MyAlma es un proyecto personal de Mercedes Escoda, una de las mujeres más poderosas del sector inmobiliario, gracias a su papel de presidenta y dueña de la promotora Twin Peaks Capital. Desde muy joven, la empresaria está volcada en sensibilizar a toda la sociedad sobre la importancia de que los productos de higiene femenina estén libres de tóxicos, un compromiso que quiere llevar a los lineales de todos los supermercados del país, a pesar de las resistencias que lleva años encontrando.
Fue su propia madre, que falleció por un cáncer de ovarios, quien le pidió que ayudara a los médicos e investigadores a trabajar en la lucha contra esta terrible enfermedad. Una experiencia que llevó a Mercedes a profundizar en la salud e higiene femenina, el pan nuestro de cada día para las mujeres que, sin embargo, sigue tratándose como si fuera un tabú en demasiadas ocasiones. Terreno abonado para el desconocimiento y la falta de consciencia sobre los productos que usamos.
«Hay mucha investigación contra el cáncer, pero mucha menos de los productos de higiene para las mujeres», reflexiona Escoda, quien decidió empezar a construir desde la base y profundizar en la salud íntima femenina. Lo primero, por tanto, era saber qué llevan los tampones o compresas que, desde niñas, todos los meses consume la mitad de la población.
Según los cálculos de MyAlma, si se suma todo el tiempo que una mujer pasa a lo largo de su vida en contacto directo con estos productos, resulta la cifra de ocho años. Sin embargo, el 75% de ellas desconoce cuál es su composición, y una de cada tres sufrirá alguna patología relacionada con la exposición a químicos en su zona íntima. «Que en las cajas de tampones no ponga claramente su composición y luego el Gobierno dé una baja por dolor menstrual es una hipocresía», denuncia Escoda.
MyAlma vende productos de higiene femenina libres de tóxicos
Derivados del petróleo como el polietileno o el polipropileno y fibras textiles artificiales como el rayón se esconden detrás de esa imagen de algodón perfumado que, en realidad, solo contiene una pequeña parte de la blanca planta. «¿Te beberías un vaso de petróleo? Pues no lo pongas en tu higiene íntima, porque la vagina es muy absorbente», dice con una desafiante pregunta que lleva a la reflexión.
Con MyAlma, Escoda no ambiciona unos copiosos beneficios. Reconoce, de hecho, que le va a costar llegar a ganar dinero con esta empresa, que acumula pérdidas desde su constitución en 2017. Su objetivo es más didáctico, intentando concienciar a la población y guiar a la industria de la higiene femenina hacia unos productos más ecológicos y libres de tóxicos para la salud de las mujeres. «Somos la primera empresa de higiene menstrual BCorp», dice la empresaria.
El principal problema que está encontrando Escoda para hacer crecer el negocio es conseguir entrar en las principales cadenas de supermercados. Actualmente, solo vende en un centenar de farmacias, tiendas ecológicas y, sobre todo, online, aunque reconoce que está negociando con un gran grupo de distribución y confía en conseguir frutos pronto.
El principal problema que se está encontrando MyAlma es conseguir entrar en los lineales de las grandes cadenas de distribución
El principal obstáculo que se están encontrando para llegar a estos lineales es el precio de los productos de MyAlma. Sus compresas son unos dos euros por caja más caras que las comercializadas por los gigantes de la industria, una cantidad irrisoria, si se mira de manera aislada; pero decisoria en un mundo tan competitivo en márgenes como es la gran distribución.
A esto se une la elevada sensibilidad de las consumidoras españolas al precio, cuando en otros países como Alemania, las mujeres están mucho más concienciadas sobre la importancia de salvaguardar la composición de los productos de higiene que usan para sus zonas más íntimas. «Eso sí, cuando prueban MyAlma, esos dos euros dejan de ser una barrera, porque la diferencia es enorme».
Venta online
El comercio electrónico es el fuerte de MyAlma. Buena parte de los casi 170.000 euros que facturó en 2024 provienen de esta vía, con unos 35 pedidos al día y un 40% de clientas fieles que repiten sus compras recurrentemente. Aunque el coste de los envíos se come buena parte de sus márgenes, que se sitúan entre el 10% y 20%. Además, cada vez que venden un producto, donan otro, demostrando el interés vocacional del proyecto y el deseo de que la salud femenina no sea una cuestión de clase social, sino humana.
En internet también está librando su particular batalla de David contra Goliat. Google ya ha bloqueado en múltiples ocasiones sus contenidos por incluir palabras como «vagina» o fotografías de bragas menstruales que el buscador considera pornográficas. «Yo no puedo decir la palabra tetas, pero sí se puede poner ‘algodón eco’ para definir un producto que lleva derivados del petróleo», se queja la empresaria.
Tampoco le ayudan los influencers, que en la mayoría de los casos no consideran adecuado publicitar en sus redes productos de higiene femenina porque sigue siendo un tabú. MyAlma vende compresas y salvaslips elaborados por una empresa alemana con algodón 100% orgánico. Su intención es que las mujeres utilicen durante el periodo productos libres de tóxicos, que terminan afectando a su salud vaginal.
MyAlma es un proyecto personal de Mercedes Escoda, una de las mujeres más poderosas del sector inmobiliario, gracias a su papel de presidenta y dueña de la promotora Twin Peaks Capital. Desde muy joven, la empresaria está volcada en sensibilizar a toda la sociedad sobre la importancia de que los productos de higiene femenina estén libres de tóxicos, un compromiso que quiere llevar a los lineales de todos los supermercados del país, a pesar de las resistencias que lleva años encontrando.