Cada año la revista Art Review publica su lista de los 100 personajes más poderosos del mundo del arte, y, aunque es un artefacto tan arbitrario y caprichoso como cualquier otra lista, el sector la analiza con lupa para ver cómo fluctúan las corrientes de influencia. Este año por primera vez un artista africano se colocó en el número uno. El ghanés Ibrahim Mahama cumple con varios de los requisitos más valorados del arte contemporáneo actual. Hace grandes instalaciones, trabaja el textil y coloca su obra en un contexto decolonial, utilizando restos de locomotoras, camas de hospital o telas de la industria del cacao de Ghana para sus instalaciones. La persona que ocupa el número 2 en el ranking, Sheika Al-Mayassa, también deja claro por dónde se mueve el dinero en el arte. Es la fundadora de los museos qataríes, y la tercera posición es para la directora de la bienal de los Emiratos Árabes. Por lo general, la lista valora tanto a los comisarios como a los artistas que montan ferias y bienales, como el egipcio Wael Shawky, que fundó una escuela de arte en Alejandría y ahora es el director artístico de la nueva sucursal de Art Basel. Situada, cómo no, en el Golfo Pérsico.

Peter Hujar’s Day
Janus Films
El día de Peter Hujar
Se acaba el año pero no los festivales de cine en Barcelona. Este fin de semana concluye el Dart, que proyecta documentales y ficciones sobre artistas plásticos. Uno de los estrenos más potentes es Peter Hujar’s Day, un mediometraje protagonizado por Ben Wishaw en el que interpreta al famoso fotógrafo neoyorquino. La película parte de la transcripción de un proyecto que Hujar, que formaba parte de la escena underground de los setenta, encaró en 1974 y que consistía en registrar todo lo que hacía en un día cualquiera. Visto con la perspectiva, resulta bastante revelador. Hujar, que falleció de Sida en 1987, ya despuntaba entonces pero se quejaba de falta de dinero y de una salud frágil. Su cita más importante de ese día fue con el poeta Allen Ginsberg, al que tenía que fotografiar para The New York Times y que se mostró francamente insoportable. El festival también proyecta los documentales sobre Óscar Tusquets y Enric Miralles y proyecta Radical Women, sobre las once artistas latinoamericanas que rompieron barreras entre los sesenta y ochenta y protagonizaron una mítica exposición con ese título.

Fotograma de ‘Gente que conocemos en vacaciones’
Netflix
Se vienen tiktoks: gente que conocimos en la Cosa Brava
The White Lotus instauró la carrera entre los destinos turísticos globales (destinos turísticos como Sicilia o Hawái, que no necesitan precisamente promoción extra) por aparecer como escenario en una temporada de una serie de las que generan hectólitros de contenido digital. Barcelona y la Costa Brava, dos destinos que tampoco es que necesiten atraer a más gente, acaban de ganar otra carrera sin proponérselo mucho. En enero se estrenará en Netflix la comedia romántica Gente que conocemos en vacaciones. La adaptación del vendidísimo libro de Emily Henry está protagonizada por dos amigos, un chico y una chica heterosexuales a los que, vaya por dios, se les escapa su obvia atracción mutua, que deciden quedar para hacer vacaciones juntos cada año en algún punto del planeta. En el libro original uno de los destinos es Palm Springs pero en la adaptación de Netflix se ha sustituido por Barcelona y la Costa Brava. En el tráiler ya se avista una panorámica presidida por la estatua de Colón. Unos cuantos miles de tiktoks con creadores de contenido revisitando los escenarios de la película van a ser inevitables. Mucho ánimo a los damnificados.

Fotografía del libro ‘Facunda’ (Comisura, 2025) de Guillermo Carazo
© Guillermo Carazo
Facunda, vida y estadística
Facunda, la abuela del escritor y periodista Guillermo Carazo, es una mujer, y una enferma de Alzheimer. Pero Facunda es también, como todos, una estadística, un capítulo demográfico. Como tantas mujeres de su generación, emigró del campo a la ciudad, en su caso de Murcia a Madrid. Como tantas también, tuvo cinco hijos y enviudó joven. Perdió a un hijo en los años ochenta como consecuencia de la adicción a la heroína, una epidemia que tantos herederos directos e indirectos están empezando a contar ahora. Ahora que Facunda es dependiente la cuidan dos hijas, que no hijos, aunque también los tiene, y eso es también deprimentemente frecuente en España. Carazo volvió de trabajar en Latinoamérica en 2020 y se encontró a una abuela que se estaba “velando”, como las fotografías antiguas. Juntó archivos de entrevistas que le había hecho en el pasado, rebuscó en archivos familiares de fotos y extrajo también su informe clínico, que da fe de su deterioro. Con todo eso construyó un proyecto que se puede leer en el fotolibro Facunda (Comisura) y que también se puede visitar en forma de exposición hasta el día 23 en el Centre Cívic Can Basté de Barcelona.