España afrontaba la lucha de su séptima Ensaladera tras los triunfos de Carreño y de la exitosa pareja formada por Granollers y Martínez, que superaron en sus respectivos duelos de semifinales a Alemania. Italia, la anfitriona de la Copa Davis, encomendada a frenar el gran juego de la expedición española, buscaba alzarse con el torneo por tercera ocasión consecutiva.
Siendo fiel a la fórmula que les había llevado a la gran final de Bolonia, David Ferrer, capitán del combinado nacional, volvió a apostar por Carreño como el primero en salir a la pista, y Matteo Berrettini sería el oponente elegido. El italiano comenzó defendiendo su saque, protagonizando un inicio de partido muy igualado, con un Pablo que no conseguía desestabilizar al tenista local. Tras un letal juego en blanco, el de Roma consiguió romper al español cerrando el primer set con un 6-3 con un último juego sin errores.
La segunda mitad comenzó con un Carreño algo dubitativo que consiguió salvar el break en el primer juego levantando un 15-40 con buenos golpeos. Berrettini empataría con un ace, pero el español respondería con un juego en blanco; la igualdad seguía reinando. Pablo consiguió salvar un nuevo break cuando el juego se encontraba 30-30; pese a ello, Matteo, que no perdonaba, continuaba cerrando sus juegos con letales saques directos y sin perdonar ningún servicio. Con el 4-4 en el electrónico, el italiano volvería a romper al tenista nacional, acercando así a Italia al triunfo del primer juego de la serie. Sin causar duda alguna, Berrettini firmaría un último juego en blanco, cerrando la segunda manga con un 6-4 que acercaba a los locales a levantar la Ensaladera.
Como ya pasó contra República Checa, Jaume Munar sería el encargado de hacer creer a la expedición nacional, y por ello toda la presión estaría en el encuentro entre el balear y Flavio Cobolli.