En 2009, el escultor barcelonés Jaume Plensa inauguró en un pueblo cerca de Liverpool Dream, una pieza con la que honra el trabajo de los mineros de la zona, que habían sufrido el cese de la actividad durante el gobierno de Margaret Thatcher. Decidió darle ese nombre a la escultura tras mantener largas conversiones con los antiguos mineros, quienes le dijeron que, cuando estaban en el pozo y la luz era tan lejana, ésta se convertía en un sueño. «Esa idea de la luz como un sueño me ha acompañado siempre», expresa ahora el reconocido artista, quien llega a Santa Cruz de Tenerife con su primera exposición en las Islas, y que se podrá visitar hasta el 13 de junio de 2026 en el Espacio Cultural de la Fundación CajaCanarias. Esta muestra lleva por nombre, precisamente, Sombras y poemas porque, explica el creador «la sombra necesita de luz y la escultura, sin sombras, no existiría».
Plensa hizo suyas las palabras del escritor francés Paul Valéry durante la presentación de esta muestra y afirmó que «un poema nunca se termina, solo se abandona». Al igual que los poemas, él considera que hace lo mismo con sus obras y por eso «creo que están llenas de defectos y, si me dieran la oportunidad, iría ahora una a una para poder mejorarlas». Sin embargo, ese es el motor que le obliga a afrontar su próxima obra.
Centenar de piezas
Sombras y poemas está compuesta por casi un centenar de piezas realizadas por el catalán a lo largo de las últimas décadas, desde 1990 y hasta la actualidad. El propio Plensa habló de su relación con Santa Cruz de Tenerife y La Laguna, «que viene de muy lejos», y expresó que la exposición que abre ahora sus puertas en la Fundación CajaCanarias «completa los fragmentos que ya tengo en el Parque García Sanabria, con Islas, y en el exterior del TEA, con Carla».

Jaume Plensa durante la presentación de la exposición. / María Pisaca
Esta exposición muestra parte de su trabajo más íntimo y en él destacan los grabados y los moldes previos para desarrollar luego las grandes esculturas que pueblan todo el mundo y llevan su sello. De hecho, Plensa anunció que próximamente presentará su primera escultura en La India, que será un momento muy importante para él, ya que la pieza habla de la importancia de que los pueblos vivan conectados. «¡Qué bien estamos cuando estamos juntos y en diversidad!», comentó mientras mostraba una de las piezas que pertenece a la misma serie de esa nueva escultura y en la que reúne diferentes alfabetos. «Esta exposición ofrece la posibilidad de hacer un recorrido completo por mi pozo más profundo y, en él, la luz es fundamental». Por eso agradeció el trabajo de montaje que se ha hecho para esta exposición y que cuenta con «una maravillosa iluminación».
La propuesta del escultor reúne un centenar de piezas de las últimas décadas
Sombras y poemas arranca con un impresionante mural de 26 metros de largo que muestra la realidad del estudio del escultor, y donde se puede ver la caja que tiene por nombre Grünewald y donde guarda la investigación que realizó para la instalación Islas del Parque García Sanabria. Así, con esta exposición es inevitable examinar la conexión de Jaume Plensa con Tenerife, donde parece que su obra ha encontrado un espacio propio, que se beneficia de la luz atlántica y del paisaje del Archipiélago. «Aquí, cada pieza parece respirar con el ritmo de la Isla», indicó la presidenta de la Fundación CajaCanarias, Margarita Ramos, quien recordó que Plensa es uno de los principales artistas de la escultura actual «a nivel universal».
Condición humana
La condición humana es el eje de la propuesta del barcelonés, que ahora llega a la Fundación CajaCanarias con su rico universo creativo, «tan necesario en un momento de crispación y violencia como el que estamos viviendo en la actualidad», advirtió Ramos, quien definió la propuesta de Plensa como de «poesía silenciosa» y de «auténtica celebración del arte como lugar de encuentro». Cada una de las salas del Espacio Cultural establece un diálogo entre las esculturas y los grabados del catalán, quien ahora ofrece piezas en pequeño formato realizadas en alabastro, un material que permite pasar la luz para establecer una metáfora sobre el ser humano y el aura del cuerpo.

Una de las piezas del catalán en la Fundación CajaCanarias. / María Pisaca
Plensa desvela además su faceta como diseñador gráfico con diversas impresiones digitales en las que parece que la luz surge de las propias obras. También destacan los grabados, que él define como «un gran laboratorio de ideas» y que considera uno de los lugares más íntimos de la práctica artística. De este modo, Sombras y poemas se configura como una de las muestras más íntimas del autor, ya que cuenta con piezas de carácter personal y que se contraponen a las obras instaladas en espacios públicos. «Estos son trabajos mucho más manuales», indicó.
Generosidad y fe
La presidenta de la Fundación CajaCanarias indicó que esta muestra nace del diálogo que inició la entidad con el artista hace ya tres años y que el segundo acogió desde el principio con mucho entusiasmo. Ramos habló de «la generosidad y la fe» con la que Plensa ha desarrollado la propuesta.
Escultura, dibujo y grabado se dan cita para jugar con la luz de la sala capitalina
La de Plensa es una obra que se mueve en un territorio donde convive la parte más íntima con la universal, «traspasando las fronteras y disciplinas». «Sus figuras nos advierten sobre la necesidad de detenernos un momento para disfrutar del silencio compartido», indicó Margarita Ramos, quien concluyó que las muestras del catalán se configuran como «espacios en los que la espiritualidad se une a la experiencia cotidiana» y celebró que, «cuando el arte es verdadero, evoca la convivencia y la esperanza».
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