Johannes Staune-Mittet, la multa y el eterno debate del ciclista conectado

El joven noruego Johannes Staune-Mittet, una de las perlas del Decathlon, ha sido noticia esta semana no por un ataque demoledor en un puerto o una victoria prometedora, sino por algo mucho más terrenal: una multa de 200 euros por entrenar con auriculares en Alicante.

El propio corredor de Decathlon AG2R La Mondiale lo explicó con ironía en Strava, como quien comparte una anécdota entre colegas de grupeta: “Será mejor comprarme esos feos auriculares de los que van fuera de la oreja que pagar multas por los AirPods cada día”.

CCMM Valenciana

La escena, capturada en vídeo por él mismo, es un recordatorio de que España no hace excepciones ni con ciclistas WorldTour.

La normativa de tráfico es clara: nada de auriculares que tapen el oído, ni los clásicos in-ear ni los que cubren la oreja.

El artículo 13.3 del Reglamento General de Circulación lo deja meridianamente claro: conducir —y aquí conducir incluye pedalear— con dispositivos que puedan distraer o reducir la atención está prohibido.

Y el artículo 18.2 repite el aviso por si a alguien se le escapaba. A efectos prácticos, AirPods y similares, vetados.

Por supuesto, en el universo ciclista esto no es nuevo.

Cada cierto tiempo vemos cómo un profesional cae en la red de la normativa española y vuelve a encenderse el debate: ¿hasta qué punto los auriculares son un peligro real?

¿Cuánto resta al oído —nuestro sensor de alerta primaria en la carretera— el hecho de rodar escuchando música o un podcast?

¿Es diferente si usamos sistemas de conducción ósea, esos Shokz y compañía que parecen ya parte obligatoria del equipamiento moderno?

Staune-Mittet, de 23 años, ya sabe que aquí no hay matices. Al menos la sanción puede reducirse a 100 euros si la abona pronto, como cualquier hijo de vecino.

El episodio llega en su primera temporada con Decathlon AG2R, equipo al que se unió tras cuatro años de formación en Visma-Lease a Bike, donde ganó galones y, sobre todo, el Giro Next Gen de 2023, la joya de los sub-23.

Ese triunfo lo instaló en el radar como uno de los talentos llamados a abrirse paso en el WorldTour. No en vano, tiene contrato hasta 2027 y una proyección que apunta alto.

Pero incluso los futuros líderes tienen sus días de mortalidad ciclista: multas, normas y la eterna lección de la carretera.

Porque, por encima de todo, la carretera siempre manda.