Beñat Turrientes sigue viviendo una situación complicada: es el gran olvidado en los planes del primer equipo. Con Sergio Francisco, Turrientes no contó en absoluto, y con Ansotegi de momento la situación no ha mejorado. La temporada pasada apenas sumó minutos, y este curso su participación ha sido testimonial. El mediocentro comenzó siendo titular en los partidos frente al Valencia y al Espanyol, aprovechando la lesión de Gorrotxategi, pero desde entonces solo ha vuelto a ocupar la titularidad ante el Barcelona, en un partido en el que mostró calidad y entrega, y en los dos compromisos de Copa del Rey frente a Negreira y Reus.
En los dieciseisavos de Copa del Rey frente al Eldense, Turrientes volvió a quedarse en el banquillo, ni siquiera disputó un minuto en esta fase del torneo del K.O., lo que evidencia la dificultad de encontrar su espacio. Pese a su evidente talento, el centrocampista se topa con la realidad de un equipo con jugadores consolidados en el pivote, donde Gorrotxategi actúa como líder y referente, y con un overbooking en las posiciones de volante, donde seis jugadores compiten por solo dos puestos. Esta falta de continuidad impide que Turrientes pueda demostrar su verdadero nivel en la élite. Y que, además, su posición es esa, no la del ‘4’.
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Ante esta situación, no sería descabellado que el futbolista busque una salida durante el próximo mercado invernal. La falta de oportunidades en la Real Sociedad limita su desarrollo y su proyección, y una cesión o traspaso podría ser la vía ideal para recuperar confianza y minutos. Turrientes tiene calidad de sobra, pero sin un hueco definido ni en el pivote ni en los volantes, su papel en el equipo sigue siendo el de un gran olvidado, pese a que es un hecho que podría aportar mucho si se le diera la continuidad que aún espera.