Pasapalabra se ha convertido en uno de los formatos más consolidados de la televisión en España. Tras cerca de 26 años en emisión en diferentes cadenas, el director del formato ha desvelado algunos de los secretos de su prueba más conocida, El Rosco. 

Miguel Aparicio ha ofrecido una entrevista para Bluper, donde ha confesado que «los roscos de hoy día son verdaderas filigranas». Para cada programa, el equipo de cinco guionistas debe enfrentarse a la creación de dos roscos (50 definiciones en total) equilibrados «según el criterio del propio guionista para que sean equiparables en cuanto a dificultad». 

El director del formato ha aclarado que «si hay, por ejemplo, una pregunta difícil sobre un tema geográfico en un rosco, en el otro también tiene que haber una», al igual que ocurre con los términos en desuso, los tiempos verbales o con las palabras más fáciles. «Está todo medido al milímetro para que nadie se pueda quejar», ha garantizado. 

Una base de datos se encarga de recoger absolutamente todas las preguntas que se han hecho a lo largo de la historia y un lingüista completa el proceso de elaboración de cada uno de los roscos. «Las palabras cotidianas son limitadas en el diccionario y, evidentemente, se van repitiendo a lo largo de los años con una frecuencia que no sea demasiado corta», ha aclarado Miguel Aparicio. 

El responsable de Pasapalabra ha desmontado otro de los mitos del formato de Antena 3: «No se ponen roscos más fáciles porque haya menos dinero». «Estamos siempre en un nivel altísimo. Además, cuando hay concursantes nuevos nunca sabemos qué van a saber. El Rosco siempre es difícil», ha aclarado. 

Miguel ha explicado que, el hecho de hacer los rosco siempre «con un nivel muy alto», garantiza «equidad». «Si lo hiciéramos fácil desde el principio daríamos muchos botes y no llegaríamos a acumular dinero», ha añadido. 

La pérdida del ‘efecto sorpresa’ del bote

Desde hace unos años, la cadena anuncia si un concursante va a ganar el bote próximamente, perdiéndose en cierto modo ese ‘efecto sorpresa’. Pero Antena 3 lleva a cabo una cuidada estrategia para que la magia de llevarse el premio no se pierda por completo. 

«Cuando hace años se empezó anunciar, recuerdo que todo el equipo estaba muy en contra porque queríamos premiar a ese seguidor que está pendiente día a día. Pero es cierto que estamos haciendo un programa de televisión, y cuanta más gente, mejor», ha desvelado Miguel Aparicio. 

El director del formato ha explicado que, en el momento en el que empiezan «a calentar», notan la subida de la audiencia, y ha desvelado que su único deseo es que «se alineen los astros y que alguien sepa responder las 25 definiciones». 

Los concursantes, su «oro televisivo»

El hecho de que el nivel del rosco haya ido incrementando tiene que ver con la profesionalización de los concursantes, que, como ha explicado Miguel Aparicio, se han convertido en su «oro televisivo». «Intentamos que estén lo más relajados posible. Les cuidamos muchísimo», ha añadido. 

Por el plató de Pasapalabra han pasado todo tipo de perfiles, y algunos de ellos se han convertido en parte de la historia del programa. «He visto concursantes dicharacheros, graciosos, callados, distantes… Lo bonito de Pasapalabra es que siempre hay un público para cada tipo de participante», ha reflexionado el director.