El retrato de Gustav Klimt alcanzó los USD 236,4 millones en Nueva York y se convirtió en la obra de arte moderno más cara jamás vendida (foto: REUTERS)
La obra Bildnis Elisabeth Lederer de Gustav Klimt protagonizó una noche histórica en Nueva York, al convertirse en la pintura de arte moderno más cara jamás subastada. El retrato, que ayudó a su modelo a sobrevivir la persecución nazi, fue vendido por USD 236,4 millones en una intensa puja que redefinió el mercado internacional del arte, según informó The Associated Press.
El Bildnis Elisabeth Lederer, realizado entre 1914 y 1916, retrata a la protagonista Elisabeth Lederer, hija de una de las familias judías más acaudaladas de Viena. La obra, de 1,8 metros de altura, destaca por el manto de inspiración oriental que envuelve a la joven. Pero su valor va más allá de lo artístico o monetario: el cuadro fue fundamental para que ella escapara de la muerte durante la ocupación nazi en Austria.
Tras la anexión de Austria por Alemania en 1938, los nazis confiscaron la vasta colección de arte de la familia Lederer. Sin embargo, los retratos familiares fueron descartados por considerarlos “demasiado judíos”, como detalla la National Gallery of Canada, donde el cuadro estuvo en préstamo.
La familia vio cómo una parte invaluable de su legado fue destruida, pero esta pintura de Klimt logró sobrevivir al incendio que consumió otros trabajos del artista, resguardada en un castillo austriaco.
El retrato ‘Bildnis Elisabeth Lederer’ de Gustav Klimt se convirtió en la pintura de arte moderno más cara subastada en Nueva York (foto: Wikipedia)
La capacidad de supervivencia de Lederer se debió, en buena medida, a su ingenio y a la relevancia misma del retrato. Para protegerse, inventó una filiación con Klimt, pese a que el pintor no era judío y había fallecido en 1918. Con ayuda de su ex cuñado, quien ocupaba un alto cargo en el régimen nazi, consiguió un documento que la reconocía como descendiente del artista. Esta estrategia le permitió eludir la deportación y permanecer en Viena hasta su muerte por enfermedad en 1944.
El retrato pertenecía a la colección de Leonard A. Lauder, heredero de la firma The Estée Lauder Companies, quien falleció este año a los 92 años, dejando una colección valorada en más de USD 400 millones. Cinco obras de Klimt de su acervo alcanzaron en conjunto USD 392 millones en la misma subasta, una cifra que subraya la magnitud del evento de acuerdo con los datos brindados por Sotheby’s.
La subasta, celebrada el pasado martes 18 de noviembre en la sede neoyorquina de Sotheby’s, reunió obras y fortunas en una velada sin precedentes. Durante más de veinte minutos, compradores de todo el mundo participaron en una puja feroz por el retrato de Lederer, hasta llegar a los USD 236,4 millones, cifra récord para una obra de arte moderno.
Según la casa de subastas, esta venta superó el anterior récord establecido por el retrato de Marilyn Monroe de Andy Warhol, vendido por USD 195 millones en 2022. La identidad del comprador del retrato de Lederer no fue revelada.
El cuadro de Klimt sobrevivió a la persecución nazi y fue clave para la supervivencia de su modelo en Austria (foto: Wikipedia)
Además del récord de Klimt, la subasta incluyó piezas de Vincent van Gogh, Henri Matisse y Edvard Munch, confirmando la noche como uno de los momentos más destacados para el mercado del arte reciente, de acuerdo con The Associated Press.
Entre las ventas más singulares, destacó la pieza “America”, un inodoro de oro de 18 quilates creado por Maurizio Cattelan, que alcanzó los USD 12,1 millones.
“No importa si comes un almuerzo de USD 200 o un perrito caliente de USD 2, el resultado es el mismo, al menos en lo que respecta al inodoro”, afirmó Cattelan, conocido por sus provocaciones como la famosa banana pegada a la pared, en declaraciones consignadas por The Associated Press.
La subasta de Sotheby’s en Nueva York reunió obras de Klimt, Van Gogh, Matisse y Munch en una noche sin precedentes para el arte moderno (foto: REUTERS)
La venta del retrato de Klimt no solo establece un nuevo récord monetario, sino que también resalta la profundidad de las historias personales tras el arte. El hecho de que una pintura haya sido instrumental para salvar una vida durante la persecución nazi aporta una carga simbólica que trasciende el dinero.
Como destacó la casa de subastas, esta obra se convirtió en un testimonio de “la relación entre la creación artística y el valor de mercado, una tensión que quedó patente en una noche donde el arte y el dinero volvieron a cruzar sus caminos de forma elocuente”.