León XIV optó por no rezar durante su visita a la Mezquita Azul de Estambul e interrumpió la costumbre comenzada por Benedicto XVI en ese mismo lugar y continuada por el Papa Francisco. La decisión sorprendió a los anfitriones, pero no les ofendió, y … el Vaticano explicó más tarde que el Papa «vivió la visita en silencio, en un espíritu de recogimiento y de escucha, con profundo respeto por el lugar y por la fe de quienes allí se reúnen para orar».

«Me explicaron que el Papa iba a rezar durante la visita, y confirmé que no había problema», explicó a ABC el muecín de la mezquita, después de acompañar al Papa durante los 15 minutos que duró el recorrido. «Pero cuando le dije ‘Es la casa de Dios, si quiere puede rezar, si quiere puede tener un momento de culto», me dijo, ‘Está bien así, continuemos la visita a la mezquita’», añadió. «Nos da mucha alegría que nos haya visitado, porque es importante estar juntos y conocernos», subrayó fundamentalmente satisfecho.

Turquía tampoco dio mayor importancia al gesto, pues León XIV declinó respetuosamente la propuesta del muecín y continuó la visita con cordialidad. Aunque en la guía informal que prepara el Vaticano se menciona que el Papa haría una oración silenciosa en la mezquita más importante del país, antes de comenzar el viaje el portavoz del Vaticano había explicado que habría que esperar a ver qué sucedía este sábado.

Una decisión sorprendente

En 2006, Benedicto XVI propuso personalmente al gran muftí tener «un momento de oración» cuando éste le indicó el mihrab que señala la dirección de La Meca, y en 2014 el muftí lo propuso al Papa Francisco. Se daba por hecho que el nuevo Papa habría hecho lo mismo.

La decisión de León XIV podría estar ligada al deseo de no crispar los ánimos de nacionalistas turcos, que criticaron el hecho de que los Papas rezaran en este lugar. De hecho, también este sábado, en su única misa pública en este país, el Pontífice solicitó a los católicos de Turquía que colaboren con los musulmanes «valorando lo que nos une, derribando los muros del prejuicio y la desconfianza, favoreciendo el conocimiento y la estima mutua». «Con demasiada frecuencia, la religión se utiliza para justificar guerras y atrocidades», lamentó en la homilía.

El 99% de la población en este país son musulmanes. Los cristianos son aproximadamente el 0,2%, de los que los ortodoxos son el 60%. «Se calcula que en el país hay unos 35.000 católicos, pero son cifras muy aproximadas», explica a ABC un portavoz de la Iglesia católica en Turquía, el sacerdote Claudio Monge. «El perfil está cambiando mucho. Pienso que la mitad son turcos, y la otra mitad emigrantes», apunta Monge.

Una misa multitudinaria

En la misa de León había unas 4.000 personas, cuatro veces más que en las que celebraron en este país sus predecesores Benedicto en 2006 y Francisco en 2014. Entonces las misas tuvieron lugar en la catedral del Espíritu Santo, y esta vez en un pabellón deportivo. Entre los peregrinos había varias familias españolas, militares residentes en la base de la OTAN de Izmir.

Como simbólico legado de esta visita, el Papa pidió a los católicos en la homilía que sean artífices «de paz, de unidad y de reconciliación» y que «cuiden, refuercen y amplíen puentes» dentro de la propia Iglesia, con los otros cristianos en este país y con los musulmanes. La unidad de puertas adentro no es tan sencilla como parece pues «dentro de esta Iglesia están presentes cuatro tradiciones litúrgicas diferentes, la latina, la armenia, la caldea y la siríaca», lo que es fuente también de malentendidos y celos entre comunidades.

Este sábado el Papa también se reunió a puerta cerrada con los líderes de las Iglesias cristianas, en la única iglesia que se ha inaugurado en este país desde que en 1923 nació la moderna república turca. Allí León les planteó el año 2033 como una meta para dar pasos importantes hacia la unidad entre cristianos, pues todos ellos conmemorarán el 2000 aniversario de la Resurrección de Cristo. «El Papa les ha invitado a recorrer juntos el camino espiritual que conduce al Jubileo de la Redención en el año 2033, en la perspectiva de regresar a Jerusalén, al Cenáculo, lugar de la Última Cena de Jesús con sus discípulos, un viaje que lleve a la plena unidad», ha asegurado el portavoz de la Santa Sede.

La visita a Turquía concluye este domingo, cuando el Papa tiene previsto visitar el «vaticano» del Patriarcado ecuménico de Constantinopla, primus inter pares entre los patriarcas ortodoxos. León XIV asistirá a la divina liturgia por la fiesta del patrón del Patriarcado, el apóstol san Andrés, para corresponder a la presencia de delegaciones ortodoxas de alto nivel en el funeral del Papa Francisco, la misa de inicio de su Pontificado y la fiesta del apóstol san Pedro. El obispo de Roma almorzará con el Patriarca Bartolomé I y se trasladará inmediatamente al aeropuerto de Estambul para partir rumbo al Líbano.

Su nuevo itinerario

El Papa aterrizará en Beirut a las 14:45 hora de Madrid, sólo una semana después de que Israel lanzara un ataque contra la capital libanesa para asesinar a Abu Ali Tabatabai, uno de los líderes militares de Hezbolá. La Santa Sede ha diseñado esta visita para impulsar la estabilidad del país con más cristianos de Oriente Medio, presionar para que se aclare la explosión en el puerto de Beirut en agosto de 2020 que costó la vida a 218 personas, y dar las gracias a los católicos que no han abandonado la región.

El Papa dedicará la tarde a los encuentros institucionales, pues se reunirá con las tres principales autoridades del país, el presidente libanés Joseph Aoun, cristiano; el primer ministro Nawaf Salam, musulmán sunita; y el presidente de la Asamblea Nacional, Nabih Berri, musulmán chiita. A última hora tendrá un discurso ante políticos, diplomáticos y exponentes de la sociedad civil libanesa.

Hezbolá ha publicado un mensaje en redes sociales para saludar la visita la Papa y pedirle «que rechace la injusticia y la agresión a la que está sometida nuestro país por invasores sionistas y quienes los sostienen».