Ferran Adrià es uno de los nombres propios de la gastronomía española. Está considerado como uno de los mejores de la historia, y eso se debe a su buen hacer de la mano de El Bulli, que también pasó a la historia, convirtiéndose ahora en un museo.
Y es que sus paredes han visto crecer y hacerse gigante al chef catalán, dando a España un reconocimiento mundial dentro de una industria tan compleja como la cocina, que ahora está de gracia.
Es ahora cuando el prestigioso chef vive alejado de los fogones, o al menos de las largas jornadas de trabajo y de una exigencia altísima. Ahora, busca la tranquilidad, el seguir trabajando de la mano de su fundación, elBullifoundation, que se dedica a preservar el legado del restaurante y a estudiar tanto la creatividad como la gestión en la cocina.
Un tema que abordó en una entrevista concedida a Uri Sabat, señalando que su vida ahora es más pausada: “Ahora soy una persona que no tiene ningún sueldo y que casi no tiene ingresos”.
“Mi mujer me obliga a comprar ropa cada dos o tres años”
Adrià no tiene intención de seguir ganando ingentes cantidades de dinero, y prefiere una estabilidad: “No quería que el dinero fuera algo por lo que yo me moviera. Pero comprendí que sin dinero no tienes las necesidades cubiertas”.
El chef deja a un lado los lujos, pero sí reconoce que sigue sintiendo pasión por la gastronomía y el ir a restaurantes: “Me cuido mucho y me gustan mucho los restaurantes, no tengo coche y mi mujer me obliga a comprar ropa cada dos o tres años. Llevo una vida normal”.
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