa.

Helen Mirren interpretó a Cleopatra en una producción de Antonio y
Cleopatra de Shakespeare en 1965 con el National Youth Theatre of
Great Britain de Londres.
Fotografía de Getty Images.

Hitos que cuentan

Nacida como Ilyena Lydia Vasilievna Mironoff en el bohemio barrio
de Hammersmith, en Londres, en 1945, hija de un emigrante ruso y de una madre
inglesa, Helen creció entre dos mundos radicalmente opuestas. En más
de una ocasión ha recordado cómo ese mestizaje cultural le dio una
mirada amplia, pero también cierta sensación de no pertenecer del
todo a ninguno. Adoptar el nombre de Helen Mirren fue su manera de
reconciliar ambos orígenes y de encontrar su propio equilibrio.

Miniatura de la noticia

Helen Mirren en ‘Golda’: la única mujer en una habitación
repleta de hombres en tiempos de guerra

A la temprana edad de 13 años vio una representación de
Hamlet en el teatro Old Vic de la capital británica y
sintió, según sus propias palabras, “la llamada del escenario”.

Aquella revelación la llevó a estudiar interpretación

y más tarde a unirse a la prestigiosa Royal Shakespeare Company,
donde se forjó como actriz clásica. Allí aprendió a moverse entre la
disciplina y la rebeldía, dos polos que marcarían su carrera y su
vida.

Su interpretación de Cleopatra en 1965, aún con
apenas 20 años, causó sensación.
Fue su primer gran éxito, pero también la encasilló como un icono
sexual para la época.

Mirren ha llegado a confesar que, durante mucho tiempo, tuvo que
luchar contra esa etiqueta y que esa batalla la hizo más consciente
del poder y la trampa de la imagen femenina en el cine.

Una joven Helen Mirren en los años 60.

Una joven Helen Mirren en los años 60.
Fotografía de
Getty Images.

Durante la década de los años 70 y 80, eligió papeles incómodos,
intensos e incluso controvertidos
(Caligula, El largo Viernes Santo, Excalibur). En su
biografía desveló que prefería fracasar por algo elegido por ella
antes que tener éxito en algo que no la representase.
Prefirió el camino difícil. Esa coherencia, no
obstante, cimentó su autoridad como actriz.

En 1991 interpretó a la inspectora Jane Tennison en la serie
Principal sospechoso, un papel que rompió moldes.
Mirren se metió en la piel de una mujer madura, brillante y sin
concesiones, enfrentada al machismo institucional.

Aquel rol la liberó, y fue la primera vez, según indicó ella misma,
que el mundo veía en pantalla algo parecido a su propia fuerza.

Seis años después de aquel éxito, en 1997, se juró amor eterno con
el director de cine Taylor Hackford, tras más de una década de
relación.
La pareja se conoció cuando Hackford dirigía a Mirren en el drama
musical White Nights de 1985,

pero no fue amor a primera vista para la actriz británica. A pesar
de que sus trabajos podrías ser perfectamente complementarios, no le
gusta trabajar con él. Ama hacer planes con su esposo, pero prefiere
separar el trabajo del amor.

“Los artistas deben tener libertad para opinar, porque son como cualquier otro
ser humano, cualquier otro votante en el país, pero su papel no es
el mismo que el de un político”

– Helen Mirren

Adora su compañía, pero también disfruta de sus momentos de soledad.
Entre ellos existe una enorme libertad, respeto, lealtad y amor.
Cuando estalló la pandemia de coronavirus y hubo que confinarse,
dio la casualidad de que ambos estaban en la misma casa, algo raro
en sus más de 30 años juntos,
pues por sus compromisos laborales suelen estar viajando de una
parte a otra del mundo. Si bien en un principio temían que la
convivencia fuera la tumba del amor, finalmente resultó una
experiencia fabulosa.

Helen describió su historia con Taylor como una unión sin
romanticismo impostado, basada en el respeto y el humor.
“Nos conocimos tarde, y eso fue una bendición. Ya sabíamos
quiénes éramos”,

dijo en sus memorias. Es un ejemplo perfecto del lujo de cumplir:
llegar al amor sin prisas.

Una joven Helen Mirren en los años 60.

Mirren junto a su marido, el director de cine Taylor Hackford.

Fotografía de Gtres.

Por voluntad propia, la intérprete no quiso hijos y no se arrepiente
de no haberlos tenido. Hackford tuvo dos, Rio y Alexander, fruto de
una relación anterior.
El 14 de abril de 2022, Rio murió de un melanoma uveal.

“Es un tumor intraocular primario, una forma de cáncer muy agresiva
y rara”, compartieron Mirren y su esposo en un comunicado.

“Rogamos a todos los que lean esto que se hagan un examen de la
vista al menos una vez al año. Esto podría salvar a sus seres
queridos de este cáncer”. En su fondo de pantalla de su móvil, hoy
lleva la imagen de su hijastro. Así le recuerda, así le quiere.


Helen Mirren ha utilizado su voz y su posición pública para
visibilizar las barreras que todavía hoy enfrentan las
mujeres.

Con su altavoz particular ha apoyado iniciativas que promueven el
liderazgo femenino y ha hablado de las estructuras que aún perpetúan
desigualdades. En un discurso pronunciado hace unos años en la
Universidad de Tulane, en Nueva Orleans, Estados Unidos, dijo que el
feminismo es “una necesidad y no una idea abstracta”.


“No importa cuál sea tu sexo o tu raza. Sé feminista”,

expresó. “En todos los países que he visitado, desde Suecia hasta
Uganda, de Singapur a Malí, me he dado cuenta de que cuando se
respeta a las mujeres y se les da la libertad de cumplir sus sueños
y ambiciones, la vida mejora para todo el mundo. No me definía como
feminista hasta hace poco, pero siempre había vivido como tal. Así
que me declaro feminista y os animo a que hagáis lo mismo”, anunció
con orgullo.

Una joven Helen Mirren en los años 60.

Participó en la Marcha de las Mujeres en Nueva York en 2017 para
protestar el día después de la investidura de Donald Trump.

Fotografía de Getty Images.

The Queen

En el año 2007, llegó su consagración real como actriz.
Ganó el Oscar a Mejor Actriz Principal por su interpretación de
Isabel II en la película The Queen,

de Stephen Frears. Años después llevó a la soberana británica al
teatro, pero declinó la oferta de Netflix para hacer de la reina en
The Crown. Prefirió abdicar en otra actriz. Mirren ha
admitido que fue un papel “temido y fascinante”, y que el éxito le
enseñó que “la madurez no es una desventaja, sino un privilegio”.

Con esa máxima, Helen Mirren es, en nuestros días, un símbolo de
libertad, elegancia, estilo y poder femenino. Es embajadora e imagen
de L’Oréal Paris con el lema “porque yo lo valgo… a mi edad”, y
sigue eligiendo papeles que celebran la experiencia, no que la
disimulan.

“Ese eslogan es muy importante para mí, sinceramente. Es difícil
definirlo de forma sencilla.
Estoy muy orgullosa de ser una pequeña parte de una marca global
como L’Oréal Paris,

con su historia y su alcance, que además de vender productos
maravillosos, también apoya el empoderamiento y la hermandad de las
mujeres. Tienen varias iniciativas, una de ellas fantástica, llamada
Women of Worth, que reconoce el trabajo comunitario y benéfico que
realizan mujeres de forma individual. Y apoyan a esas organizaciones
con donaciones económicas. Su impacto es tan amplio y de un valor
tan grande…”, expresa a Magas.

“Las personas mayores ya han hecho todo lo que hacen ahora los más
jóvenes. Todos creemos que somos los primeros en hacerlo, pero no
es así”

– Helen Mirren

La actriz posando con el Oscar que la Academia de Artes y Ciencias
              Cinematográficas le otorgó por su papel protagonista en The Queen.

La actriz posando con el Oscar que la Academia de Artes y Ciencias
Cinematográficas le otorgó por su papel protagonista en
The Queen.

Fotografía de Gtres.

 La actriz posando con el Oscar que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas le otorgó por su papel protagonista en The Queen.

El último desfile de L’Oréal Paris conmemoró la sororidad entre
mujeres. ¿Qué significa para usted ese gesto de apoyo, en su vida y
en su carrera?

Siempre me ha encantado estar rodeada de mujeres, aunque debo decir
que algo que me entristece de mi carrera como actriz es que pocas
veces he podido trabajar con muchas de ellas. Muy rara vez he hecho
películas con muchas mujeres. Una excepción fue
Calendar Girls -Las chicas del calendario-, donde todas
éramos mujeres, y fue una experiencia fantástica. Aquí en L’Oréal
Paris sí he encontrado esa sororidad, con amigas como Andie
MacDowell, Viola Davis o una de las nuevas embajadoras, Gillian
Anderson. Somos una pequeña hermandad dentro de la marca, unidas por
valores y actitudes similares hacia la vida y hacia las mujeres.

Durante su impecable carrera ha interpretado a reinas, heroínas y
mujeres de la vida cotidiana. ¿Siente que ha cumplido sus metas como
actriz, o el verdadero lujo es seguir descubriendo nuevas?

Si miro hacia atrás, me siento muy agradecida, tengo que decirlo.
Creo que he tenido mucha suerte. Por supuesto, hasta cierto punto,
una crea su propia suerte, y pienso que quizá, en parte, la razón
por la que estoy donde estoy, sentada aquí hablando contigo, tiene
que ver con la forma en que he afrontado mi vida, con la manera en
que he tratado a las personas con las que trabajo, con mis
elecciones de papeles y de proyectos. Así que he sido proactiva
dentro de eso. Pero, obviamente, también hay una gran parte del
factor suerte. Lo único que espero es saber tratar a esa buena
suerte con mucho respeto: por haber cumplido la edad que tengo, con
la salud que tengo y con la posibilidad de seguir trabajando. Y que
pueda ayudar y animar a otras personas.

¿Diría que un verdadero artista es alguien profundamente
comprometido con el mundo en el que vive; en otras palabras, alguien
que busca transformarlo? ¿Cuál es su opinión sobre los artistas que
deciden no hablar de política ni denunciar injusticias?

Trabajé con Peter Brook, uno de los directores de teatro más
importantes del siglo XX y XXI, y lo hicimos en circunstancias muy
bohemias aquí en París. Él era una de las personas más sabias que he
conocido, y decía: “La política no es asunto de los artistas.
Nuestro rol como artistas es otro muy diferente”. De alguna forma lo
entendí, porque su conocimiento y sabiduría eran mucho mayores que
los míos. Puedes hacer teatro político, cine político, música
política… y creo que los artistas deben tener libertad, porque son
como cualquier otro ser humano, cualquier otro votante en el país.
Por supuesto que pueden expresar sus opiniones políticas. Pero el
papel de un artista no es el mismo que el de un político.

En su 28
              cumpleaños, en una comuna hippie en una granja en Warwickshire,
              Reino Unido.

En su 28 cumpleaños, en una comuna hippie en una granja en
Warwickshire, Reino Unido.

Fotografía de Gtres.

Desde hace tiempo usted ha sido una voz clave a la hora de hablar de
igualdad y de cómo tienen que estar representadas las mujeres. ¿Cómo
aborda hoy la responsabilidad de cumplir con ese compromiso y cómo
le gustaría que quedara reflejado en su legado?

Bueno, todo ha cambiado muchísimo desde que a mis 20 años empezara a
hacer cine, televisión y teatro. La presencia de mujeres es mucho
mayor ahora de lo que era entonces, y realmente es motivo de
celebración. La presencia de mujeres es mucho mayor ahora de lo que
era entonces, y realmente celebro eso. Ha sido fantástico ver ese
desarrollo durante los últimos —¡Dios mío!— 40 o 50 años. Ha llevado
muchísimo tiempo. Y todavía no hemos llegado del todo. Lo único que
me asusta de ciertos movimientos que se ven en Estados Unidos, y
quizá en otras partes del mundo, es que existe una tendencia a
empujar a las mujeres hacia atrás. A alejarlas de los roles
profesionales, de los roles políticos, de los puestos de liderazgo.
Y eso me resulta muy, muy perturbador, porque las mujeres cumplen
esos roles increíblemente bien. Los cumplen con generosidad y, muy a
menudo, con humanidad.

En El club del crimen de los jueves, su última película,
interpreta a una mujer jubilada que desafía los estereotipos. ¿Este
papel la ha hecho reflexionar de forma diferente sobre cómo se
representa a las personas mayores en el cine actual?

Sí, El club del crimen de los jueves fue un libro muy, muy
exitoso, y que yo, personalmente, disfruté muchísimo. Y cuando lo
leí pensé: “Me pregunto si harán una película de esto. Y si la
hacen, me encantaría interpretar este papel en particular”. Y así
fue. Lo maravilloso que hace
El club del crimen de los jueves, tanto el libro como la
película, es recordar a la gente que, cuando las personas envejecen,
no pierden su experiencia de vida. Las personas mayores ya han hecho
todo lo que hacen ahora los más jóvenes: han tenido carreras
exitosas, se han enamorado, han tenido hijos, han estado
involucrados en política… todos creemos que somos los primeros en
hacerlo, pero no es así. Algo precioso que hizo
El club del crimen de los jueves fue reconocer a esas
personas y su historia.

La actriz se encuentra respondiendo a las desafortunadas preguntas del presentador de la , Michael Parkinson. Años más tarde, el comunicador declaró que no le debía ninguna disculpa.

Mirren caracterizada de la reina Isabel II de Inglaterra en
The Queen.

Fotografía de Gtres.

Helen Mirren es historia viva del cine, un mito que trasciende
generaciones, que no piensa rendirse y que anhela continuar
participando proyectos con profesionales que admira. “Me gustaría
trabajar algún día con el director de teatro belga Ivo van Hove. Me
ha entusiasmado La trama fenicia, la última película de Wes
Anderson, y también me han dado ganas de trabajar con él
(ríe)”,
afirma.

Su energía es apabullante, intenta hacer yoga todos los días entre
20 y 30 minutos, pero odia sudar y que el corazón le bombee
demasiado rápido.
Le gusta estar en su jardín, alimentar a los
pajarillos, leer, escribir, grabar vídeos para los
proyectos solidarios que lidera y rodearse de mujeres que la
inspiran.

“Creo que eso es lo bonito del grupo que formamos parte de L’Oréal
Paris. Nos vemos a nosotras mismas como una especie de hermandad, y
una hermandad que tiende la mano a otras mujeres de nuestra
generación”, concluye.

Son muchas las mujeres que habitan en Helen Mirren.
Fue Isabel II y la reina Carlota, Ayn Rand y
Cleopatra. Fue Morgana Le Fay, Miss Julie, Jane Tennison, Betty
McLeish y Magdalene Queenie Shaw.
Una parte de sus personajes siempre vivirá en su corazón,
pero por encima de todas a las que un día interpretó está ella
misma: la luchadora, el icono, la leyenda, la mujer.
Long live… Helen Mirren!

Portada del segundo
              bookazine de Magas. Momentos antes de subirse a la pasarela, Helen
              Mirren atiende a la revista y concede la única entrevista a un

Portada del segundo bookazine de Magas. Momentos antes de subirse
a la pasarela, Helen Mirren atiende a la revista y concede la
única entrevista a un medio español.

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