Una juventud difícil, que la llevó a buscar –y encontrar– una sorprendente serenidad. Jane Fonda, de 87 años, ha contado su historia en el podcast de Michelle Obama, The Look: «No pensaba que llegaría a los 30«, confiesa la actriz y ganadora de un Oscar. «Estaba segura de que iba a morir antes«.
Los primeros años de su vida estuvieron marcados por años de soledad y desesperación, y por la muerte de su madre, Frances Ford Seymour, que se suicidó cuando ella sólo tenía 12 años. «Mi juventud no fue feliz… No soy una persona propensa a las adicciones, pero pensé que moriría de drogas y soledad», dice. «No creía tener talento. No me veía guapa. Tenía una forma de dismorfismo corporal. Me sentía perdida y sin rumbo. Mi autoestima creció a medida que me hacía mayor».
El peso de aquellos años difíciles, en los que la diva también sufrió trastornos alimentarios, ha dado paso a una nueva madurez. «El hecho de que tenga casi 88 años es asombroso», continúa Jane Fonda, que cumple años el 21 de diciembre. «Y aún más asombroso es que ahora tenga mejor aspecto. No volvería atrás por nada del mundo. Me siento más centrada, más completa, más entera. Soy feliz. Y soltera«.
La reflexión de la actriz sobre el tiempo y la vida se entrelaza con el recuerdo de su padre, Henry Fonda, fallecido en 1982 a los 77 años. «Vi morir a mi padre con muchos remordimientos. Fue una toma de conciencia importante para mí, porque si no quieres morir con remordimientos, tienes que vivir la última parte de tu vida de forma que no los tengas».
Antes de morir, tuvo una última oportunidad de hablar abiertamente con él: «Pude decirle que le quería y que le perdonaba por… ya sabes, por todo lo que no pasó. Y espero que me perdonara por no haber sido una hija mejor. Se lo dije». La reacción de su padre la sorprendió: «No dijo nada. Pero lloró. Nunca había visto a mi padre llorar. Fue… impactante«.
A partir de esas experiencias, Jane Fonda –pionera en el fitness femenino, revolucionando el entrenamiento de las mujeres en los años 80 con sus vídeos– formó su filosofía, la que ahora la guía cada día: «Quiero estar rodeada de gente que me quiera. El perdón, incluido el perdón hacia mí misma, ha entrado en juego. Esto ha guiado mi vida durante los últimos 30 años. Vivo para no arrepentirme de nada«, afirma.
Citando una de sus viejas frases, «Uno no se siente viejo mientras esté sano», Jane Fonda añade: «Creo que la vejez es estupenda cuando se vive con conciencia. La conciencia es la clave. Reflexiona realmente sobre cómo vives tu vida».