«No hay ninguna familia como los Flores, aunque todas se parecen a la hora de arrastrar silencios, al no hablar de ciertas cosas. En todas hay asuntos que se han quedado enquistados y a menudo generan mucho dolor».

Lo cuenta Charli Bujosa Cortés sobre el documental Flores para Antonio, que se estrenó este viernes en cines y recorre la vida y la obra del cantante y compositor de la mano de su hija, la actriz Alba Flores.

Es también la productora creativa junto a un equipo de siete personas en el que se encuentra la cineasta mallorquina nominada a un Goya en 2024.

«Éramos como un engranaje donde cada pieza se sostenía con la otra en una labor esencial», compara Bujosa, que conocía a Alba Flores desde hace mucho tiempo y entró a formar parte del proyecto hace dos años «para ayudar a coordinar, ya que hacían falta más mentes, manos y corazones a medida que el proceso fue desarrollándose».

Una imagen antigua de padre e hija

Una imagen antigua de padre e hija / Flores para Antonio

Muerte hace 30 años

La película, que ha sido dirigida por Isaki Lacuesta y Elena Molina, «está hecha con mucho amor y servirá para cerrar una herida que es común a todo un país que hace tres décadas compartió el dolor de una familia única», en palabras de la mallorquina.

Considera que la historia «es muy extrapolable», no solo por los citados silencios, sino también por ser intergeneracional.

«Hay gente joven que ha venido a verla al preestreno porque conocía a Alba Flores (protagonizó La casa de papel y Vis a vis), padres que les atraía por Antonio Flores y gente mayor que se acercó por la figura de Lola Flores. Les ha interpelado por razones diferentes, aunque al final todos descubren cosas de la historia de esta familia y parece que está impactando, según las primeras impresiones», tal como destaca Charli Bujosa.

El cartel promocional de la película

El cartel promocional de la película / .

Homenaje

Desde el primer momento, la intención del equipo creativo era «hacer una película artística, ya que se homenajea a un artista, y que a la vez fuese llana, accesible y muy sincera».

Siente que es su proyecto «más emotivo», pero no el más difícil porque han tenido «todas las puertas abiertas», una ingente cantidad de material para documentar la historia y «tiempo para reflexionar sobre cómo guiar y montar el documental».

Esto ha sido básico, resalta, porque en un principio Isaki Lacuesta y Elena Molina «tenían un guion centrado en Antonio y donde la presencia de Alba era mucho más anecdótica. Sin embargo, cuando empezamos a rodar nos dimos cuenta de que la búsqueda de una hija para conocer y entender a su padre era un hilo conductor muy lógico, honesto y bello», detalla sobre un proceso que ha sido un descubrimiento en tiempo real de la figura inmortal de Antonio Flores.

Además de las grabaciones de la familia, allegados y la televisión, protagonizan el documental las charlas de Alba con sus tías, Lolita y Rosario, y quienes conocieron a su padre.

«El nivel de emotividad era enorme porque grabábamos lo que ella averiguaba y, a medida que sucedía, nos íbamos dando cuenta de lo importante que era romper ese silencio que se había quedado ahí 30 años», desde su muerte dos semanas después del fallecimiento de la matriarca, Lola Flores.

Lola Flores y su hijo

Lola Flores y su hijo / Flores para Antonio

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