Texto de análisis
29 nov 2025 . Actualizado a las 15:07 h.

Empate con sabor a derrota del Real Sporting de Gijón ante el Andorra. Tanto por las formas, lográndolo en el minuto 100 tras un penalti en la última jugada del partido, como por el fondo, con varios apuntes a considerar en contra del buen hacer colectivo del equipo que van más allá de un acierto individual que tampoco acompañó. Analizamos en 4 claves tácticas destacadas el desempeño rojiblanco:

Desajustes en la presión de inicio y su modificación posterior

Borja Jiménez tenía claro que el equipo debía ser paciente y elegir los momentos para intensificar su presión, tal y como expresó en la previa. Sin embargo, el planteamiento posicional de inicio no fue óptimo. El Andorra buscaba permanentemente una superioridad numérica, ya fuera desde el portero, como planteando una salida con 3 centrales o bien abriendo al costado a uno de sus interiores, una fórmula que repitió especialmente por el costado izquierdo de la defensa rojiblanca. Cuando Gaspar saltaba sobre ese tercer central, Diego Sánchez quedaba emparejado con 2 futbolistas. Si el extremo no iba sobre la primera línea rival y hacía la cobertura a su lateral, entonces el Andorra mantenía la posesión con tranquilidad y superioridad en el 3vs2 ante la presencia de Otero y Gelabert.

Desajuste presión vs Andorra (inferioridad por fuera) Dani Souto

El ajuste vino superada la media hora de partido, aunque fue más evidente en la segunda mitad. El paso adelante del extremo -que ya no era Gaspar, sino Queipo, tras la lesión- se vio favorecido por la presencia más alta de uno de los mediocampistas que a su vez se veía compensado con el avance del, hasta ese momento, único jugador libre de marca, Curbelo. Los centrales, que quedaban 2vs1 con Lautaro, pasaron en esa fase de construcción del Andorra en su campo, a estar uno para uno, con Curbelo saltando sobre su interior más adelantado y así liberando de esa marca a un medio para que, como si se encajase un puzzle, todos pudieran encadenar pasos adelante que permitieron una presión más adecuada y que propició recuperaciones en campo rival que prácticamente en el grueso de la primera parte apenas se habían visto. Bien por verlo. La cuestión es que esto llegó 40 minutos tarde.

Paso adelante de los centrales en la presión (recuperación de Curbelo) Dani Souto

Mejora en la presión tras pérdida y el arma de las transiciones

Esa mejoría en la presión adelantada tuvo también su repercusión en la presión tras pérdida. Alimentado por el posicionamiento más atrevido y adelantado del bloque, el Sporting mostró una mejor cara para presionar la pérdida y así forzar más errores del Andorra en asociación o directamente robar y recuperar cerca del último tercio de campo. Esto le dio enteros a los rojiblancos para generar situaciones de peligro, sobre todo en transición. Unas contras que fueron una constante durante el partido, si bien en el primer tiempo exigían de más metros a recorrer y esfuerzos más amplios, con más probabilidades de error. Pero comandados por el primer pase, vertical e incisivo, de Corredera, los Otero, Gelabert o un Guille Rosas invitado a la fiesta, pudieron correr con espacios y hacer daño al rival. Aunque luego el acierto final nunca llegase.











Borja promete fichajes, cree que el Sporting mereció ganar y pide que no piten a jugadores: «Se hará un esfuerzo, como en verano con Dubasin y Gelabert»

Dani Souto









Error de concepto en pérdidas que derivan en gol

Las pérdidas evitables; ese mal que todos tratan de evitar por su fácil corrección y su transcendencia en el juego. Con el Sporting más expuesto al convivir más en campo rival durante la segunda mitad, cada pase vertical debía medirse con precisión para evitar riesgos innecesarios. Sin embargo, en una jugada en la que el propio Perrin recupera el cuero, el balón termina llegando de nuevo al central francés tras un par de pases. Si bien la disposición no es la habitual, con la jugada demandando quizás un pase al portero que permitiera reiniciar y situarse adecuadamente, el afán por avanzar se tradujo en un pase de primeras a un Justin Smith que no esperaba el envío tan temprano, rodeado por tres jugadores rivales cercanos, y además con una pequeña imprecisión en la entrega de su compañero. Un cóctel perfecto -y fatal- para que el Andorra recuperase, saliese fácil con una triangulación inevitable para el canadiense y encarase portería con un buen movimiento del punta y un pase sencillo para acompañar la carrera al espacio. Todo el acierto que tuvieron en esa acción fue el que le faltó al Sporting en el global del partido con balón.

Error en la entrega previa al 0-1 Dani Souto

Problemas habituales de desequilibrio en ataques posicionales

Con mayor protagonismo con balón en la segunda mitad, especialmente, pero también en aquellas fases de combinación en la primera, el Sporting tuvo importantes problemas para generar situaciones de peligro nuevamente en ataques posicionales. El juego directo no terminó de conectar con los puntas para llevar el juego a campo rival, y cuando los rojiblancos se asentaron con mayor continuidad en torno al balón, la falta de ideas y desborde al atacar última línea volvió a limitar a los asturianos. Algunos disparos lejanos o centros laterales con peligro se dieron durante el partido. Es lo normal y esperado cuando pasas un largo tramo en campo rival y otro en el que es el adversario el que se expone tanto. El Sporting generó, es indudable. Los datos están ahí. Pero tuvo que hacerlo amparándose a las contras. No tuvo la clarividencia suficiente para generar ocasiones, precisamente, claras por esta vía. Sí lo generó, como ya comentamos, en transición, como los dos mano a mano de Rosas como gran ejemplo.

Los cambios

Smith por Gaspar. De nuevo una elección nada natural y poco relacionada con la propuesta táctica. Este cambio trajo consigo la modificación de hasta 3 jugadores en su posición sobre el campo. El equipo mejoró colectivamente, pero por cuestiones tácticas, no por el cambio individual, donde Justin hizo un partido aceptable, cumpliendo en mayor medida con el rol que tuvo en el césped, más acorde a sus características que otros días.

Manu Rodríguez por Queipo. Cambio de perfiles para un Manu más interior que permitía tener más continuidad en el juego al repartir los espacios de diferente manera. A priori se podría perder amenaza contra la última línea, aunque como ya analizamos, ese no fue uno de los fuertes del equipo precisamente.

Amadou y Caicedo por Otero y Nacho Martín. Cambio de sistema final para jugar con dos puntas y cuatro mediocampistas de perfil interior. Una medida lógica en una situación desesperada, justo tras el 0-1. A nivel individual se hizo lo que se pudo.











Notas: Gelabert lidera a un Sporting con 3 notable y 2 suspensos en el pinchazo contra el Andorra

Alejandro Vigil Morán









Nota a Borja Jiménez y el resto del cuerpo técnico

Suspenso. El plan inicial lastró las posibilidades de que el Sporting pusiera en aprietos a un Andorra frágil. Se demostró en la segunda mitad. Con todo ello, las ocasiones fueron locales y el partido pudo ponerse incluso en ventaja a pesar de esto, pero quedó el regusto de que los rojiblancos tiraron por la borda cerca de 40 minutos de poder amenazar a su rival a partir del planteamiento del técnico. Borja leyó adecuadamente la situación y ajustó dando con una buena solución, pero quizás llegó tarde por lo visto a posteriori. Con algo de acierto en su debido momento la película habría cambiado mucho, pero con un equipo tan limitado en el acierto, la intervención táctica desde el banquillo cobra una gran relevancia, y esta vez no acertó de inicio y tardó en corregirse. Un Sporting tendente al error, que puede pagar caro no interpretar bien cada una de las jugadas o de estar poco fino en las definiciones por todo lo que le cuesta generar en diferentes facetas. Ayer, las facilidades del rival y el buen hacer a la contra dejaron otra imagen final, pero colectivamente este equipo tiene aún mucho camino por hacer.


Archivado en:
Sporting de Gijón