A falta de dos semanas para que el misterioso objeto interestelar descubierto en julio se encuentre más cerca que nunca de la Tierra, un observador aficionado ha conseguido esta semana una imagen nítida desde la superficie de nuestro planeta. Hace apenas días, el cometa 3I/ATLAS, que se aproxima a su punto de mayor cercanía con la Tierra el 19 de diciembre de 2025, fue captado con un nivel de detalle inusual por un fotógrafo espacial desde el Desierto Negro de Egipto. Este logro no solo es una proeza técnica para un observador independiente, sino que además ofrece nuevos detalles que capturan la atención de la comunidad científica.

La primera fotografía del cometa interestelar desde la Tierra

Lo que distingue esta toma de muchas otras es su nitidez y color. El fotógrafo, Osama Fathi, usó un telescopio inteligente junto con una cámara DSLR modificada para astrofotografía, lo que le permitió enfocar el cometa con mayor precisión de lo que normalmente se obtiene desde la Tierra. En un relato evocador sobre su captura, describió cómo el objeto cósmico surcaba el cielo nocturno sobre el desierto: “el tenue resplandor verde de 3I/ATLAS se desliza entre los árboles del desierto, un visitante más antiguo que nuestro Sol, que pasa por el sistema solar solo una vez antes de regresar al espacio interestelar”, comentaba en su publicación.

Ese tono cian, que se aprecia en la imagen, no es solo estético: indica la presencia de compuestos químicos, como el radical de cianuro, que emiten luz en esa longitud de onda cuando el cometa es calentado por el Sol. Esta firma química es compartida con otros cometas, aunque en este caso proviene de un objeto nacido fuera de nuestro sistema estelar. Aunque el cometa está a cientos de millones de kilómetros de distancia, la atmósfera extremadamente limpia del desierto egipcio y el uso de óptica avanzada permitieron una captura detallada que rivaliza con observaciones profesionales.

Mientras que las imágenes amateur ayudan a popularizar el fenómeno, las observaciones obtenidas por instrumentos científicos también han mostrado características intrigantes. La misión JUICE de la Agencia Espacial Europea (ESA) logró capturar una imagen parcial con su cámara de navegación, donde el cometa apareció rodeado de actividad y presentaba indicaciones claras de dos colas: una de plasma y otra de polvo.

La cola de plasma se forma por gas ionizado arrastrado por el viento solar, mientras que la cola de polvo revela partículas sólidas expulsadas del núcleo. Esa doble estructura es típica en cometas, pero su presencia en un objeto de origen interestelar ofrece una oportunidad única para comparar procesos comentarios en contextos distintos al nuestro.

Además, el Telescopio Espacial Hubble ha suministrado imágenes de alta resolución que permiten estimar características del núcleo y del coma, la nube de gas y polvo que envuelve al cometa mientras se aproxima al Sol.

El interés científico no se limita a su espectacular apariencia. Objetos interestelares como 3I/ATLAS son auténticas cápsulas del tiempo que contienen información sobre la composición y condiciones de otros sistemas planetarios. Al estudiar su coma, su estructura y su comportamiento térmico, los astrónomos buscan pistas sobre cómo se formaron otros cuerpos en galaxias distantes y cómo se comparan con los cometas que conocemos en el sistema solar.

Incluso detalles como el color emitido, ligado a la química de los gases que se liberan, ayudan a acceder a la historia y composición del objeto. En el caso del cometa captado por Fathi, ese tono cian sugiere gases que ofrecen información sobre procesos químicos y físicas en su origen interestelar.

Con el acercamiento al 19 de diciembre apenas a días de distancia, el interés por este cometa seguirá creciendo, tanto entre científicos como entre quienes levantan sus telescopios en noches despejadas para mirar hacia las estrellas.