¿Qué nos da miedo? ¿Es posible el terror sin inmersión o empatía? Al pensar en lo que me ha inquietado en el cine de terror actual me doy cuenta de que no suele ocurrir con algunos de los estrenos más sonados.
No negaré un tema tan evidente como es la edad, ya que no es lo mismo ver algo a los 17 que a los 40, pero tras darle muchas vueltas lo puedo resumir de modo rápido y directo: rara vez me pasa con clímax llenos de CGI. Me impactan más los efectos de toda la vida o incluso los hechos con maquillaje.
El exceso de CGI o que este domine el tono lleva a situaciones que a mis ojos crean fricción con la realidad y por lo tanto me sacan de la historia. No solo sé que son digitales, también intuyo su artificialidad e imposibilidad de trasladarse a mi realidad.
Esto lo he vivido con multitud de películas y series de los últimos años. El último ejemplo lo encontraría en Bienvenidos a Derry, donde siento que hay unos momentos tan excesivos de CGI que alejan cualquier tensión, como puede ser los del cementerio y la cámara de fotos (no entraré en spoilers). Aunque creo que con los minutos finales del primer capítulo sentía lo mismo, solo que todavía estaba entendiendo de qué iba la serie.
En dosis menores, también con las últimas películas de It y la falta de iconicidad en comparación con el recuerdo que tengo de la antigua miniserie protagonizada por Tim Curry, a pesar de lo irregular que era. La actualización del personaje y el mezclarlo tanto con CGI me alejó como espectador en algunos momentos.
El problema con el CGI y el peso que se le da a la hora de crear tensión es un tema peliagudo porque muchas veces todo el terror llega a codificarse con esos efectos y no como se estaba narrando el resto de la historia.
Esto es algo que me pasa especialmente en el género. En el cine de acción o ciencia ficción suelo vivirlo de otra forma. Ahí tenemos ejemplos tan interesantes como las últimas películas de Mad Max de George Miller o incluso los efectos de series como Andor o Fundación, donde acompañan a las tramas pero no las devoran.
Quizá este sea un problema que se solucione a no mucho tardar vista la rápida mejora que está viviendo la tecnología. Veremos en 2028, por ejemplo, si este terror dominado con el CGI consigue atraparme como lo hacían películas no demasiado alejadas en el tiempo, o si ya me han perdido.