Playa de Mogán rindió el pasado martes un emotivo homenaje a Pedro Jesús Jiménez Rivero, conocido popularmente como Pedro Ulla, con la inauguración de una escultura en su honor ubicada en la plaza Doctor Pedro Betancor. El acto, cargado de emoción, reunió a la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, miembros de la Corporación municipal, familiares, amigos y numerosos vecinos y vecinas que quisieron mostrar el profundo cariño que aún guardan hacia este querido miembro de la comunidad.

Durante la ceremonia intervinieron familiares y allegados de Pedro Ulla, quien falleció el 30 de enero de 2024, dejando un hondo pesar en el municipio. La alcaldesa destacó su carácter “entrañable y bondadoso”, subrayando que era “justo merecedor de este reconocimiento”. Recordó además que la instalación de la escultura fue una propuesta del Gobierno local aprobada por unanimidad en sesión plenaria.

La concejala de Presidencia, Tania Alonso, agradeció la asistencia del numeroso público que se acercó a compartir este momento. “Han venido a arropar a la familia de Pedro, una persona mágica e inolvidable que estará siempre en nuestros corazones y que ahora tendrá presencia en esta plaza Doctor Pedro Betancor León, la plaza del barrio”, señaló. Asimismo, expresó su agradecimiento a la familia del homenajeado y al escultor Paco Suárez, autor de la obra, también presente en el acto.

Emoción entre los asistentes

Previo a la inauguración de la pieza escultórica, los asistentes pudieron emocionarse con un vídeo que recopilaba imágenes de Pedro Ulla, recordando su carácter afable y la huella que dejó en la vida cotidiana de Playa de Mogán. Tercero de cinco hermanos, Pedro creció en este emblemático enclave marinero, donde desde niño aprendió a nadar junto a los marineros y, en sus primeros años, llegó a acompañarlos en sus salidas a faenar, afianzando así su profundo amor por el mar.

Para muchos vecinos, su figura permanecerá ligada para siempre a la estampa de sus cajas y su carro lleno de pescado fresco, elementos que se han incorporado cuidadosamente a la escultura. Conocido también por su inagotable disposición a ayudar a comerciantes y restauradores locales, realizaba recados como llevar la basura o hacer pequeñas compras para quien lo necesitara. A cambio, recibía una modesta propina que utilizaba para hacer regalos a sus seres queridos o cubrir las necesidades de su hogar.

Con esta escultura, Playa de Mogán perpetúa la memoria de Pedro Ulla, un vecino entrañable cuyo legado de bondad y cercanía permanecerá vivo en el corazón del barrio.