Teniendo en cuenta que las celebridades de Hollywood tienen acceso a los mejores estilistas de la industria, dice mucho no solo del estilo, sino de la personalidad, saber quiénes eligen para moldear sus armarios las grandes figuras del cine. Porque hay quienes orquestan looks destinados a la extravagancia, quienes eligen para sus clientes diseños con los que cumplir el dress code sin ruborizar ni despertar aplausos y quienes hacen de cada elección una declaración de intenciones.
Por eso no es baladí que Alexander Skarsgård confíe en el saber hacer de Harry Lambert. “Hay un toque ‘camp’ en todo lo que hago; siempre hay algo de sentido del humor”, dijo el estilista a W Magazine. Lambert ha trabajado con figuras como Harry Styles y el futbolista Dominic Calvert-Lewin, de los que siempre se admira la manera en la que amplían los límites estéticos de la masculinidad. Y eso es lo que Skarsgård lleva haciendo desde mayo.

Alexander SkarsgårdGareth Cattermole/Getty Images
Inmerso en la gira promocional de Pillion, la película que explora el deseo y la sumisión homosexual, ha hecho bandera del method dressing, una adaptación de method acting consistente en meterse en el personaje. «Quería estar sexy hoy. Y pensé que no hay nada más sexy que un hombre de mediana edad con uniforme escolar británico», dijo al presentador Ranvir Singh enfundado en un look de estética colegial de Daley. Otro de sus estilismos más comentados ha sido el look 16 de la colección otoño/invierno 2025 de Ludovic de Saint Sernin, un atuendo compuesto por una camisa sin mangas de escote halter y pantalones de cuero.
“Sin duda, divide la opinión, pero en realidad es una herramienta de marketing muy efectiva para un actor (y una compañía cinematográfica) ya que el aumento en la cobertura genera más publicidad”, asegura a The Telegraph la estilista Catherine Hayward.
Lo maravilloso de su armario es que desafía convenciones y juega con una sensualidad e incluso sexualidad que parecían exclusivas del armario de las actrices. Skarsgård se convierte en objeto de deseo, aunque por descontado, lo hace siendo un atractivo hombre blanco de 1,94, ojos azules y melena dorada, con todos los privilegios que eso conlleva. Como explicó a Sunday Times, su físico le cerró muchas puertas profesionales al principio de su carrera. “Después de mi primer trabajo, aparecí en una estúpida lista de ‘guapos sexys’ y entonces la gente no me tomó en serio. Si quieres personajes con profundidad pero te han etiquetado como ‘un tío que se quita la camiseta’, no vas a recibir esas ofertas”, dijo.