El niño José Pablo juega con su hermana en Sayalonga, una pequeña localidad enclavada entre los montes de la Axarquía malagueña que presume de ser “el paraíso del níspero”. El muchacho desconoce aún su destino en el olimpo audiovisual español. Ni mucho menos imagina verse en medio de intrigas políticas que le llevarán a la presidencia de la Radiotelevisión pública española (RTVE), por entonces tan solo un mágico universo encerrado en la pequeña pantalla donde ver Un, dos, tres al son de Mayra Gómez Kemp. Pero aquel niño luchará por ser alguien importante. Cuatro décadas después, logrará su objetivo.
A principios de diciembre del año pasado, José Pablo López tomó posesión del cargo como presidente de la corporación de medios públicos españoles ante sus padres y diversas autoridades en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados. Fue su llegada a la cima de una trayectoria como ejecutivo en diversos medios de comunicación tras un camino de hitos como su época al frente de otras cadenas como Trece, la televisión de los obispos. Uno de aquellos periodistas veteranos que colaboró durante su mando en Trece se le acercó para saludarle al final de una reciente comparecencia parlamentaria. “No te reconozco en las cosas que dices, es como si te hubieras muerto y nacido distinto”, le dijo. El aludido respondió: “Todavía no tengo el don de la resurrección”.
Tras salir de la cadena de los obispos, López dirigió la pública madrileña hasta su defenestración en la cámara autonómica por un acuerdo entre el PP de Isabel Díaz Ayuso y la ultraderecha de Vox. Enrolado en RTVE durante la primavera de 2022 como director de contenidos generales, su vida dio un vuelco durante un Martes Santo en la sede madrileña de la corporación en Prado del Rey. Aquella Semana Santa de 2024 ha pasado a la historia de RTVE como la de los Plenos de Puerto Hurraco. Durante unas explosivas reuniones del consejo de administración, el director de contenidos generales, José Pablo López, y su presidenta interina, Elena Sánchez, cayeron fulminados por el controvertido fichaje de David Broncano.
Semanas antes de aquellos cruentos plenos, ambos directivos se habían enfrentado entre sí por las condiciones de la contratación del presentador. El órgano de gobierno decidió cortar sus cabezas en la misma sesión. Y ahondó en la inestabilidad que provocó un decreto del Ejecutivo de Pedro Sánchez para renovar de un plumazo a los consejeros. Tras perder su puesto en RTVE, José Pablo López inició un exilio forzoso en su casa de siete meses. Solo atendía llamadas y mensajes de un reducido número de personas. Algún integrante de aquel círculo más cercano quedó después en el camino. “Hablábamos todo el tiempo y compartíamos la estrategia a seguir, pero dejamos de hacerlo cuando le nombraron presidente”, dice hoy uno de los caídos.
Durante aquel exilio forzoso, José Pablo López vislumbró cómo sería RTVE si lograba volver a la planta noble de Prado del Rey. Una nueva parrilla y medidas contra el déficit. Licenciado en Derecho y Periodismo, conocía al milímetro la sobredimensionada estructura directiva de RTVE, así como de lo deficitario de sus cuentas. Curtido como gestor corporativo y enclaustrado en su casa, contó con tiempo de sobra para dibujar un recorte del organigrama, así como para trazar una estrategia de maximización de recursos que aspirase a revertir el déficit estructural. Ideó un impulso a los centros territoriales, con la sede catalana de Sant Cugat del Vallés como banco de pruebas y donde ha nacido un nuevo canal en catalán como punta de lanza para fomentar las lenguas cooficiales. Planificó un vuelco a la radio pública, rematado esta nueva temporada con el regreso de estrellas que otro tiempo brillaron en los mismos micrófonos. El plan estaba ultimado sobre el papel mientras el anterior consejo de administración se encaminaba hacia el colapso. López contemplaba las estocadas internas desde la barrera y albergaba la posibilidad de regresar por la puerta grande. Solo faltaba el impulso político a su regreso triunfal. Y llegó en forma de decreto tras el verano de 2024.
José Pablo López, con las vicepresidentas María Jesús Montero y Yolanda Díaz, el pasado febrero en Madrid. Europa Press (Europa Press)
Por entonces, la parte negociadora del Gobierno de coalición entre el PSOE y Sumar liderado por Pedro Sánchez llevaba meses intentando sin éxito pactar con el PP la renovación del consejo de administración de RTVE. La mitad de sus integrantes tenían el mandato caducado desde marzo de 2024 y permanecía una vacante correspondiente a los socialistas desde que José Manuel Pérez Tornero dimitió como presidente en septiembre de 2022. La presidenta interina —Concepción Cascajosa, sustituta de Elena Sánchez tras su caída en los Plenos de Puerto Hurraco— afrontaba la amenaza de los consejeros opositores a su gestión, dispuestos como estaban a forzar una votación para destituirla. Ante una nueva situación de bloqueo institucional, el Ejecutivo tiró por la calle de en medio.
El Consejo de Ministros aprobó un decreto que rebajó la mayoría cualificada de dos tercios de las Cortes para designar a un nuevo órgano de gobierno de la corporación de medios públicos españoles. El decreto modificó la ley para que los consejeros señalados por el Congreso y el Senado prosperasen con mayoría simple con un mandato de seis años. Convalidado con gran polémica entre los grupos de la oposición al Ejecutivo en el Congreso el día siguiente de la dana que anegó un tercio de la provincia de Valencia y provocó más de 200 muertes, el nuevo marco normativo rebajó las funciones del consejo de administración para concentrar el poder en la presidencia. Además, sus integrantes aumentaron de 10 a 15 y pasaron a tener dedicación exclusiva a cambio de 126.000 euros anuales. El candidato al cargo propuesto por el PSOE como presidente fue el renacido José Pablo López.
A sus 48 años, aquel niño de Sayalonga es hoy un hombre delgado y menudo de perfil aguileño que paladea los éxitos y somatiza los fracasos. Mira con lupa cada noticia sobre RTVE y quienes conocen sus luces y sombras aseguran que ha llegado a lo más alto de su ambición. “Tampoco hay que descartar que salte a la política después de esto”, sugiere alguien que compartió desvelos durante su época de exilio forzoso. El aludido niega tener tal ambición y asegura concentrar todo su foco en el puesto actual, por el que percibe un salario de 164.000 euros anuales con una retribución “condicionada a objetivos” de 30.000 euros.
Férreo control del consejo de administración
Designado el 28 de noviembre de 2024 en el Congreso mediante una segunda votación —por mayoría simple, junto a los diez consejeros propuestos por el PSOE y sus socios parlamentarios—, inició su andadura presidencial con un férreo control del consejo de administración. Allí solo encuentra la oposición frontal de los cuatro consejeros propuestos por el PP que fueron designados por el Senado. Prepara los plenos en reuniones previas con los 11 consejeros fieles y cuando empiezan las reuniones del órgano de gobierno anuncia sus decisiones. Para algunas de ellas busca consensos, aunque en muchos asuntos no los necesita porque el decreto gubernamental le otorga amplios poderes para hacer y deshacer a su antojo. Sobre todo, para elegir y cesar a directivos y contratar programas en una corporación con casi 7.000 trabajadores y un presupuesto anual de 1.200 millones de euros.
José Pablo López, en la toma de posesión del cargo como consejero y presidente de RTVE, el 2 de diciembre de 2024 en el Congreso de los Diputados. ZIPI ARAGÓN (EFE)
En su primera comparecencia del pasado enero ante la comisión de control de RTVE en las Cortes, aseguró que no conocía a Pedro Sánchez y ni siquiera había “intercambiado con él ni un ‘buenos días”. Ambos posaron recientemente en los estudios de Radio 3 durante una visita del presidente del Gobierno. Tanto el líder del Ejecutivo como el de la corporación están obligados a comparecer ante las Cortes. Las intervenciones parlamentarias de López permiten esbozar un retrato en sus propias palabras:
—Intentar ocultar algo en Televisión Española es lo más parecido a meter una vela debajo de la cama. Lo más probable es que se incendie la cama y termine todo el edificio ardiendo. Después de dos años lo he aprendido con sangre.
—Yo soy muy de Semana Santa. Soy muy capillita en ese sentido y agradezco la mención a la cuaresma. Ya falta menos.
—Tengo una frase en mi Twitter que dice: “La mejor forma de no ser criticado es no decir nada, no hacer nada y no ser nadie”. Este es el objetivo que muchos tienen en este país para la televisión pública. Y yo estoy trabajando para que sea lo contrario.
—A lo que funciona, p’alante. Y lo que no funciona, se elimina.
—El monólogo de Marc Giró sobre el varón español me ha parecido muy gracioso y no ha afectado a mi virilidad, que como todo el mundo sabe la mantengo intacta.
—Yo no tengo vocación política, pero tampoco soy la Madre Teresa de Calcuta.
—Soy el máximo experto mundial de mí mismo. Y a mí no me da órdenes ningún partido de esta cámara.
Él, y solo él, da las órdenes en RTVE. Su primera decisión de calado como presidente fue nombrar director de Televisión Española a Sergio Calderón, antiguo ejecutivo de Mediaset en la época de Paolo Vasile y vinculado después a los fundadores de La Osa Producciones. Esta compañía —artífice de programas como el extinto Sálvame de Telecinco y el fracasado sucedáneo La familia de la tele en TVE— mantiene contratos con la cadena pública como Malas lenguas y Directo al grano, que han impulsado las audiencias, y sus propietarios acaban de ser condenados por un delito de revelación de secretos en una sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que se disponen a recurrir.
Después de nombrar a Calderón al frente de la programación televisiva, López completó el organigrama directivo. Designó como guardia de corps a un integrante del anterior consejo de administración: Roberto Lakidain, propuesto por Podemos para formar parte del órgano de gobierno precedente que protagonizó los Plenos de Puerto Hurraco. Pero la revolución del área informativa comenzó el pasado febrero. El presidente encargó a Maribel Sánchez Maroto, directora del documental Nevenka, liderar los contenidos informativos de RTVE. Bajo su mando y el de Jon Ariztimuño como director de informativos en Televisión Española, López propició este verano el regreso de Pepa Bueno al telediario de la noche tras ser destituida como directora de EL PAÍS. La cancelación de La familia de la tele por falta de conexión con los televidentes dio pie a su apuesta definitiva: llenar la parrilla de programas de actualidad, además de consolidar las noches de Broncano con otros espacios presentados por Marc Giró y Andreu Buenafuente. El cóctel dio un vuelco a las audiencias.
“Una subida de audiencia nunca vista”
En la estela de La hora de la 1, que con Silvia Intxaurrondo cosecha el 20% de telespectadores al comienzo del día, Adela González y Javier Ruiz toman el testigo con Mañaneros 360; Marta Flich y Gonzalo Miró, en la sobremesa con Directo al grano; y Jesús Cintora, con la tarde de Malas lenguas. Más allá del contenido basado en una sucesión de tertulias, el impulso de La 1 pisa los talones al liderazgo en audiencia de Antena 3. Los colaboradores que se intercambian esos nuevos programas han relegado entre explosivas intervenciones como las de Sarah Santaolalla y Ernesto Ekaizer —el “¡quién coño eres tú!” de Ekaizer es ya un emblema del alto volumen que modula estas tertulias— a espacios similares de otras cadenas como La Sexta. En las plantas nobles de las televisiones privadas se mira con lupa la evolución de La1. “Una subida de cuatro puntos de audiencia en apenas dos meses no se había visto nunca en este país”, sintetiza un directivo de un grupo competidor que admite la necesidad de replantear estrategias frente al empuje del primer canal de Televisión Española.
Si bien la ley restringe a RTVE comercializar publicidad en un mercado audiovisual donde ha caído el 6% durante el último año, cada décima de audiencia que la televisión pública arrebata al resto de competidores enciende las alarmas en el puente de mando de las cadenas rivales. Desde algunas se ha llegado a acusar de fraude al sistema de medición justo cuando se han disparado las cifras de La1. “Llevo veinte años trabajando en el sector audiovisual y jamás había visto este nivel de presión pública sobre Kantar Media, la multinacional que mide la audiencia en España”, ha manifestado José Pablo López en la red social X. “Es llamativo que se cuestionen las audiencias de TVE ahora que recupera una posición principal en el mapa audiovisual”. Para el jefe de la televisión pública, todo forma parte “de ataques coordinados” al medio que dirige.
El presidente de RTVE, a su llegada el pasado jueves al Senado para comparecer ante la comisión de control parlamentario. Ricardo García (Ricardo García)
Su programación prima los magacines donde el comentario político alterna con el de los sucesos y las conexiones en directo, mientras que los telediarios se intercalan entre tertulia y tertulia. Una fórmula que ha puesto en pie de guerra interna al Consejo de Informativos por externalizar la producción de los programas de actualidad. En paralelo, la oposición al Gobierno del PP y Vox acusa al presidente de la corporación de ser un “sargento chusquero de Telepedro”, de estar “al servicio del Sanchismo” y de poner a la televisión pública en plena “precampaña electoral” con la nueva parrilla.
“Cataluña es Tierra Santa para RTVE”
La oposición parlamentaria también reprocha a José Pablo López haber cedido ante la pretensión de Junts de montar un canal en catalán, inaugurado en octubre bajo el nombre de La2Cat. “Cataluña es Tierra Santa para RTVE”, dice un conocedor de los entresijos de la operación trazada en el centro territorial de Sant Cugat del Vallés. “Y Mikimoto es su arzobispo”, añade en referencia a Miquel Calçada, alias Mikimoto, consejero de RTVE a propuesta de Junts que ha desarrollado la estrategia y el fichaje externo de productoras y comunicadores de La2Cat que dirige Oriol Nolís con un presupuesto de 11 millones de euros para el año que viene. Frente a todas estas programaciones, el diputado de Vox Manuel Mariscal ya ha advertido de que su partido entrará “con motosierra o con lanzallamas” en RTVE si logran gobernar.
José Pablo López esgrime los exitosos balances de audiencia en las redes sociales, donde también muestra en ocasiones escenas de su perrito Balú. Pero los problemas propios y ajenos crecen. Entre los lastres de anteriores mandatos está el escándalo de la filtración de las oposiciones al puesto de informador por el que dos trabajadores de RTVE, integrantes del sindicato UGT, permanecen investigados judicialmente por revelación de secretos. Un año después del suceso no hay rastro de investigación interna alguna sobre lo sucedido al margen de las pesquisas policiales y la instrucción en un juzgado de Madrid. El presidente de la corporación argumentó semanas atrás en sede parlamentaria que ellos no pueden investigarse a sí mismos sobre lo ocurrido internamente con este fraude. Y anunció una indagación externa para su licitación, finalmente adjudicada por 86.000 euros en segunda convocatoria a la consultora KPMG.
Otros frentes abiertos son su petición de una mayor financiación y los conflictos abiertos en los tribunales por las deducciones de IVA. Y las Cortes, con su inestable composición en el Congreso, tienen en su mano aprobar el mandato-marco que abriría la puerta a un contrato-programa para aterrizar las prioridades de la corporación. El actual mandato-marco de RTVE lleva prorrogado desde 2017, cuando caducó su vigencia, mientras que la comisión de control parlamentario de RTVE acaba de constituir una subcomisión específica para la incierta tramitación de la nueva propuesta que el consejo de administración envió a la Cámara baja para su tramitación antes del verano. Respecto a las cuentas de RTVE, su presidente se ha comprometido en sede parlamentaria a que este 2025 la corporación costará “43 millones menos que hace un año”.
De momento nada mitiga el gran poder de José Pablo López en la Radiotelevisión pública. “Su vida gira en torno a estar donde está”, asegura una de las personas que mejor lo ha conocido en los últimos años. “Pero no tiene reparos en dejar atrás lo que ya no le sirve o puede hacerle sombra. Es una especie de Tom Ripley que ha dejado muchas víctimas. Y cualquier día pueden salir a flote”.